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Cómo adelgazar y no engordar en el intento.

Soy gordo desde casi siempre, tal vez durante los primeros 7 u 8 años de mi vida no, pero ya para quinto de primaria me ponía los pantalones de mi papá y en la secundaria me desarrollé antes que la mayoría de mis compañeritas, de ahí mi manía por estirarme la prenda de ropa que me cubra el torso, de la que Jorgito Gómez hace perfecta burla.

Mi mamá confiaba en que adelgazaría durante la adolescencia, como le había ocurrido a sus hermanos, pero no pasó, o sea que para 1994 comenzó nuestro tour de dietistas y nutriólogos y una buena variedad de regímenes alimenticios bien distintos entre ellos, todos incómodos, difíciles y estresantes, pero al final los resultados lo valían, pude terminar la prepa no tan gordito, podía comprar mi ropa en tiendas comerciales y hacía mucho deporte, curiosamente fue la época de mi vida que más burlas y apodos recibí, sin duda yo pesaba mucho, pero mis compañeros de prepa fueron más pesados.

En 1997 había recuperado mi peso y ya era un gordo consagrado, mi amigo Tanis me hacía la ropa, muy padre por cierto, seguía jugando mucho frontenis, me levantaba temprano para la escuela y siempre almorzaba fuerte, comía bien, vasto y variado -comer en casa de mi mamá es además de una bendición, una delicia- casi todos los días comía palomitas de maíz hechas en olla y cenaba mucho. Para el año 2000 pesaba 138 kilos, el peso más grande del que tengo registro.

Sin embargo en esa época estar gordo no me representaba problemas, era joven y sano, me movía bien, tenía novia y pretendientas y un par de arquetipos más gordos que yo, así que ser “el gordo” era cool.

En 2004 pesaba 113 kilos, sin dieta ni nada, tal vez el cambio de hábitos por la dinámica de la vida me ayudó a perder mucho peso, aunque seguía siendo grande y ya casi no hacía ejercicio.

En 2007 cuando el segundo de mis arquetipos gordo decidió dejar de serlo -el otro ya no lo era- me animó a seguirle el paso y comencé a ir con sus nutriólogas, nos fue muy bien, baje hasta los 90 y para 2009 por ahí me mantenía, en esa época ya me echaba mis chelas o mis vodkas franceses y comenzó mi estrecha relación con el Macallan.

Compré mi caminadora, en la que he recorrido miles de kilómetros en fijo y visto miles de horas de series y películas. Recuperé peso, la caminadora cambió su vocación y se hizo tendedero y volví a la ropa de tallas extras y a los trajes hechos a medida, prácticamente todo 2010 y 2011 me dediqué al hedonismo, comí bien y sabroso, pero ya comenzaba a sentirme fatigado.

Así llegué a la madre de todas las dietas, la cetosis, un proceso metabólico en el que al suprimir el consumo de carbohidratos, el cuerpo comienza a utilizar la grasa acumulada para generar energía y eso, sumado a buenas dosis de actividad física ayuda a perder peso muy rápido, es la base de las famosas dietas keto, tan de moda en estos tiempos.

En 3 meses bajé 30 kilos,
no comía nada, solo tomaba licuados de proteína, llegué a dar un discurso en el aniversario de la clínica de nutrición del ABC y consumía mis mañanas y noches en el gimnasio, comencé a hacer carreras de 5 y 10 kilómetros y pude hacer un par de triatlones en sitio, era mi ídolo.

En 2013 agotado el tratamiento de “los licuados” me inscribí al 54D, un entrenamiento riguroso de una hora diaria, 6 días a la semana, durante 9 semanas, pase de ser un flacucho a un señor fortachón, eso duró muy poco.

Para finales del 2014 había disminuido mi intensidad en el ejercicio y había adquirido placer por las sobremesas, tanto que el cardiólogo en determinado momento de recomendaciones, entre otras me dio la de levantarme temprano, a lo que respingué de inmediato, “doctor yo siempre me levanto temprano”, “de la mesa” dijo el galeno.

En 2015 comencé a trabajar en el centro de la capital, 2 horas de ida, 90 minutos de regreso, horarios prolongados y decenas de alternativas culinarias tentadoras me llevaron a la cumbre del rebote, 125 kilazos llegué a pesar hasta diciembre del 2018, cuando por recomendación médica y después de que le expliqué a ese doctor todas las veces que había bajado y subido de peso, acudí al bariatra para someterme a la cirugía de by pass gástrico, que afortunadamente no me hice pues de entre todos los especialistas que tuve que ver por esos días visité a una joven endocrinóloga e internista, que de buen modo, me llevó en cuestión de meses a alcanzar un equilibrio maduro y consciente, gracias a la constante y permanente revisión de mis niveles de glucosa, aprendes lo que ya sabes, pero te vuelves consciente de lo que te provocará el arroz chino, la pasta, los postres o el chupe, también aprendes a usar la actividad física en tu favor e incluso a docificarte los gustos.

En esas ando ahora, decenas de dietas después, lo que tuve que haber aprendido de niño y que hubiera sido toda la diferencia, era a comer bien y ¿qué es comer bien? Pues sencillo, el plato del bien comer y vivir bien, y ¿cómo es vivir bien? Con disciplina, con equilibrio, sin excesos.

