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ESCRITORES DE DEDO GORDO

Escribir es una acción que casi todos podemos hacer, de hecho la educación escolarizada está programada para que al tiempo de aprender a escribir aprendamos a leer. Pero apenas es eso la mecanización de un aprendizaje que se irá perfeccionando y puliendo el resto de la vida.

Mamá y nuestro nombre aunque sea Khemvirg o Uvuvwevwevwe Onyetenyevwe Ugwemubwem Ossas (casos reales) son quizá lo primero que aprendemos a escribir; todavía recuerdo cuando descubrí que era zurdo, nunca hasta ese momento me había percatado de ello, fue hasta el maternal en unas mesitas redondas en el Alma Mater de la calle de Eulalia Peñaloza que me topé con el bracito derecho de una infanta que me tumbó hasta los dientes, literal, pues nos incomodamos mutuamente al hacer nuestros dibujos y días después, mientras con mi brazo izquierdo patinaba mi carrito de juguete, gracias a mi insolente negativa de dejarla jugar, recibí tremendo patadón de aquella chamaca, que no era zurda.

Sin embargo hoy escribo con las 2 manos, igual de mal, pero con las 2, porque desde que esta maravilla que tengo entre las manos y la app de notas se volvieron mi libreta compañera de siempre, ya no padezco la falta de papel y pluma cuando aparece la inspiración y la consecuente traducción posterior de lo manuscrito.

Al parecer escribir no se me da mal y en buena medida, le debo a la escritura mi condición actual y con suerte, dedicación y el favor de Dios, continuaré subsistiendo escribiendo; mi primer trabajo fue como abogado investigador que pronto se tornó en proyectista, resoluciones, informes, respuestas, después órdenes de inspección, recursos administrativos, discursos, muchos discursos, proyectos, disertaciones y planes, todos ellos escritos a partir básicamente de cero, a nadie le gusta el copy paste.

Los Hakunas hace 15 años y las cartas de amor al amor, encarnado en diferentes presentaciones, resumido al final en la devoción de mi religión olivateista, que tanto lastimó a mis fervientes admiradoras; y de hace unos años para acá las publicaciones de fb y las conversaciones de whatsapp.

Escribir ya no es exclusivo de bohemios intelectuales que se iban al café de los monotes o que se toman un expreso y un croisant en los campos elíseos, que transitan en las ramblas o en Soho, mientras esperan las citas con sus editores; hoy todos somos escritores en potencia y no es necesario mucho, si acaso respetar las reglas básicas de la ortografía, la verdad y la reputación de los demás y, desde luego, tener algo que contar.

No hacen falta las emocionantes, pero poco prácticas máquinas de escribir, vaya, no hace falta ni siquiera tinta ni buena caligrafía, con tener un par de dedos gordos capaces de seguirle el paso al pensamiento, las ideas y la imaginación tenemos.

Hacer ligero lo pesado, digerible lo indigesto, entendible lo engorroso y atractivo lo aburrido es labor de los escritores de dedo gordo, ¡qué lo expliqué quién lo entienda! Y así el mundo será, el nuestro y el de los que vengan, uno más accesible, ameno y grato, pues de nada nos sirve todo el conocimiento si no somos capaces de interpretarlo, compartirlo y usarlo.

Vendrá la twitteratura, el periodismo de whatsapp, la filosofía de Facebook y la ética de Instagram, los blogs de los eruditos y, seguramente, los clásicos impresos porque ciertamente no hay nada como ese objeto de afecto, que dicho sea de paso no es la peor manera de utilizar los árboles, pero si una bastante evitable.

Todos debemos ser escritores, porque todos debemos de ser lectores, mi hija no lo sabe, pero lee, quizá no a Twain o Rulfo pero si a Alexa y Melanie, que en cualquier momento compartirán algo que despierte su curiosidad y buscará, no en la enciclopedia sino en la wikipedia y verá a través de los Polinesios o Luisito comunica y no de Cousteau, pero conocerá el mundo, de la misma manera que yo intento mostrárselo: a su modo.

Mejores o peores, buenas o malas, las herramientas del futuro de nuestros abuelos son ahora los juguetes de nuestros hijos, que incluso sin conocer el vocabulario todavía, son capaces de usas sus pequeños pulgares para 🙏🏽❤️👎🏽🤔😂y desde luego 💩 o en nuestro antiguo lenguaje, pedir, amar, negar, dudar, reír y desde luego, todo lo escatológico que tardábamos tanto en describir, resumido en una caquita feliz.

