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SOLO EL PRI

7 de abril del 2019.

Mientras tenga militantes, el PRI, seguirá vivo, muchos piensan, disfrutan diciendo que ha muerto, pero se equivocan, un partido dolido, maltratado, abusado, explotado, que, en una elección perdida y con todo en contra, con un candidato externo, que no pudo trabajar como siempre, que fue atacado y limitado, logró, gracias a su verdadera militancia casi 7 millones y medio de votos en todo el país.

¿Quién votó por el candidato del PRI a la Presidencia de la República? Nadie ajeno al partido, incluso menos de los que votaron por nuestros demás candidatos, en el análisis minucioso de cada casilla, sección, municipio, distrito o estado, podemos ver que nuestro peor resultado fue el obtenido en la elección presidencial.

Eso puede entenderse de distintas maneras, sin embargo yo lo veo así: 7 millones y medio de mexicanos se mantuvieron firmes en su intención del voto a pesar de todo. Si en 2 años, cuando haya elecciones intermedias para renovar la cámara de diputados, esa base, se mantiene, con la reducción de la participación ciudadana, como regularmente ocurre, nuestra elección puede representar el doble de lo que representa hoy.

Por eso, lo primero que debemos hacer, es cuidarnos entre nosotros, los militantes de a pie, sin importar ninguna otra condición, nuestra convicción debe mantenerse; nadie y menos los priístas estamos peleados con el trabajo y así como sabemos hacer consensos, también sabemos hacer gobierno y por eso muchos continúan y permanecerán en sus posiciones, está claro que el capital humano calificado de morena, no le alcanza, por eso está bien que les ayuden, el fin último del gobierno es servir y nosotros lo hacemos mejor que nadie.

También la militancia debe imponerse algunas tareas importantes:

1. Romper los paradigmas. Las “liturgias”, las reglas no escritas y los usos y costumbres, deben cambiar, el partido es nuestro y aunque fueron otros factores quienes lo pusieron de rodillas, los militantes debemos levantarlo. Eso no significa violentar las reglas escritas, por el contrario debemos conocer y respetar nuestros documentos básicos.

2. Dejar de SIMULAR, la simulación es el peor enemigo del éxito, hay que asumir la militancia como lo hacen nuestros compañeros más radicales, los que siempre votan y nunca les toca nada, los que defienden al partido porque en verdad lo sienten y no las falsas aves de paso que se enchamarran de rojo y “sacrifican” un sábado o alguna tarde entre semana por ir a un lugar que no conocían, a un partido que no sienten y que no o poco les importa. A los verdaderos militantes les da mucho gusto ser tomados en cuenta, pero de nada sirve un pedazo de plástico con su foto, mientras hay otros plásticos o papel moneda, incluso, que circulan a diestra y siniestra. Ya sabemos los que somos, vayamos a buscarnos, a escucharnos, a tomarnos en cuenta, pero vayamos nosotros, no nuestros representantes.

3. Ya se acabó el partido de tiempo completo, hoy, no se puede vivir del PRI, debemos entenderlo, asumirlo y superarlo, nos toca hacer trabajo de partido gratis, además de bien y de buenas, el ingreso debe venir de la actividad cotidiana a la que podamos dedicarnos. El tiempo para el PRI será menor, pero de calidad.

4. Elegir a nuestros dirigentes y candidatos de entre los mejores de nosotros mismos, ya no más imposiciones, ya no más impresentables, ya no más repetidos, comencemos por mirar a los que si ganaron, a los que entregaron buenas cuentas en sus responsabilidades públicas, a los que escalaron a México en rankings internacionales, que nos pusieron en el contexto global, mal haríamos dejándonos llevar por el “oficialismo” o los sentimientos de revancha. Hay que fijarnos bien, nuestras dirigencias serán efectivas en la medida de su calidad humana, de su reputación, de su liderazgo y de su capacidad de crear.

5. Respetemos nuestras diferencias, la única manera de crecer, de superar nuestra situación actual, es escuchando, no podemos silenciar las críticas o las opiniones encontradas, no hay peor ciego que el que no quiere ver, lo mismo pasa con los sordos.