Entonces, es lógico que en esta aciaga cuarentena, esté perdiendo peso, pues me he ceñido a 2 filosofías de vida que me han servido mucho siempre: crear hábitos después de repetir 21 días seguidos la actividad deseada y la práctica de una vida virtuosa de Benjamin Franklin. (Les comparto los links)

Me levanto temprano, me informo mientras me libero, (if you know what I mean) me ejercito, me baño, me medico, desayuno, voy a mi despacho y estudio, escribo, leo, planeo, busco ser útil desde casa, ayudo a quienes han tenido ideas creativas a ejecutarlas y llevarlas a cabo, tomo una colación sana, bebo mucha agua, como en paz con mi familia, a veces con una cerveza o un vinito, y por la tarde me relajo leyendo, viendo tele y ayudo a Vale con las tareas, meriendo muy ligero y me voy a la cama sin ver noticias, y volvemos a empezar.

Suena aburrido pero no lo es, cada día es distinto, veo algo distinto mientras me ejercito, como diferente, me enfrento a nuevos retos, platico de cosas diferentes, ayudo a Vale con nuevas tareas, leo páginas nuevas, veo un nuevo capítulo de alguna serie, en fin, en la simpleza de la rutina casera, en la que debemos ser pacientes, prudentes y respetuosos he logrado la armonía y el equilibrio tan necesarios en este difícil momento.No deseo predicar, no podría pues mi lucha con el sobrepeso continúa, pero espero que de algo le sirva mi experiencia a quien pasa lo que yo, o mejor aun a quienes siendo niños o jóvenes todavía, pueden evitar este duro y pesado recorrido.

https://hakunamatata.guru/2017/10/13/virtudes/

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EL PARAÍSO DE LOS PROCRASTINANTES. LA RUTINA DE LA CONTINGENCIA.

La dieta del lunes, los propósitos de año nuevo, ofrecer disculpas, cumplir compromisos, hacer los deberes, tender la cama, atenderse ese extraño dolor que persiste, los seres humanos, pero particularmente los mexicanos somos especialistas en retrasar o postergar todo aquello que nos resulta complejo, difícil o incómodo y sustituirlo por actividades más placenteras y adecuadas a nuestra comodidad, eso es procrastinar.

Mientras el mundo entero se vuelca en una contingencia sin precedentes, el gobierno de México apenas y toma algunas medidas preventivas y no prohibitivas ante la pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud hace unos días, las circunstancias o los motivos de la desproporción pueden ser muchas, algunas más entendibles que otras, unas de plano extrañas, como anunciar una semana antes que “las vacaciones de semana santa” así lo dijo el Secretario de Educación Publica, se adelantaban y serian del 20 de marzo al 20 de abril.

Los mexicanos, la inmensa mayoría de los mexicanos, vivimos al día, muchos sin ahorros, muchos más sin crédito, casi todos con deudas y compromisos impostergables, que son las razones de la movilidad de nuestra economía -la necesidad- por ello detener la economía sería letal para millones, sin embargo la incertidumbre proyectada en las compras de pánico en los super mercados y las gasolineras demuestran que la economía ya sufre las consecuencias de la pandemia que, si bien es cierto, no ha terminado por instalarse en el país, lo hará muy pronto.

Somos una sociedad acostumbrada a vivir al filo del peligro, salimos diario de casa conscientes de que cualquier cosa puede pasar, a falta de parques recreativos o temáticos, los malos vuelven un viaje en el transporte público toda una experiencia en la que -si no te pasa nada- al menos viajaste con la adrenalina al tope; diario vemos en las noticias de los medios tradicionales o en las redes sociales, cosas atroces, solo asimilables gracias al poder de la repetición, de la que también las televisoras tienen la culpa (hay goles de la selección que me sé de memoria), pero no del mismo caso espeluznante, sino de cientos, incluso de miles de noticias que nos han puesto la piel muy gruesa.

Los humanos procrastinamos porque así somos, a nadie le gusta el dolor, a nadie le gusta enfrentar una o muchas situaciones difíciles, por eso comenzamos la dieta los lunes, aunque apenas sea martes, por eso saturamos los gimnasios y los parques en enero, por eso siempre hay algo que arreglar, platicar o enmendar, por eso hay tantas enfermedades mortales que no lo hubieran sido si se hubieran detectado a tiempo, por eso ahora gobierna la incertidumbre en un país que, acostumbrado a las tragedias, todavía no avisora o tal vez porque ya lo haya hecho, ha decidido ignorar al mundo y esperar estoicamente lo que el famoso virus traiga.

LA RUTINA DE LA CONTINGENCIA.

Mientras tanto, la segregación de los cuidados es tal que parece que hay más modos de afrontar una pandemia que clases sociales, mientras unos de plano se encierran y procuran no volverse locos mostrando lo mejor de su vida en las redes sociales, otros en el extremo, acuden a restaurantes, van de fiesta o hasta se casan, ya ni que decir de los besos, los abrazos y los actos multitudinarios protegidos, desde luego, por milagrosas estampitas.

En el dilema de ser de unos o de otros, en el inmenso océano de noticias, videos e información que llega a raudales por WhatsApp, forzosamente haremos una pausa, sin más no nos quedará de otra que convivir con nosotros mismos, aún más delicado, con nuestras familias, esos seres que retratamos arregladas, por las que damos la vida y salimos a buscarnos el sustento, que queremos entrañablemente pero, que en la nueva dimensión del cautiverio estarán tan irritables como en su peor día. Paciencia, mucha paciencia con los hijos y con la pareja, si hay que despilfarrar algo en esta época es amor, incondicional, absoluto, pasaremos nuestros días enteros con quienes de manera romántica decidimos hacerlo en una cumbre muy alta de nuestros sentimientos, hoy ante el estresante panorama que nos espera debemos recordar porque creamos estas familias, porque vivimos con estas parejas y porque nos desvivimos allá afuera por las personas con las que estaremos aquí, adentro.