Las grandes obras de la literatura permanecerán por siempre, lo mismo los ensayos y tratados que hablan sobre esto y aquello, pero nada nos impide a nadie ser auténticos escritores de dedo gordo y hacer célebre una frase, famosa una historia, arrancar un debate, hacer polémica, incluso atrevernos a hacer poesía o a contar historias de maneras nuevas, porque si son de corazón, valdrán la pena.

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SEPTIEMBRE. TELEVISA. PAPÁ SOLITO

El 1 de septiembre de 1986, Miguel De La Madrid Hurtado, daba su cuarto informe de gobierno y los niños mexicanos comenzábamos el ciclo escolar con el primer día, sin clase. Así es, durante muchos años, el primero de septiembre era el día del Presidente y del inicio oficial del ciclo escolar; ese día, contrario a su costumbre mi mamá nos dejó a Manolin y a mi salir a jugar en bici en la cuadra, en la calle de Ramón Rayón entre constituyentes y Gómez Farías en la colonia Morelos de Toluquita la bella, cuando más feliz y confiado estaba, un tapón de sidra que pisé con la llanta delantera de la cleta, me hizo perder el control y estrellarme con la llanta de una guayin y el piso, sangre, raspones y chichones; ese año me presenté a mi primer día de clases de cuarto de primaria con la maestra Lucha caracterizado como el hombre elefante, lo que no hubiera pasado si el primer día de clases, hubiera tenido clases. Así es México, nos pasa cada cosa que pudimos haber evitado solo haciendo las cosas bien, que creo que en nuestro ADN nacional está esa predisposición a volverlo todo un poco más complicado, por aquello del sazón y sabor a la vida.

Un año antes, el 19, un terremoto espantoso nos marcó como generación, 32 años después, el mismo 19, nos volvimos a sacudir, durante esos 32 años crecí en un país que aprendió de protección civil, prevención de desastres, pero sobre todo de solidaridad, de mi cama en Ramón Rayón 104 a mi oficina en Argentina 28, experimenté 2 tipos de miedo muy distintos, el del 85 fue novedoso, pero a pesar del susto me sentí protegido por mi papá, que vestido de tenista vino a incarse entre las camitas gemelas que se hacían litera mientras veíamos cómo las puertas del closet se azotaban de un lado a otro; 32 años después, experimenté por segundos una sensación de muerte inminente, de fin del camino, de cero alternativa y también una gran desolación por no poder hacer nada, en el momento más tenso, en la escaleras del viejo edificio de la SEP, pensaba en Valentina, otra evidencia casuística que da cuenta que el amor paternal es mucho más fuerte que un simple proceso biológico, por más bello y perfecto que sea.

Cada septiembre adornamos de tricolor, ondeamos banderas, damos el grito, dónde sea, pero lo damos, algunos van a Las Vegas a un concierto o una pelea de mexicanos, recordamos a los cadetes de Chapultepec, que murieron siendo niños defendiendo la soberanía nacional en una batalla perdida, comemos mucho, es la época de los chiles en nogada (gracias hermano Manolin por la foto) tomamos mucho y nos regodeamos de nuestra lucha de clases en el zócalo o plaza y adentro del palacio u oficina de cualquiera de los miles de eventos idénticos que se dan en todo el país y en otras partes del mundo a la misma hora.

2019 será el primer septiembre de la 4T en el poder, dudo que los papeles se inviertan y que los ricos y poderosos, los influyentes y gobernantes salgan al zócalo y que sus lugares sean tomados por el pueblo; creo simplemente que en palacio habrá austeridad y gente representativa de la población del país y en el zócalo estarán decenas de miles de fieles seguidores del Presidente que no presume, vitoreando sus nuevos vivas que seguramente incluirán a nuevos personajes de la historia y a conceptos morales de su ideología. Veremos.

Finalmente, lejos de aquí, en Flushing Meadows en Nueva York, se realiza el último torneo de Grand Slam del año, he visto partidos memorables, he llorado incluso de la emoción de ver la

pasión y la entrega de Sampras y Agassi o los triunfos sorpresivos de Del Potro.