Ahora bien, de eso se trata lo orgánico, no hay que refundarnos ni cambiarnos de siglas, sin embargo lo que decidan la mayoría de los priístas será lo que hagamos. Nuestro verdadero reto es tener simpatizantes.

Dice una encuesta del periódico Reforma de hace unos días que el 68 % de los universitarios encuestados NUNCA, votarían por el PRI, ¿de verdad, nunca, no tenemos chance con los universitarios? Yo creo que si.

En cada sector demográfico del país, que por cierto, se cruzan tanto que podemos pertenecer a 10, por ejemplo, yo soy hombre, mayor de 40 años, jefe de familia, profesionista, urbano, asalariado, con seguridad social, leo cierta cantidad de libros al mes, veo noticias, tomo café y me gusta ir de vacaciones a la playa, (Por cierto todo eso lo sabe Facebook); en cada sector o cruce podemos encontrar un área de oportunidad, un resquicio de posibilidad para que nuestra propuesta sea, al menos atractiva, vaya, incómoda, pues alguien que manifestó nunca votaría por nosotros y le salimos con una oferta inigualable, de menos, tendrá que echarle una pensada.

¿Porqué opino del PRI? Primero porque nací y crecí aquí, porque aquí he aprendido a hacer política, a andar en esto, que no ha sido fácil; y porque no me puedo negar ni la oportunidad ni el derecho de expresarme libremente y sin temor, eso si, (y lo aclaro para los suspicaces) es SOLO MI OPINIÓN, la de nadie más, si alguna de mis ideas coincide con la de alguien más, es coincidencia o simplemente sentido común.

¿Qué quiere Gustavo? Dar su opinión. No menciono nombres, ni hablo de nuestros gobernantes o dirigentes, de ellos se encargan los opinólogos, yo quiero hablarle a la militancia. Nada más.

Les comparto otras referencia anteriores al PRI, del 2 de septiembre del 2017

http://gusvazquezlopez.blogspot.com/2017/09/topetero-mentiras-el-pri.html?m=1

Del 24 de noviembre de 2017

https://hakunamatata.guru/2017/11/24/la-sucesion/

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MI IPAD Y YO

 Publicado originalmente el 5 de febrero de 2016.
(Favor de leer con el ritmo de la hermosa canción del maestro Alberto Cortez)

Mi madre y yo la compramos en la tienda de don Carlos donde se paga el teléfono, fue el mismo quien la trajo, yo tenía pocos años y él apenas unas canas.

Al llegar la primavera abonamos unos pagos y le compramos su funda, con tarjetas de regalo compramos unos jueguitos para que no me aburriera.

Su memoria gasteeeee y el tiempo pasooooo, hoy sobre su brillo que mis ojos fregó, tenemos recuerdos, mi iPad y yo.

Con el correr de los años con los pantalones largos me llegó la adolescencia, fue en Safari que en el Google, busqué y perdí la inocencia.

Hoy no me hacen falta amigos, ni platicar con mis padres, todo me lo entrega ella… tenemos problemas, mi iPad y yo. Tan tan.

Aunque estoy seguro que de ser un niño de 7 años de esta época, Alberto Cortez hubiera encontrado el modo de inspirarse en algo verdaderamente bello, tenemos que aceptar que aunque esta “súper cool” que los chavitos, le sepan al iPad y al Xbox y a la compu y nos traten con desdén porque no les entendemos, no sabemos qué va a pasar después.

Es decir, los saltos tecnológicos de los últimos 20 años han sido superiores a los del resto de la humanidad, las generaciones que nacieron sin teléfono, llegaron a habituarse a él, incluso a depender, lo mismo pasó con los que nacieron sin tele, o como quienes en mi caso, nacimos sin video casetera o computadora en su casa.

Este salto cuántico tendrá consecuencias, más de lo que ya las tiene, la generación “Z” será otro tipo diferente de humanos, uno muy distinto, ni mejor ni peor, solo diferente. Seguramente se acabaran las corridas de toros y los árboles de Navidad no serán cortados sino plantados, los noviazgos o los encuentros sentimentales serán esencialmente igual de emocionantes pero menos personales, habrá menos amigos cercanos, pero más en otros lugares, más música gratis, el entretenimiento será diferente, surgirán nuevos trastornos emocionales (dice Varelita mientras maneja).