Ya son muchos los memes, las noticias y las recomendaciones de todos, gracias a Dios los algoritmos de nuestras redes nos enseñan solo la parte que consideran más conveniente para nosotros, pero no está de más externarles que es importante levantarse a buena hora, tomar los alimentos a la misma hora, tomar colaciones, hacer ejercicio, trabajar, leer, cultivarse, pasar tiempo de calidad con la familia, darnos un gusto, comer algo sabroso, tomar una copa de vino o un digestivo, disfrutar un rato de soledad para relajarnos y aprovechar el tiempo en casa para acomodar el closet, el librero y las prioridades.

Que Dios nos cuide y si en esta vuelta me toca bajarme, ha sido un placer.

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CRÓNICA DE UNA MAÑANA QUE TODAVÍA NO ACABA. 15 MINUTOS.

Jueves 5 de marzo del 2020.


Me levanté temprano a checar el WhatsApp, anoche ya tarde experimenté un momento de luz y tuve que cazuelearselo al recipiendario de mis locuras digitales, así que además de la mala noche en la que dormí por pequeños tramos, mi deseo era ver la respuesta de mi ingenioso amigo… nada. Prendí la tele, para no verla, bebí mi habitual vaso de agua y me dirigí al encuentro con la liberación y la información, al baño con mi iPad dónde veo los periódicos… nada. Preocupado abrí la aplicación para medir la velocidad de la red e incrédulo constaté lo que ya sospechaba, no había internet, estoico procedí con calma a ver las noticias de ayer y a apresurarme a llamar al call center de mi servicio de internet, con quienes recientemente he tenido diferencias mercantiles más que nada por qué febrero es un mes sin día 30 y eso me descontrola; la respuesta fue la de siempre, intermitencia en el servicio en mi zona, ni modo.

Con cierta nostalgia procedí a buscar unos cables de audio y video, esas reliquias tricolores que conectaban los dispositivos de reproducción a la tv, para poder echar a andar mi video casetera con dvd que compré en abonos hace 16 años, no sin antes buscar la serie de Los Kennedy, para echarme un capítulo en mi sesión de ejercicio… nada, no pude encontrar el control remoto y mi amada esposa, amorosa y comprensiva como es, me invitó a resistir para que en otro momento, más propicio para ella, me buscara el aparatejo.

Para ese momento la angustia por tener WhatsApp crecía, tenía un compromiso con un amigo al que hace días quería ver y presentía que podría escribirme para confirmar o cancelar, quería también pedirle algo a un compañero de oficina y desde luego leer la respuesta a mi idea, sin embargo pensé que después del ejercicio podría usar el internet del celular de Oli y procedí a buscar mi lista de reproducción para ejercitarme en mi iPhone y… nada. Resulta que es una lista que está en la nube, por lo que tuve que acudir a las canciones descargadas en el dispositivo y como también he tenido fuertes diferencias con el sistema capitalista del señor de los teléfonos, pues mi teléfono inteligente sin 4G y sin wifi, se vuelve tan limitado como una fiesta en ley seca, tuve que hacer mis intervalos de hoy durante 40 minutos con música country, de Alberto Cortéz y Facundo Cabral, la del pato de Natalia LaFourcade, Kabah, AC/DC, Javiera Mena y Flans, he de reconocer que fue refrescante y revelador hacer ejercicio sin ver la tele o escuchar la misma música que uso desde hace 10 años para ese fin.

Al llegar al lugar de mi desayuno por fin, y de manera muy eficiente, mi smartphone se conectó a la red y recibí mis ansiados WhatsApp’s, particularmente enterándome que mi querido vecino llegaría unos minutos tarde, en ese momento reparé en que en tan solo 2 horas me había angustiado lo que en otras generaciones se angustiaban en días o semanas y comencé a escribir este texto mientras llegaba mi cita.

Han pasado ya 48 horas y con inmensa tranquilidad, después de una mañana movida que concluyó muy gratamente, a pesar de tantas angustias, escribo por fin mi reflexión: ¿de qué nos sirve tanta tecnología si no podemos relajarnos?

El fin último de la vida no es vivir tranquilo, pero si creo que una de nuestras prioridades debe ser preocuparnos menos y ocuparnos más, ser muy precisos y objetivos en hacer bien lo que nos toca y confiar en que cada quien hará su parte, así, las cosas por las que todos somos responsables, terminarán por resolverse, de otro modo seguirá pasando lo que dice Bergoglio, “dónde nadie es culpable, todos somos culpables”.

Nos preocupamos mucho por arreglar el mundo pero no reciclamos, acumulamos cualquier cantidad de cosas que ya no usamos, desperdiciamos el agua, no limpiamos lo que usamos, no cuidamos nuestras huellas hídrica y de carbono y, por Dios santo, cada vez podemos vivir menos sin estar conectados.

Cada generación ha sido esclava de sus propios avances, los humanos del siglo 20 no nos parecemos mucho a los del 18 y menos a los del 15, pero también comenzamos a diferir de los del 21; lo entiendo, pero es momento de pensar ¿a qué ritmo queremos vivir?

Yo por lo pronto, continúo admirando el desdén que mi Oli adorada tiene por el tiempo, con citas a las 9 y a las 10 sigue en casa a las 8:59, entre citas desea ir a 15 km de distancia y desayunar con su mamá, para después dar una clase, hacer de comer y volver a sus actividades, manifestando con profunda convicción que todo queda y a todos lados llega en 15 minutos. Bendita sea.