En septiembre nuestros presidentes han llorado, mentido, exagerado, aguantado vara en pos de la República, los mexicanos nos hemos reinventado, yo me he repuesto y reprogramado y los aficionados al tenis nos deleitamos con el mejor del mundo.

Por si fuera poco, una de mis rolas favoritas “september” de Earth, Wind and Fire, que menciona al 21 me hace recordar que a pesar de los bochornos del primero, las farsas del 13 las fiestas del 15 los desfiles y las crudas del 16, los homenajes y simulacros del 19, siempre habrá un 21 para volver a intentarlo. Venga pues mes de los huracanes y los viajes baratos, ¿qué traes ahora?

TELEVISA

Desde las icónicas telenovelas, los noticieros, el fut, los programas de comedia y el acceso doblado al contenido gringo, televisa es parte de México, la fama de sus dueños, sobre todo del “Tigre” y los Alemán, el también famoso “catálogo televisa”, siempre en domingo, el cablevisión, etc.

¿Cómo olvidar esas noches de desvelo de mis papás y mis abuelos viendo a Ricardo Rocha los viernes o la mala noche no de Vero Castro?

En cierta medida este grupo de medios y de contenidos fueron, durante décadas opio de masas y comparsa de los intereses del estado, ¿qué mejor herramienta que la tele para cumplir con la máxima Romana de “al pueblo pan y circo”?

A partir de la era del Internet la empresa comenzó a luchar entre conservar el status quo o convertirse en algo diferente a “la fábrica de sueños”, incursionaron sin éxito en el Internet y la guerra de portales en el 2000 con esmas.com y a partir de ahí, lo han intentado casi todo; hoy su plataforma digital Blim, no tiene más abonados que los de IZZI, sus intentos por llevar a sus estudios programas que en otros lugares si funcionan han sido un fracaso, tal vez, su fuerte sigan siendo los noticieros, el fut (cada vez menos), uno que otro programa de comedia y, por su puesto la rosa de Guadalupe, que no se ve en las redes, pero de repente alcanza notoriedad viral, al menos de burla.

Muchas empresas, otrora poderosas han desaparecido, otras han logrado transformarse, reinventándose y habituándose a las nuevas audiencias, televisa, lucha ahora por acoplarse no solo a las nuevas y exigentes audiencias, sino también al muy característico estilo de gobernar de MALO, aunque creo que a eso se adaptarán rápido, pues en los tiempos de Díaz Ordaz y Echeverría, jamas tuvieron problema, Carlitos Loret puede dar testimonio de ello.

A partir de septiembre “la fábrica de sueños” re estrena sus éxitos de culebrón con formatos más parecidos a las series que tanto han atrapado la atención de todos, protagonistas nuevos, incluida Paz Vega como Catalina Creel, situaciones que hoy deben tocarse para ser políticamente correctos y una serie de ingredientes que creo no les darán resultados, yo por mi parte solo espero la fecha de estreno de Rubí 😍 para seguir adorando a Camila Sodi y aborreciendo al José Ron.

PD.

Oli se fue de viaje, casi toda la semana escolar, -la primera de este ciclo- y me tocó ocuparme de Vale en su versión adolescente y de mis locas peludas, como en otras ocasiones la pasamos bien a pesar de que el jueves me enfermé y la nena se rifó con los cuidados, pero esta vez ya me pegó el cambio propio de la edad de la conejita come zanahorias, respuestas monosilábicas, caras de fuchi a la menor provocación y una permanente presencia en el whatsapp y el Instagram, lo que la ausenta de mi; recuerdo mis años en la secundaria, también prefería estar solo y hablaba lo suficiente y obvio hubiera alucinado que alguien lo ventilara, afortunadamente para mi, mis papás no tenían un blog. Muajaja

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LAS REGLAS DE ORO 2. “NO CONFUNDIR LO SUPUESTO CON LO AVERIGUADO” FELICIDADES Y GRACIAS PAPÁ

Serie dedicada a las reglas de oro de la política del Doctor Gustavo Baz Prada.