Serán diferentes, pero de nosotros depende que no sean menos humanos, que sigan sintiendo, expresando y viviendo, que sepan lo bueno y lo malo y la diferencia, que aprecien tanto como uno, la experiencia de lo físico sin conformarse nunca con un emoticón. (Dedicado con cariño y respeto a mi querido sobrino – ahijado Santi)
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MANIFIESTO SOBRE LA JUSTICIA.

No hay Crimen perfecto en el país, pero el país es perfecto para el crimen.

Impunidad, injusticia, policías malos, jueces corruptos, abogados ineptos, familias rotas, apologías, telenovelas, narcoseries, rapiña de todo, menos de libros.

Nadie puede cometer un crimen perfecto, siempre habrá un cabo suelto, un resquicio de oportunidad para nuestra justicia selectiva, para la que busca las cifras impactantes, el consuelo de los ricos y los poderosos, mientras los que roban por hambre o son encarcelados injustamente, pasan meses o años esperando una sentencia.

Somos el país en el que más homónimos son perseguidos como delincuentes, en el que la carga de la prueba es del acusado y no del que acusa, somos un país con miedo a los que deberían cuidarnos, pero que por el contrario, por la cantidad adecuada son capaces de inculpar a cualquiera, de fabricar pruebas, de destrozar vidas.

No habrá crimen perfecto, pero México es perfecto para el crimen, porque a pesar de los miles de cámaras de seguridad, de elementos, de patrullas, de armas, vivimos con miedo, viajamos al trabajo como en una expedición al fin del mundo, sin la certeza de que regresaremos.

Da lo mismo si son asaltantes en el colectivo o hackers, funcionarios corruptos, prestadores de servicios o traficantes. A los delincuentes les da igual si te quitan una pequeña parte de tu patrimonio o todo, gozan de la insuficiencia policial, (porque a pesar de tener policías buenos, son mal pagados y resultan siempre rebasados en número y en recursos), se burlan de las instituciones, las usan, si acaso llegan a la carcel, han escalado a la universidad del crimen.

Sin crímenes perfectos, el país es perfecto para el crimen, para el robo, para las violaciones, para tomar un arma y bajar de su vehículo a cualquiera, para constituir una caja de ahorro y huir con el dinero de cientos.

En el país perfecto para el crimen se han fijado OHL y Odebrecht, porque saben que aquí no serán juzgados, por el contrario los corruptos los querrán como amigos, los invitaran a sus fiestas, los convidarán a sus parrandas, disfrutarán de sus gastos de representación y de las tajadas millonarias con las que nos restriegan sus nuevas riquezas inauditas.

El país perfecto para el crimen que usa sus instituciones para perseguir deudores morosos como si fueran asesinos seriales, que retiene a solicitantes de certificados de no antecedentes penales porque sus nombres, no sus huellas ni sus medias filiaciones, solo sus nombres, se parecen al de alguien denunciado.

Somos el país de la presunción de culpabilidad previa, de la justicia al mejor postor, de la vigilancia y la protección para quien pueda pagarla; el país donde nadie, nadie que robe auto partes está sentenciado en prisión, el país de las mujeres con miedo, a todos, a todos los hombres empezando en su propia casa.

Somos el paraíso de los corruptos, de los tramposos, de los sinvergüenza, de los asesinos a sangre fría, de los matones a sueldo cuyas mínimas tarifas dan escalofríos a cualquiera.

Somos el infierno de los pobres, de los que no hablan español, de los homónimos, de los chivos expiatorios, de los peces flacos, de los que no tienen opciones.

País perfecto para el crimen, donde los desaparecidos son tan invisibles como sus familias, donde los periodistas corren riesgo por ejercer su trabajo, donde personas como yo debemos callarnos por seguridad, por miedo, porque en cuanto somos incómodos, nada evitará que de un chasquido, dejemos de serlo, donde los abusos son la constante de un pueblo que tristemente se ha acostumbrado a vivir así.

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EL FUTURO DE LA TV. LOS OSCAR.

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Al menos desde una generación anterior a la mía, la TV ya era el medio electrónico de entretenimiento y de información o desinformación más popular; todavía disfruté de los contenidos de radio que la antecedieron, pero como antiguas repeticiones, el radio ya fue para mi, un acompañante en el carro y el ruidoso testigo de las labores cotidianas en infinidad de lugares.