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TOMAR PARTIDO.

(Con motivo de la conmemoración del aniversario de la fundación del Partido Nacional Revolucionario, antecedente del Partido de la Revolución Mexicana y del Partido Revolucionario Institucional.)

El 19 de febrero del 2020 tomé protesta como Presidente de la Defensoría de los Derechos de los Militantes del PRI en el Estado de México, exactamente 20 años después de haber tomado protesta como VicePresidente de México Nuevo, en el mismo auditorio, pero ante 2 realidades muy diferentes, tanto en lo personal como en lo político; sin embargo el PRI, sigue siendo el único partido capaz de organizarse y tener movilidad siempre, creo en el PRI porque es además de un partido político un aglutinante de muchas generaciones de sectores de la sociedad mexicana, es una institución incluyente, en la que hay cabida para todos, aquí son bienvenidos el trabajo y el entusiasmo por encabezar las causas sociales, lo mismo la educación laica, gratuita y obligatoria, la tenencia de la tierra o las conquistas laborales del siglo 20 que la exigencia de transporte seguro e internet para todos de nuestros días.

En la misma computadora donde redacto estas líneas, me encontré hace unas horas con un texto que no recordaba, lo hice para que alguien más lo dijera en una reunión del partido y no pude evitar pensar que bien podría ser algo válido para decir hoy, pero ahora si, de mi ronco pecho y con la entera convicción de que se trata de lo que pienso, siento y haré, va pues, !felicidades PRI!

4 PREMISAS PRIISTAS.

  1. LO MÁS IMPORTANTE QUE TIENE EL PRI ES SU MILITANCIA, MÁS ALLÁ DE UN PARTIDO DE SIMPATIZANTES SOMOS UN PARTIDO DE MILITANTES, QUIEN SE IDENTIFICA COMO PRIISTA NO LO ES DE OCASIÓN DE ELECCIÓN EN ELECCIÓN, SINO POR CONVICCIÓN, POR ESO TENEMOS ESTRUCTURAS SECCIONALES EN TODO EL PAÍS.
    • POR TANTO. NUESTRO MAYOR RIESGO ES PERDER ESA MILITANCIA, DESCUIDARLA, OFENDERLA, IGNORARLA ES CONDENARNOS AUTOMATICAMENTE A LA DESAPARICIÓN.
  1. NUESTRO LÍDER Y REPRESENTANTE ES EL GOBERNADOR, NUESTRA LABOR DEBE SER ACORDE A SU IDEARIO Y POLÍTICAS PÚBLICAS, DEBEMOS SER DIFUSORES DE SU MENSAJE, DE SUS LOGROS, ACOMPAÑAR SUS ESFUERZOS Y DEFENDER SUS CAUSAS.
    • POR TANTO. TENEMOS LIDER Y RUMBO. SOMOS ALIADOS Y CORRESPONSABLES DEL ÉXITO DE LA ADMINISTRACIÓN DEL GOBERNADOR DEL MAZO, EN LA MEDIDA DE SU EFICACIA Y PROSPERIDAD, PROSPERAREMOS NOSOTROS.
  1. PERTENECEMOS A UN EQUIPO, CADA UNO CON RESPONSABILIDADES Y OCUPACIONES DISTINTAS, PERO CON UN FIRME COMPROMISO POR SER PROFESIONALES Y HONRAR LA CONFIANZA DEPOSITADA EN NOSOTROS, TENEMOS UNA DIRIGENCIA ESTATAL QUE TODOS LOS DÍAS ESTÁ EN LO SUYO.
    • POR TANTO. TENEMOS QUE ENTREGAR RESULTADOS MEDIBLES Y CUANTIFICABLES, DEBEMOS MARCAR LA DIFERENCIA, EMPEÑARNOS EN BRINDAR BENEFICIOS, EN ESCUCHAR A LA GENTE, EN NO ENGAÑAR.
  1. SOMOS EL PARTIDO DE LAS CAUSAS POPULARES, TENEMOS UN PASADO QUE NOS ENORGULLECE, MANCHADO EXAGERADAMENTE POR MALOS MILITANTES, COMO LOS HAY EN TODOS LOS PARTIDOS, EN CUALQUIER PARTE DEL MUNDO, PERO SOMOS LA FUERZA TRANSFORMADORA DEL MÉXICO MODERNO, SOMOS LOS MÁS CAPACITADOS PARA GOBERNAR Y PARA HACER POLÍTICA, PARA CREAR CONSENSOS Y LLEGAR A ACUERDOS.
    • POR TANTO. DEBEMOS SER PRIISTAS ORGULLOSOS, MILITANTES SEGUROS DE LO QUE NUESTRA INSTITUCIÓN LE HA APORTADO AL PAÍS Y CONSCIENTES DE LA REALIDAD EN LA QUE ALGUNOS HAN FALLADO, NO SOMOS AJENOS, EN POLÍTICA NADIE ESTÁ EXENTO DE LOS ERRORES Y DE LOS FRACASOS, LA DIFERENCIA ESTRIBA EN LA MANERA DE ASIMILARLO, ACEPTARLO, APRENDER Y CRECER.
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NO ERES TÚ, NO SOY YO, SOMOS NOSOTROS.


Estamos de acuerdo en estar en desacuerdo, nos amamos con furia, tanto que los momentos más felices son los de tranquilidad.