(Publicado el 16 de junio de 2012)

En mi mediana infancia conocí al Doctor Baz, ya había tenido contacto con el, pero ciertamente tuve conciencia de quien se trataba hasta unos años después, recuerdo que era un señor muy grande, mi papá lo refería como su maestro y me platicaba un montón de cosas de el: que fue gobernador muy joven, que hizo más de 10,000 apendicectomías, que por una de ellas le cobro  unos cuantos dólares más a una señora rica que se fue a Houston a que la operara el mismo Doctor que la operaría en México, que se levantaba a las 5 de la mañana, se daba un baño de agua fría y hacia mucho ejercicio.
En algunas ocasiones, Manolin y yo, acompañamos a mi papá a la casa de Baz o a su club, en donde desayunábamos muy sabroso y al final, se juntaba un dinerito entre todos y se pasaba el cubilete de mano en mano – éramos muchos – hasta que al final quedaban 2 y se jugaban el albur a un dado. Cierto día de diciembre, recién había pasado mi cumpleaños y estando próximo el de mi mamá, llegué a la final del cubilete habiendo librado un par de “pachucas” de las que me sacaron dos desafortunados más adelante en la mesa, cuando me tocó girar el dado, nubladamente recuerdo que gané aunque en realidad no sabía y finalmente aunque todos querían que el premio fuera para mí, mi papá decidió que debía dividirse entre el señor que llegó a la final y yo, que me quedé desconcertado.
Como si tuviera lumbre, en cuanto pude, me fui a comprar un “transformer” y un paquete de bolsitas de “krankys” de ricolino que fueron el regalo de cumpleaños de mi mamá, todo lo hice sin pedir autorización pues asumí que se trataba de mi dinero y que podía usarlo como mejor me pareciera; vaya como me fue mal esa noche cuando mi papá se enteró que había dilapidado aquellos pesotes en esas frivolidades, me sentí mal, como si hubiera hecho algo malo, aunque en realidad gran parte de mis recuerdos reprimidos tienen que ver con sentimientos parecidos.
En política, “no confundir lo supuesto con lo averiguado”, se refiere a grandes rasgos, a que la información es poder, siempre y cuando esté confirmada y sea entonces momento de compartirla con quienes debemos y en el momento que debemos (de esa otra regla hablamos después), además, de que nunca será igual de valioso aquello que conocemos por experiencia propia que lo que pensamos pasa o puede pasar en “x” o “y” circunstancia, finalmente, tiene que ver con el “hubiera”, que dicho sea de paso tanto en la política como en la vida no sirve para nada… ¿qué hubiera pasado si México le ganara a Alemania aquel partido de 1998?, ¿qué hubiera pasado si en lugar de comprar el mono y los chocolates le preguntara a mi papá que hacer?
Aprendí con los años, que no puedo asumir cosas si no tengo la experiencia suficiente como para darlas por hecho, incluso he de corroborar casi metódicamente cada cosa, cada hecho antes de darlo por sentado. Se ha convertido en un proceso mental y moral muy rápido que ejercito todos los días, antes de mandar un mensaje, de escribir una nota, de comenzar un hakuna, verifico la veracidad y el contenido, ya no se diga la valía de mi información, pero sobre todo busco el modo más asertivo de comunicarlo, todo eso lo aprendí al siempre dudar que en realidad gané aquella vez en el cubilete y al mantener la incógnita de porqué mi papá se molestó cuando vio que me había gastado aquella lana.
Dicho sea de paso, durante mucho tiempo me negué a apostar, no jugaba ni a las canicas y aunque mi infancia guarda recuerdos memorables de las largas jugadas de dominó, jamás volví a jugar por dinero, digamos que quede ciscado. Fue apenas hace unos años, que mi papá me ayudó, casi de manera karmática a poder jugarme aunque sea unos pesillos de vez en cuando, al transmitirme la filosofía de un amigo suyo: “el dinero del juego, es del juego”, así, tan simple y tan fácil lo que me gano en el juego, que viene de ese gusto por desprenderme de algo para jugarlo a la suerte, lo tengo que dejar en el juego, bueno casi siempre, con algunas quinielas he invitado a mis novias a comer y con uno que otro pai gow poker favorable me he comprado un gustillo o dos.
En fin, aquellas dudas, aquellas incertidumbres que te dan el saber si hiciste bien o hiciste mal, no pueden mantenerte martirizado o aislado de la realidad, por eso más vale averiguar las razones de esos sentimientos y definitivamente estar seguros de lo que suponiendo nos atormenta.
A MI PAPÁ.
Tengo tanto que agradecerle que no puedo reprocharle nada, porque aunque quisiera, cada cosa tiene una justificación y al paso del tiempo es plenamente entendida, todo, desde sus abrazos, sus llamadas de atención, sus cinturones, sus sacrificios, sus confesiones, su silencio, su comprensión, su apoyo, su cariño, su gusto de vernos contentos, su satisfacción de hacernos felices, de darnos lo que él no tuvo, tantas cosas, que decir gracias es aunque poca cosa, dicho desde el fondo de mi corazón.
Nadie nos quiere como nuestro padre y tampoco a nadie podemos querer igual que a un padre y supongo que igual que a un hijo, el amor de padre me ha dado fortaleza, seguridad y temple, mismos valores que les deseo a quienes por alguna razón no tienen o no tuvieron papá y mismos que uso para reprocharle a aquellos que siendo benditos de ser padres se condenan al no ejercer ese vínculo como se debe y como lo necesitan sus hijos.
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PUBLICUS ERGO SUM