Cuando niño, al menos en mi caso, la tele con control remoto no existía, había entonces que mantenerse en una de las 4 o 5 opciones o estar cerca del televisor (previsiblemente de 21 pulgadas o menos) para cambiar de canal, en nuestro caso alternábamos la novela de mamá con las caricaturas o las series que veíamos mis hermanos y yo, obvio decir que cuando papá estaba en casa, no había necesidad de alternar canales, se veía lo que él decía y cuando el contenido no era apropiado para menores, pues a la cama sin chistar.

En determinado momento llegó el control remoto y el cable, después, el boom de las antenas parabólicas y las pantallas gigantes, reservadas para los ricos, al igual que el automóvil shadow, a decir de mi primate Pepe, para finales del siglo 20 ya teníamos sistemas sofisticados de televisión satelital y una disponibilidad amplia de opciones, aunque en realidad seguíamos siendo asiduos seguidores de los noticieros y los eventos deportivos del 2, tristemente también por razones que escapan a mi entendimiento, seguían transmitiéndose las producciones de Chespirito.

En la tele, nos acostumbramos a los horarios, a los estelares, pero también a la publicidad, las familias del siglo 20, crecimos en la primera mitad de éste al rededor de la radio y, en la segunda, al rededor de la tele; finales, inicios, eventos especiales, eran pretexto para reunir a la familia al rededor de la mítica caja idiota.

Otros usos se le dieron a la tv, a partir de los 80’s comenzó sus transmisiones MTV lo que llevó a una área exclusiva hasta entonces de la radio a la pantalla con el correspondiente cambio que significó ver las historias de los video clips, que dicho sea de paso, fueron unos antes y otros después de Thriller de Michael Jackson.

La compañera ideal de la tele llegó por esos días, la video casetera que en versión de grabadora, permitía programarla para grabar los programas imperdibles, también las cámaras de video portátiles proyectaban los eventos familiares.

El cine llegó a la tele, así vi El Padrino, Lo que el viento se llevó, el Doctor Zhivago y Ben Hur, así también y a base de muchas repeticiones me aprendí de memoria las películas de Pedro Infante y de Cantinflas.

El contenido por un lado, el aparato por el otro, se complementaban y se ayudaban, eran cómplices. Una cosa más, el raiting y los ejecutivos, definían qué, cómo y cuándo veríamos.

Así, la tele básicamente se modeló como el aparato familiar y personal de consumo de entretenimiento con variedades y opciones.

El uso del control remoto está tan arraigado a la tv que hasta las nuevas plataformas digitales de entretenimiento bajo demanda son recorridos más o menos de la misma manera, aunque las interfaces están diseñadas para hacerle creer al usuario que tiene muchas más opciones, que no siempre es del todo cierto.

¿De qué contenidos televisivos hemos platicado por generaciones? dramas, exclusivas, noticieros  y deportes; de este modo, es previsible entender que la tele seguirá siendo tele mientras los consumidores la usemos para ver telenovelas, noticias y deportes y mientras podamos seguir usando a discreción el control remoto.

Entonces ¿cuál es el futuro de la tv, dejarán de existir los icónicos aparatos y los espacios caseros destinados a su cuasi veneración? No, al menos de momento, a pesar de que los teléfonos, las tabletas, las computadoras y los video juegos personales, han abarcado buena parte del consumo multimedia, sobre todo en las nuevas generaciones (lo que hace pensar en el inminente riesgo del aparato), por ahora la pantalla sigue siendo la primera o la única opción de varios sectores demográficos incluso para el consumo de contenidos multimedia.

Por su parte, los contenidos con todo y su publicidad migrarán, de momento a las apps propias pero después, creo yo, se establecerán en donde más tiempo pasa la gente hoy en día: Facebook.

¿Porqué no YouTube por ejemplo? Porque esa plataforma nació como una alternativa y no como un sustituto, a YouTube se entra a buscar y en todo caso puede estar uno suscrito a canales específicos, tutoriales, recetas e infinidad de contenidos que se individualizan en cada caso; por otro lado para el caso de las aplicaciones propias de los canales habituales de tv, estas no permiten el uso del control remoto, lo que en Facebook es plenamente intercambiable por la angustiosa acción de desplazar hacia arriba que tanto distingue a la red social.