Reímos entre angustias, enfrentamos problemas juntos y juntos los resolvemos, a pesar de los reproches estamos unidos, a pesar de los desencuentros nos encontramos.

El amor es una guerra y el matrimonio es una tregua, nos acostumbramos a la costumbre y a veces olvidamos a quien nos juntó, al romance, al que nos hizo suspirar, al que fue cómplice de nuestras aventuras, pero que fiel a su costumbre nos abandonó y aparece solo de vez en cuando, cuando se enchina tú piel, cuando se vacía mi estómago, cuando tú energía recorre mi cuerpo, para recordarnos que ya no soy yo, que ya no eres tú, que ahora somos nosotros.

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MI VIEJO ESCRITORIO.

Me lo regaló mi papá, supongo que también era para mis hermanos, pero con el pretexto de mejorar en la escuela (nunca lo hice) me lo “agencié”; sustituyó a una mesita rústica de la que ya no recuerdo el destino, pero ha ocupado distintos espacios en todas las casas donde he vivido, siempre junto a una ventana, casi siempre con la luz natural a la izquierda, mi viejo escritorio cumple 30 años y está es su historia.

Fui fabricado en México, me pusieron a la venta en un centro comercial en Toluca que se llamaba Garcés, un domingo, un joven papá y 2 de sus hijos, un adolescente de 12 o 13 años y un pequeñito de 3 me compraron. De inmediato supe que ese hombre era buen padre, cariñoso y sacrificado, me imaginó acompañando a sus hijos haciendo sus tareas, con el tiempo descubrí que al papá le gustaban los muebles de trabajo y oficina y con mucho esfuerzo había montado varias de ellas; me sentí orgulloso de ser parte del menaje de ese hogar.

Creo que Gustavo, el adolescente se apropió de mi desde el principio, mi primer lugar en la casa de la familia Vázquez fue en la esquina izquierda de la recámara de los 3 niños, el que no fue a comprarme aquel domingo era el de en medio, Manuel, Santiago y Gustavo, pronto me volví parte de sus vidas, con prontitud Gus me puso una lámpara y cuanta cosa de oficina podía, una máquina de escribir, tarjetero y un sacapuntas eléctrico rojo.

En la misma casa y en distintas épocas estuve en otras 2 habitaciones, tengo grandes recuerdos de mis niños, crecieron mucho, fui parte de sus juegos, cómplice silencioso de sus cartas de amor, de sus lecturas, de sus gustos y de sus sufrimientos, particularmente Gus venía a mi cuando estaba ansioso, cuando pensaba que era muy tarde y alguien no llegaba, creo que me fui ganando su cariño y confianza porque desde niño guarda en mi cosas bien importantes, de hecho tiene una superstición, que tiene que ver con mis cajones.

Cuando la familia se mudó, fui directo a la recámara de Gus, me dio un lugar hermoso en el que pasé más de 8 años, desde ahí veíamos el volcán y fue en mi, donde sus amigos Jorge, los mochis, Jesús y Rodrigo lo ayudaban a estudiar, terminamos la prepa con algo de trabajo pero lo logramos, de repente me sentía solo, ya los niños no jugaban conmigo y Gus pasaba mas tiempo en otros lugares de la casa, creo que fue una etapa difícil para mi, porque no tuve computadora ni Internet, pero siempre fui el lugar favorito de estudio para los exámenes y para guardar las cosas más importantes.

La vida pasó muy rápido, Gustavo comenzó a trabajar en 2002 y al poco tiempo me puso encima una computadora, a partir del 2003, se sentaba todos los días en mi para conectarse a Internet y sincronizar su Palm, para ese momento ya éramos expertos en tecnología, escuchábamos mucha música y escribíamos mucho, sobre todo a la novia, que después se convirtió en mi principal usuaria, pero esa es otra historia.

Llegó el momento de mudarnos, Gus se fue unos meses antes, jamas le reproché, sabía que tendría que volver por mi, ¿dónde más iba a guardar lo importante? Volvimos entonces a mi primer casa, me volví contador, abogado, docente, archivero, uff, llegó mi época más prolífica, escribíamos discursos, trabajos y fuimos muy felices; incluso cuando volvimos a estar solos, Gus venía mucho a escribir, recuerdo que se relajaba viendo noticias y “Mario netas”, le encantaba hacer versiones en formato pequeño de sus películas para verlas en su iPod.

Hace 10 años que tengo una nueva familia, de un día para otro Gustavo trajo una pequeña que revolucionó nuestra existencia, le encantaba pasar tiempo en el despacho, con su pá y conmigo, aprendió a usar rápido la computadora y durante algunos años fui su espacio ideal para las tareas, ya no, pero siempre viene a mi, porque repito, aquí siempre está lo importante, lo necesario.

No les voy a mentir, he tenido miedo, cada mudanza Oliva busca el modo de deshacerse de mi, pero creo que, junto al viejo futón y el espantoso baúl rústico, ha tenido que resignarse a convivir con nosotros y las historias que representamos, porque los muebles somos solo eso mientras estamos exhibidos, pero cuando alguien nos adquiere, nuestra existencia cobra sentido, así como la de Gustavo cuando comenzó a escribir o conoció a Valentina, en los años recientes mi dueño, que no me compró pero se quedó conmigo, y yo, hemos pasado mucho tiempo juntos, incluso durante una época estuve en su recámara, nos ocupábamos de monitorear su salud y mientras nos daban las horas, se sostenía en mi para resolver sopas de letras.