Kierkegaard, Sartre, Nietzsche, Shopenhauer o Simone Beauvoir, hubieran escrito sus tratados filosóficos al rededor de este principio, “publico, entonces existo”, en alguno de los extremos de la filosofía existencialista se hubieran ubicado el like de Facebook, el corazón de Instagram o el retweet. En la cantidad de reacciones estaría la intensidad de la existencia y en la nula respuesta, la afirmación sobre la duda del ser.

Nada de lo que compartimos en nuestras redes sociales escapa al deseo de nuestro ego por tener cada vez más likes o seguidores, pensamos constantemente en volvernos virales o, cómo el caso de las mamás y las tías, comparten todo cuanto puedan para evitar remordimientos posteriores, una continuación del famoso “sobre advertencia no hay engaño” o “no digas que no te lo dije”, que tanto disfrutan decir las mamás.

Mensajes cifrados, alertas, gritos de auxilio, ofrecimientos tácitos o consentimientos expresos, nuestras redes sociales muestran lo mejor de nuestra peor parte, esa que no sabe, quiere o puede vivir en el anonimato, tras la discreta y confortable línea de lo privado.

Hoy, gracias a nosotros mismos, sabemos dónde estamos, cuánto ejercicio hacemos, qué comemos, lo mucho que han crecido nuestros hijos, lo comprometidos que estamos con GOT, lo fuerte que es nuestro matrimonio, mostramos nuestras preferencias políticas y, en extremos publicamos hasta cuándo le damos de comer a los migrantes o a los perros callejeros. Mostramos una mejor versión de nosotros, editada, resumida y retocada.

Eso ha dado paso a un malévolo uso de nuestros propios datos, publicados en espacios virtuales que no son nuestros y por los que ni siquiera pagamos, lo que nos hace presas, del micro targeting por ejemplo, que le brinda a cualquiera que lo sepa usar y si pague, la oportunidad de ubicarnos y proporcionarnos información prácticamente individual que, sin saberlo, esta diseñada para dominar nuestras emociones, las elecciones en el mundo dan cuenta de ello.

Comencé a usar FB en el 2009, recuerdo que, sin razones serias, durante semanas nos dedicamos a saturar nuestras listas de invitaciones y recomendaciones para tener más “amigos” fue un encargo laboral y una consigna personal, a la distancia, me da risa y hasta un poco de pena, por ello quise enmendar mi error y después de tan sólo 10 años de tantísimas publicaciones, decidí eliminar contactos y quedarme con solo los amigos reales.

Películas y series futuristas, aunque hay que reconocer que el futuro ya no es lo que era, muestran una sociedad conectada, desconectada, seres humanos, cada vez menos humanos, idealizados en avatares, modificados con orejas y lengua de perro o de oso, condenados a vivir en un sub mundo digital.

Hoy, publicar en las redes sociales no solo es una muestra de existencia sino la existencia misma, lamentablemente,

cada vez más breve, simple y sin sentido, hemos comenzado a deteriorar la existencia como la conocíamos porque a la par de lo que se vive momento a momento, esta nuestra ansiedad por documentarlo con una foto, un video o un post.