Las tendencias las marcarán los likes, los horarios ya no serán impuestos, salvo en todo caso los contenidos transmitidos en vivo, que en Facebook, se aderezan con los comentarios que todos, cualquiera puede hacer.

Ahí están los debates presidenciales, ya vendrán las series, las noticias, los acontecimientos en vivo y el resto del entretenimiento masivo que, para el bien de todos, será eliminado o abrazado en la medida de su calidad, su genialidad y su innovación. 

Ya veremos.

P.D.

El domingo vienen los premios Oscar, mi película favorita para este año es “Nace una estrella” es la película favorita de Oli y Vale, aunque creo que sucumbirá en casi todas las categorías me encantaría que ganaran Bradley Cooper como mejor actor y Sam Elliot como mejor actor de reparto, estoy casi seguro que ganará Shallow como mejor canción.

Roma, que ya vi 3 veces -por si tenían el pendiente- va a ganar muchos premios y la icónica Yalitza habrá alcanzado la cresta de su notoriedad; joven, famosa e influyente, le corresponde honrar una oportunidad única y abanderar cuanta causa válida y necesaria se le presente, larga vida a Yalitza, chula, preciosa, talentosa, etc. etc. etc.

(No vaya a ser… 😉 )

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AMAR LO QUE HACES, HACER LO QUE AMAS.

Empeñado en demostrarme que soy capaz de escribir Hakuna Matata sin ventanas, bajo la estresante luz blanca de mi santuario laboral oficial, alterno la búsqueda de lo que quiero escribir (al interior), el volumen de mis audífonos para no distraerme con la música del exterior (apenas dos o tres metros), una que otra mirada al monitor de lo que transmite el circuito cerrado de las actividades legislativas y, desde luego, aprovechando un espacio de tiempo libre en medio del día laboral.

¿Amo lo que hago?

Parece que apenas fue hace unos días cuando pasaba más o menos lo mismo en mi primer trabajo de asalariado público, hace 16 años, igual que hoy, no tenía computadora, oficina, privacidad y pertenecía a la clase menos distinguida de la institución, hoy, traigo mi compu, que es la mejor oficina móvil que se puede tener, he aprendido que la privacidad es un estado mental y no físico y basta con ponerme los airpods y sumergirme en la lectura o en Netflix para lograrla y si, pertenezco al grupo de asesores de un grupo parlamentario minoritario, por lo que es reconfortante saber que aunque parecemos invisibles, no lo somos. ¿Me pasa lo mismo hoy que hace 16 años? Si y no, habría que escribir otro pequeño ensayo al respecto.

Amo lo que hago, a fuerza de repetirlo, de seguir el ejemplo de constancia y entrega de mis papás y de sendas parentelas, paterna y materna: levantarse temprano, prepararse, asearse, vestirse adecuadamente, llegar siempre puntual, sin pretextos, hacer lo que se requiere y más, poner buena cara, estar siempre fresco, ser educado, decente y respetuoso, mantenerme a cargo de mis responsabilidades y alejado de los asuntos de los demás, no andar de chismoso, (en este ambiente se le llama grillo) y agradecer, bendecir y disfrutar los días de paga. Amo lo que hago porque me mantiene ocupado, alejado de malos pensamientos y nos da, a mi y a mi familia peluda y tragona, para vivir.

¿Hago lo que amo?

A veces, de vez en cuando; amo ir al cine, amo ir a comer a casa de mis papás con mis hermanos, amo pasar días tranquilos y felices con Oli, amo enseñarle el mundo a Vale, amo emocionarme con un nuevo proyecto, amo entusiasmarme con cualquier cosa, amo platicar, escribir, leer, amo pueblear, amo estar solo, en paz, manejando, amo a veces, incluso, la nostalgia, las texturas, los olores y los sabores de otras épocas.

Después de entender que más vale ser feliz que intentarlo y que la vida viene en una sola toma, decidí no distraerme en pensar en lo que no tengo y ver lo que tengo, encontré en la frugalidad y los pequeños placeres, en el trabajo honrado y el descanso suficiente, en el fomento de mi familia y el cuidado de mis amigos y en el perdón, la comprensión y la empatía con mis prójimos, incluso los que me traicionaron, abandonaron o decepcionaron, el equilibrio vital para amar lo que hago y hacer lo que amo.