El martes pasado concluyó una etapa que jamás había vivido, mi muchacho jamás se había esmerado tanto por prepararse para algo, pasó meses con libros y libros sobre mi, escribiendo, repitiendo como loro y transmitiendo un sentimiento muy extraño, una mezcla de angustia y entusiasmo, que me recordó una época antigua en la que yo solo era un pedazo de madera y la vida, apenas comenzaba.

PD. Por disposición olivial soy el único mueble de la casa en el que no son necesarios los portavasos. 🙄

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Volar sin alas. Nominados.

Amlo jamás ha volado en el TP 01, pero es el presidente que más lo ha usado.

Para cuando el avión presidencial sea rifado, Carlos Bremer, Emilio Burillo, los Alemán y varios millonarios más, estarán listos para pagar por él una cantidad mucho menor a la del valor comercial de la aeronave, harán millonario al, de seguro, popular ganador del concurso, nos habrán entregado a nuestro nuevo Güicho Domínguez, el avión más famoso de México, concluirá sus servicios al Presidente que jamás voló en él, pero sin duda, fue el que más lo usó y aprovechó; o quién sabe, en una de esas, si nadie le llega al precio y el pueblo así lo pide, se divide el premio, la mitad pa el ganador, la otra mitad para abono a capital de Banobras y ahora si, ya inoculado, el presidente lo comienza a usar o a darle algún ocurrente giro a la historia, pues mientras siga funcionando, el 787 sigue desviando la atención de los temas realmente importantes… ¿no me creen? Imaginen a alguien enfermo que durante toda la semana pasó muy malas noches y largos días por falta de medicamentos y atención médica y que este viernes se fue a la cama con la ilusión de ganarse el premio mayor y despertó el sábado, ciertamente entusiasmado. (Caso real)

Es increíble cómo el presidente se adueña del espacio público, es suyo y nada más, con la facilidad con que un adolescente controla a unos niños de kinder, nuestro presidente nos domina y al parecer le ha encontrado el modo a dos segmentos indispensables para ser todo poderoso: a las mayorías y a sus críticos.

Los primeros, desde luego, son la base en la que no solo reposa su popularidad sino su amplio margen de maniobra política para hacer lo que le plazca, (incluso rifar algo que no es suyo) los segundos, amedrentados, temerosos, se van haciendo menos y cada vez más silenciosos, o como comenzaremos a ver en unos días, migran a Estados Unidos con el pretexto de la elección de este año.

¿Qué nos enoja más?

¿Que nos gobiernen con ocurrencias o que no se nos haya ocurrido antes?

Vendrá la rifa y después, seguramente la inauguración de un aeropuerto inútil, de un tren incompleto y de una refinería distópica.

Recién platicaba con mi amigo con el que nunca estoy de acuerdo, incluso cuando me opongo a mis propias ideas, él encuentra el modo de asumir la postura que yo asumiría normalmente; esta vez decidí manifestarme confiado en la transformación, en el cambio seguro, en la evolución del servicio público y en el fin de la era de la corrupción, mi amigo, para no variar, me dijo lo que ya sabía, que son iguales o peores, que los sueldos bajos son lo de menos, que no estamos mejor y que pronto empezaremos a estar peor, sin embargo, la esperanza desmedida sigue en el aire, la campaña de amlo continúa y creo que nunca terminará, porque al tabasqueño lo que le gusta, lo suyo, lo suyo, lo suyo, es la campaña.

Nominados.

Parásitos, Joker, Érase una vez en Hollywood y 1917 recibirán los principales reconocimientos de la 92 entrega de los premios Oscar, mientras que El Irlandés, Jojo Rabit, mujercitas, historia de un matrimonio, pero sobre todo Netflix, se conformarán con los premios complementarios de la gala de la que siempre hablamos y rara vez quedamos satisfechos.

Por mi parte, me extrañó que no incluyeran a los Avengers endgame, pues me pareció una película que tenía todos los elementos para ser considerada.

Los mexicanos dedicados al cine en Hollywood, tendrán ahora como representante al fotógrafo Rodrigo Prieto por el irlandés, Rodrigo ya ha sido nominado, al menos lo recuerdo por broke back mountain o cómo yo le puse “no sea joto compadre y deme un beso”.

PD. Evidentemente no voté por el Presidente, pero lo respeto y deseo que en la medida de su entusiasmo y sus ganas de que todo salga como él dice, a los mexicanos, a todos, nos vaya mejor, el hace su parte, como yo hago la mía, y así, fijados todos en un mismo objetivo, mejorar, los mexicanos debemos ocuparnos más de lo que nos toca a cada uno y no en criticar lo que hacen u omiten los demás. Tengo muchas dudas pero una sola certeza: somos un pueblo resiliente que se las ha visto negras, duras y maduras, pero aquí seguimos… y aquí seguiremos.

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LA MUJER PERFECTA

Existiría si no me hubiera elegido a mi, ese es su único defecto.

Es cada cosa necesaria cuando se necesita, amor, apoyo, comprensión, inspiración, paciencia, valentía y pasión.

Es indomable como su voluntad, como su entusiasmo, cómo su incesante manera de defenderse.

Bella, cautivadora, nadie puede evitar verla, es difícil no buscar su mirada y es imposible no perderse en ella.

La mujer perfecta decidió dejar de serlo por mi, para enfatizar la belleza de su alma y el encanto de su ser.

Tierna brisa, ola poderosa e incesante fuente de suspiros, nada tengo que reprocharle, si acaso el tiempo, que aunque sea todo, no alcanza.

Para Oliva, mi esposa.