Por el lado positivo de las redes, están los grupos, esos que nos acercan a los lejanos, a los similares, a los empáticos, los de whatsapp que nos unen a los amigos, la familia o los compañeros de trabajo, sacrificando desde luego, un poco de nuestra atención en dónde estamos físicamente.

No son moda, las redes están aquí para quedarse, forman parte de nuestras vidas y por tanto adquieren ya los matices de todo lo que es humanizado, buenas y malas, útiles o inútiles,inocuas o peligrosas, benéficas o malignas, son ya, materia incluso de estudios antropológicos, psicológicos, sociales y políticos.

Y al final, me dará mucho gusto ver las estadísticas de lectura de este hakuna, porque así, sentiré que existo.

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domingo, 29 de enero de 2017

VIDA DE PERROS. RESILIENCIA.

Muchos de ustedes conocen o saben de la existencia de Boly, la perrita mechuda que le regalé a Valentina hace 2 años y medio y también conocen a Maky, la hijita de Boly y Frodo, de mis queridas amigas Candy y Normita Ponce.

Una tarde de fin de semana en la que la ya no tan pequeña niña come jitomates y yo nos sentamos a filosofar, jugar y ver video blogs, analizábamos la “perronalidad” de cada una de nuestras afelpadas mascotas, por un lado Boly es uraña, desobediente, arisca, enojona y volátil; Maky, por el contrario es juguetona, obediente, cariñosa, confiada pero también es más brava y ladradora.
Ante tales cuestionamientos le dije a la infanta arma legos, “mira hija, Boly nació en otro país, muy pequeñita la alejaron de su mamá y tuvo que viajar en avión y en cuanto transporte haya sido necesario para pasar aduanas, revisiones, hospedarse en algunos sitios previos antes de llegar a la tienda de mascotas en donde la encontramos, ha vivido en la casa de tus abuelos y en las casas que hemos habitado juntos, como su familia éramos primerizos en cuidados y en educación de perros y resultó que jamás aprendió algunas cosas básicas. En su segundo celo, teniendo apenas un año y 5 meses, viajó hasta Ecatepec a conocer a Frodo, el único y gran amor de su vida, con el que convivió sólo 30 minutos, para después regresar preñada y no volverlo a ver jamás. Durante 60 largos días cargó en su diminuto vientre a 7 cachorros hermosos, a los cuales parió y protegió como si lo hubiera hecho 100 veces (la naturaleza es divina), a pesar de sus esfuerzos, el último murió y aun así cuidó de él y de los otros 6 cachorros, los alimentó y vigiló hasta que poco a poco se fueron yendo a las casas que cuidadosamente escogimos para ellos, te consta que cuando cada que uno se fue, ella lo supo y sufrióhoy solo tiene a la más gordita y juguetona de sus hijas, que por cierto sigue soltera.
Boly tuvo que vivir todo esto, además de adaptarse a nosotros, a nuestras ausencias y regaños, a vivir en hoteles de perro, a viajar en avión varias veces, en fin, esa ha sido su vida y así ha forjado su carácter.
Maky nació y creció en el mismo lugar, rodeada por nosotros, siempre cuidada y vigilada por su mamá, no tardó en aprender a obedecer y respetar sus lugares, es muy besucona, jamás se ha desprendido de nosotros, sabe que somos suyos y no conoce el estrés porque siempre nos ha tenido cerca.”
Después de reírnos con el relato, pues la pobre Boly quedó como una madre soltera engañada y desamparada que ha viajado de aquí para allá y la Maky como una niña boba de película gringa de los 90, la charla me ayudó a forjar un criterio en Vale que creo que le puede servir en la vida, y es que aunque los perros son muy diferentes a los humanos, las circunstancias que individualmente nos tocan vivir pueden definir nuestro carácter, pero lo maravilloso en nosotros es el albedrio para decidir ser víctimas de los acontecimientos o héroes de nuestras batallas.
No importa que tan dura puede ser la vida, si estamos dispuestos a vivirla de manera valiente y agradecida, siempre valdrá la pena.
Todos los seres vivos somos resilientes, incluso algunos más que los propios humanos, pues a nosotros no solo nos guía el instinto sino sentimientos tan bajos como el rencor, la envidia o el odio que no nos permiten avanzar o crecer espiritualmente y por el contrario nos convierte en seres peligrosos, dañinos y tóxicos, peor que perros bravos y rabiosos. 
Fue una buena oportunidad para mostrarle que está en nosotros ser felices o infelices, o como lo he dicho en otras ocasiones, “hay muchas razones para ser infelices, lo que debemos de buscar son motivos para no serlo”.