Desde luego que me gustaría ser un poco más de algo y un poco menos de otro, que amaría ser locutor de radio o conductor de un programa de viajes, pero Dios me ha querido aquí y aquí está perfecto.

LA COBRADA Y EL 299.

Particularmente 2 amigos queridos me inspiraron a escribir hoy, ambos quejumbrosos y pesimistas por naturaleza, suspicaces y prejuiciosos, atados a grilletes pesadísimos de los que debieron y pudieron despojarse hace años, hoy todavía le reprochan al pasado, incluso a mi pasado, lo que no fue.

El cobrón, debería de sentirse afortunado de siempre haber conocido su vocación, nació para abogar, para litigar, para argumentar, hace lo que ama, pero sin amarlo y en esa disyuntiva se le va el ánimo y la energía, lo comprendo perfecto, me ha pasado mucho. Le admiro por su terquedad, para todo, porque sus NO’s son definitivos y sus SI’s están llenos de devoción, es un buen hombre que espero entienda algún día que no solo en la calamidad puede demostrar su amistad.

El 299, no se ha dado cuenta que hizo 11 chuzas seguidas en un juego de 12 tiros, que falló el último y por un solo pino, parece que esta empecinado en pensar que no lograr la perfección es un fracaso, así de grande es, el tipo que solo piensa en la perfección y que si no la consigue lo considera una derrota. Amigo querido en palabras de la sabia filosofa del siglo 20, Manoella Torres, la mujer que nació para cantar, “lo perfecto es inhumano” y el amor es imperfecto, la plantita que nos regalaron hace 2 años, esta viva y creciendo, deseo que así siga nuestra amistad y que todo lo que ames no dejes de hacerlo aunque no te salga perfecto.

 

 

 

 

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MUJERES

(Escrito en septiembre del 2017)

Al respecto de las mujeres, he escrito bastante, a mi madre, a mis abuelas, a mi esposa y mi hija y genéricamente a todas; particularmente a algunas y por eso muchas cosas al respecto de ellas solo las conocen ellas mismas.

Me siento apto para escribir sobre las madres, sobre las amigas, sobre las hijas, sobre la mujer como principio y fin, son en mi caso, una fuente inagotable de inspiración cuya contención es necesaria en beneficio de la armonía marital.

Por ello quizás también evito a escribir sobre la esposa, más bien las esposas, pues sería apto si no hubiera recorrido ya distintos caminos minados de maneras tan diferentes pero igual de necesarios y caprichosos.

Como hombre quizá he fallado como esposo, solo Dios y ellas parcialmente saben a lo que me refiero, en mi intento de venerarlas he fallado tantas veces como quizás he podido satisfacerles, sin embargo un pequeño sabor amargo siempre es más persistente que el de la savia más dulce.

Pero eso no me impide hoy sentirme agobiado por la manera en la que no hemos entendido un problema tan sencillo como complejo en su conformación, no es necesario aplicar más método que el de la observación para saber que nuestro país está tan lleno de mujeres indefensas y propensas a sufrir violencia, como de hombres imbéciles, sin escrúpulos, enfermos mentales y de cerebro diminuto, sin corazón ni agallas.

Somos una sociedad que maltrata, discrimina, ofende, limita, segrega, estereotipa, utiliza, sodomiza, prostituye y mata a las mujeres por el simple hecho de serlo. Lo hacemos por acción, omisión u consentimiento, justificándonos en cualquier cantidad de barbaridades, tanto, que deberíamos ser catalogados en la rama más elemental de los estándares internacionales de derechos humanos.

Si en México es peligroso ser reportero o migrante, cosas a las que se opta, nacer mujer es un riesgo permanente que inicia desde el preciso momento en el que es conocido el sexo del neonato, padres, hermanos, familiares, vecinos, compañeros de escuela, maestros, novios, prestadores de servicio, esposos, hijos, transeúntes, conductores de transportes públicos o privados, en fin, prácticamente todos los hombres representamos un riesgo latente a la seguridad de las mujeres.