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REPÚBLICA DE DOS

¿Comienza el viaje o continúa, ahora acompañado?

Vivir en pareja, es definitivamente una sabia decisión, ciertamente la Coca Cola sabe mejor con Bacardi, la pizza con piña y los tacos con salsa, ¿porque diablos no seríamos mejor complementándonos con alguien más?

Del modo en que se decida, siempre y cuando sea así, una decisión consensuada, aderezada desde luego con romance, peleas, contratiempos y aventura, la vida en pareja comienza antes del si acepto, pero después de descubrir si ella habla dormida, si despierta de malas, si habla bajito para desquiciarte o si le desagrada que apachurres la pasta de dientes.

Renunciar a la individualidad y a la privacidad y de algún modo seguir ejerciéndola y respetando la de la pareja es un arte que con el tiempo se vuelve oficio, sin embargo la vida en pareja es otra vida, una a la que uno lleva no solo su ropa, su compu y sus plantas, sino lo que somos, nada más ni nada menos; comenzamos un viaje nuevo, renunciando al viaje solitario de la soltería, emprendemos una nueva etapa con el gran compromiso de cuidar de alguien más y con la enorme bendición de que alguien más nos cuidará.

Como todo viaje requiere ropa para toda ocasión, la vida en pareja requiere que estemos preparados o al menos conscientes de que a veces habrá fiesta, a veces trabajo, otras descanso e inevitablemente tristeza; también, como todo lo que se planea, tendrá imprevistos, sorpresas y muchos sinsabores, que al final son la fortaleza de la pareja, no somos felices por lo malo que evitemos, sino a pesar de lo malo que nos pase.

No todo es divertido, pero si aleccionador, todo va al baúl de los recuerdos, ahí mi única recomendación, guarden solo lo que valga la pena atesorar, desechen lo más pronto posible lo malo, los rencores y las tristezas, dejarlas con nosotros, o peor aún, guardarlas para siempre, solo hacen mas pesada la vida y, les aseguro, no vale la pena.

Si vivimos en pareja es porque somos compatibles, al menos en lo fundamental, porque nos amamos, pero a veces nuestro amor es incompatible con todo

lo demás que nos rodea, ahí es donde entra la devoción por la pareja, para ir a esa reunión, ver esa película, escuchar esa playlist o abrazar aquellas cosas que en otra vida, simplemente no haríamos; no es que finjamos o pretendamos, es que el amor lo vale, no es un sacrificio, es amar cada parte del paquete, no hay otro modo.

Los adultos somos seres heridos, lastimados, asustados, reaccionamos a nuestro entorno, con una mezcla de experiencia y predisposición que hace muy difícil enamorarse, por eso es tan valioso el amor y tan entrañable la vida en pareja, es renunciar al yo y abrazar al nosotros, a un nosotros cotidiano, permanente, invisible.

La pareja recibe regalos, felicitaciones y consejos, yo les regalaré unas almohadas que son el fin y el principio de sus días juntos, si por alguna razón no están juntos ahí estará, además del espacio, el olor y la esencia, la almohada, lista para recibir lo que sea, con extrema mudez, como cotidianamente atestigua el amor, les regalo también las 4 erres, se que no serán suficientes para todo lo que nos pasa o nos puede pasar, pero piensen en su amor como una mesa, y en las erres como las 4 patas de la mesa, las 4 son importantes, necesarias y se complementan:

Respeto.

Romance.

Resiliencia.

Reciprocidad.

¡buen viaje!

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AÑOS DE PERROS.

maky

La mascota por excelencia, el mejor amigo del hombre, protagonista de pintura, escultura, literatura, cine y televisión, sujeto de nuestro afecto y, en años recientes, hasta miembro de la familia. El perro es, sin duda, el segundo habitante del planeta, la fiel y eterna compañía.

Por mi vida han pasado muchos cuadrúpedos inolvidables, entrañables y queridos, todo comenzó con Sultán, un pastor alemán al que recuerdo muy negro y que vivió con nosotros apenas cuando yo tenía 2 años. Querido y temido, el perro se me paró de patas y a partir de ahí viví años de miedo, de terror, Sultán dejó la casa porque la convivencia era imposible y hasta la juventud, siempre tuve miedo a los perros, quien lo sufra o lo haya tenido me entenderá, es realmente una sensación que recorre el cuerpo, que nubla los sentidos y que, en grados extremos puede ser grave.

Muchas veces fui reprendido por ese miedo, sufrí incontables ocasiones cada que íbamos a una casa con perro, cuando tenía que pasar en la calle junto a uno, incluso fui perseguido por algunos que, afortunadamente, jamas me mordieron.

En esos años, hubo un solo perrito que ademas de no tenerle miedo, se ganó mi cariño y mi admiración, El Chiquis, era un perrito callejero en Almoloya del Río, que fue adoptado por mis abuelos Don Job y Doña Mary y que pronto se convirtió en la mascota de mis primos Abraham, Miguel y Marco, así como en la compañía pastora de mi tío Gollo (qepd). El Chiquis, mediano, flaco, comía sobras y acompañaba diario a mis primos a la escuela, también a tiempo iba por ellos a la salida y los encaminaba a casa, caminaba con mi abuelo en la entrega de las fotos y acompañaba a mi tío Gollo en las labores del corral y la magueyera, era un perro leal e inteligente, como Rintin, el perro de mi papá cuando fue niño y del que siempre nos contaba; por si fuera poco, los domingos El Chiquis nos cuidaba del Popeye, el perro bravo que temíamos encontrarnos al final de la bajada en la que nos divertíamos jugando mis primos, mis hermanos y yo. Perrazo.