Creo que en la medida en la que las mujeres comiencen a sentirse seguras en la calle, la escuela, el trabajo, los bares o sus propias casas, México será un mejor país; de otra manera estamos maltratando y matando a nuestro mejor activo, no hay nada más hermoso que una mujer mexicana, que cumple, que trabaja, que se entrega, que da la vida por sus hijos, que adopta a sus causas como si fueran igualmente de sus entrañas, que nos administran, que nos delatan, que nos acarician, que nos acompañan, que nos enseñan, que nos conmueven.

No podemos aspirar a ser un mejor país si no tratamos bien a las mujeres, a todas, porque en el interminable dilema de distinguirnos o igualarnos, siempre debe de prevalecer el hecho de respetarnos.

MUJER:
Te vivo, te sufro, te siento, te extraño y te recuerdo
Perpetuo a cada paso tu legado, procuro a cada paso los tuyos
Pienso en ti, vivo en ti, vivo por ti
Necesito besarte, entregarme, eres el aire que respiro y que refresca
Eres el rumbo en la deriva, el timón en la tormenta
Fuiste casa y eres refugio
Eres causa, pretexto y consecuencia
Eres vida, la tuya, la mía, la nuestra y más, definitivamente más que un día.

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CARTA A UN RECIÉN NACIDO. EQUIPAJE LIGERO

La vida es un viaje.

La comenzamos desnudos, sin pertenencias, algunos, casi todos somos cubiertos de inmediato, ahí nuestra primera maleta, la necesidad de estar vestidos, arropados.

A partir de ahí nos convertimos en acumuladores de lo que sea, casi a todo le asignamos un valor, que independientemente del precio le damos a las cosas, mantitas que asustan miedos, complejos, temores, sueños, planes, deseos, van acumulándose a la mochila que apenas en la infancia, ya está llena.

Casi nunca cargamos botiquín de primeros auxilios, nos despreocupamos muy temprano de la salud, la damos por hecha.

Conocimientos, fetiches, amuletos, aventuras, experiencias, expectativas, rencores, pasos, kilómetros, cicatrices, se van acumulando con los años, personas, amores, sabores, olores, sonidos, principalmente en los recuerdos y el corazón, aunque también en el estómago, sobre todo los rencores.

Casa, carro, profesión, carrera, oficio, logros, frustraciones, más rencores, recuerdos despostillados, complejos, delirios, dolores, males y bienes que provocan males.

En determinado momento de la vida, cuando todo parece equilibrado y completo, es cuando peor nos sentimos y menos tiempo nos permitimos para disfrutar lo realmente valioso, pronto, muy pronto termina la bonanza, la salud, la dentadura perfecta, el cabello reluciente, el peso ideal, los hijos pequeños.

Tarde o temprano llegamos a una aduana en la que solo nos es permitido cruzar con lo buenos que somos y que hicimos, el equipaje que cargamos toda la vida se queda ahí, como recuerdo, dulce o amargo, pero efímero de nuestro viaje.

El legado no nos corresponde, nos corresponde solo lo que podemos hacer y procurar en nuestra presencia, si queremos hacer algo por alguien, ya sea un ser querido o el prójimo, tenemos que hacerlo en el preciso momento que nos lo piden o podemos.

Las maletas, los bienes, los recuerdos, los rencores, los sentimientos malos se quedan en la aduana, solo fueron útiles para forjar el viaje o para hacerlo pesado, para disfrutarlo o para sufrirlo, más allá, donde sea, estoy seguro que solo va lo bueno, porque lo bueno no pesa, no se carga, no necesita documentarse.

Has tu viaje sin miedo, con entusiasmo, aprende, disfruta, ayuda, no temas no poseer nada porque nada podrás llevarte al terminar, pero tampoco te permitas no aprovechar todo lo bueno que este mundo te ofrece.

Mídete, quiérete, modérate, consíguete buenos compañeros de viaje, cuida la valija de los recuerdos, atesórala, desecha siempre los rencores, aprende rápido de los fracasos y evita recorrer caminos peligrosos o prohibidos.

Pisa sabiendo que vas hacia adelante, presta atención a todo y no te distraigas con nada, se respetuoso, cortés, ayuda a los que te necesiten y no estorbes; nunca estes de más y que siempre te echen de menos.

Buen viaje.

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