En la navidad de 1994, un nuevo pastor alemán llegó a nuestra familia, un amigo de mi papá se lo obsequió y ante la inminente mudanza a una casa que requeriría de cierta presencia canina, “El Oso” fue bien recibido, acogido y querido, gracias a él y a su “estirpe” perdí el miedo a los perros. Era un perro juguetón, que vivía con una familia que no sabía tener perro, nunca mis hermanos y yo tuvimos una obligación con su cuidado o limpieza, pero cuando el patio o el jardín eran nuestro campo de juego “El Oso” era el cuarto hermano; tenemos la teoría de que se volvió un poco loco después de ser golpeado por un carro en la cabeza, pues después de eso comenzó a perseguirse la cola todo el tiempo, por alguna razón siempre tenia puesta su correa que era de cadena, y entre sus volteretas y la cadena, vaya golpazos que nos propinó a muchos. Oso fue el primer morador de la nueva casa, convivió con los albañiles y corrió, nadó en un estanque y fue feliz en aquel terreno, los días que lo visitábamos solía ponerse triste y acostarse en nuestro regazo, por primera vez vi llorar a un perro; ya juntos nuevamente, tuvo una esposa, Nala y muchos hijos, no recuerdo cuantos, pero eran muchos pastores alemán, que pronto pasaron a cero, pues un descuido durante unas vacaciones nos dejó sin mascotas.

en aquella época llegó Milo, otro regalo, era un salchicha adorable, se volteaba de panza a la menor provocación y no dejaba que nadie se aproximara a la casa, lo quisimos entrañablemente, pero murió pronto.

Milo segundo llegó a finales de 2003, en mi cumpleaños, mi papá se lo regaló a Santiago y durante toda su vida guardó una conexión mística con mi hermano, Milo segundo nos dió a Fiona que hoy, ya viejecita, sigue poniéndose de panza y haciendo desatinar a los perros más grandes, como si el tamaño le ayudara.

En octubre de 1998, llegó a la casa de mis papás otro pastor alemán, Kino, de criadero, fino y muy bonito pero chaparrón, fue entrenado junto con Junior y Rufo, labrador y pastor inglés, en obediencia y seguridad. En 2004, cuando tenía casi 6 años y estaba ciertamente abandonado y descuidado, Kino vino a vivir conmigo, ya para ese momento yo me había emancipado y estaba a meses de casarme, pero en un viaje a un curso, fui víctima de robo y mis papás con preocupación me pidieron adoptar al perrazo. Sobre Kino he escrito bastante, hoy basta con decir que a través de él, descubrí la conexión con los animales y cuando se fue, sufrí mucho y ni siquiera averiguar su paradero me dio paz, creo que por el contrario. Fue el mejor perro del mundo. Pinche Kino.

En agosto del 2014, justo cuando le iba proponer matrimonio a Oli, planee suavizar la noticia para Vale, no porque fuera mala, al contrario, cuando en algún momento le avisamos nuestra decisión la pequeña me abrazó de inmediato, aferrándose como diciendo, conste eh. Así pues, regalarle una mascota era ayudarla a entusiasmarse con la nueva familia y (según yo), para que aprendiera a tener responsabilidades (jajaja a la fecha sigue renegando de ellas). Fue así como llegó Boly, una Lhasa Apso que es poco menos que mi otra hija, esos perros que viven dentro de la casa y que viajan contigo y que duermen contigo, desarrollan perronalidad y la de Boly es padrísima, es mi compañera cinéfila, si bien no vamos al cine si vemos muchas películas y series juntos, es mediadora en los pleitos maritales, cariñosa y solidaria y a través de ella, Oli, Vale y yo, fuimos testigos de la belleza de la naturaleza, pues fue madre de 7 cachorros -6 vivos-  a los que alumbró y cuidó como si fuera experta.

De esos 6 cachorrillos, Chubaca se fue con Candy, mi comadre, la mamá de Frod, el papá -tremendo garañón, le bastaron unos minutos para preñar a mi pobre princesa tibetana- Gynzu se fue con la mamá de mi Charly Varela, pues meses antes había perdido a su querida mascota, Mily, la fifí, se fue con mi mamá que siempre ha querido a sus perros pero jamás como a esta peluda; Sumer y Suomy se fueron con la familia de Oli y la tremenda Maky se quedó con nosotros a vestir santos.

Los perros viven mucho menos que los humanos, dicen que su primer año es equivalente a los primeros 15 nuestros y después van de 9 a 4 con diferentes variaciones dependiendo el tamaño o la raza. Yo tengo mi propia teoría, y es que los perros viven menos porque aprenden más rápido y no pierden el tiempo en cosas que los humanos si, por ejemplo, los humanos guardamos rencor mucho tiempo, a veces de por vida, si amamos a alguien nos cuesta trabajo expresarlo, tardamos lustros en descubrir lo que nos gusta, duramos años trabajando para poder tener un patrimonio y finalmente, cometemos el mismo error muchas veces, locura pura, diría Einstein.

Pero los perros no, no guardan rencores, te aman de inmediato, no mienten, no son falsos, pronto en la vida descubren que su vocación somos los humanos y se abocan a nosotros sin importar como los tratemos, resuelvan pronto el futuro porque no tienen que trabajar, simplemente se dedican a vivir y por todo ello, los humanos necesitamos muchos más años para descifrar lo que nuestros peludos amigos resuelven casi al nacer.

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