PD. La inspiración es provocadora, se insinúa sin miramientos y te abandona muy facilmente, puede estar ausente mucho tiempo y de repente asediarte, abrazo cada momento y cada fuente de ella. Hoy veremos Lala Land, a ver que tal.
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CAMINITO DE LA ESCUELA ÁLGEBRA, LÓGICA Y POPOTES.

Ir a la escuela es uno de los primeros actos de devoción que realizamos. Vamos con la convicción de que aprenderemos y será para bien, para mejorar.

Efectivamente, tener estudios, representó hasta hace 2 o 3 generaciones, 40 o 60 años, la garantía de que la vida no sería tan difícil al menos en el plano laboral, en México por ejemplo, los normalistas tenían trabajo y escalafón asegurado y, con una buena palanca, plaza en buen lugar y hasta director o supervisor podrías ser; prestaciones, casa, pensión y servicios médicos muy decorosos. Qué padre.

Ser Médico, Arquitecto, Licenciado en Derecho, Ingeniero, eran el verdadero ascenso social, cualquiera de estos profesionistas optaban por el ejercicio de su profesión, la función pública o la academia y les iba bien, los médicos por especialidades y los abogados por funciones, podían dedicarse a muy diversas y entre más particulares y específicas, mejor les iba, los cardiólogos, ginecólogos, jueces y notarios dan cuenta de ello.

Mis bisabuelos y abuelos comerciantes, todos ellos, querían que sus hijos estudiaran, que se dedicaran a algo más seguro que ser los hombres trabajadores que todos los días sin pretexto tenían que trabajar para que el sustento no faltara. Otras épocas.

Ir a la escuela es un derecho y una obligación, pero también puede convertirse en un enorme placer o en un penoso sufrimiento, muchos son los factores para ello, pero sin duda los buenos o los malos maestros son el más importante.

Recientemente conocí la historia de Julio Zamora uno de los ingenieros más prolíficos de INTEL, que era más bien vaguito y mal calificado hasta que un profesor, uno solo, le destapó el cerebro y el gusto por las matemáticas. ¿Qué hubiera sido de Julio sin ese maestro?

En mi justa dimensión pude entender y amar el álgebra gracias a mis maestras Lupita Valero y Gina Dávila (qepd) lo explicaban de una manera tan clara que hasta un burrazo como yo les pude entender y hasta sacar buenas calificaciones. Benditas sean.

La lógica me entró por lo claro de la antología de la UAEMEX, resulta que una noche de sábado de 1993 me encontraba desesperado en mi cuarto de adolescente tapizado con los pósters de Alejandra Guzmán, Tiffany Amber Thiesen, los Lakers de LA y los Pistones de Detroit, tratando de entender lo que hasta ese momento era letra muerta, no era culpa de Ricardo Casas Vilchis, mi catedrático, sino del modelo escolar, me asfixiaba el aula, a los 15 años (y siempre) estar encerrado por mas de 1 hora representaba una garantía de que me distraería con cualquier cosa. Sin embargo, encerrado en mi cuarto, escuchando cómo el resto de la familia pasaba la tarde viendo las pelis del video centro de Colón, una extraña luz atravesó los techos de aquella hermosa morada y me iluminó la cabezota, a partir de ahí, solo conocí los dieces en esa y las disciplinas afines y, desde luego, ese catedrático y todos los demás fueron mis cuatachos, salvo, desde luego, un señor Basilio, al que, previamente en un fallido curso propedéutico, no le entendí nada.

¿Me creerían si les digo que todas y todos los maestros a los que les entendí y entiendo se parecen, en algo al menos y que a la inversa todos aquellos a los que no les entiendo, incluso con los que he tenido problemas, también se parecen? Desde Lulucita que vino a sustituir a Berthita en quinto año de la Carlos Hank González. Tal vez sea coincidencia, predisposición o simplemente que me gusta ser el consentido. En fin.

POPOTES.

¿Quién tiene la culpa de la crisis de popotes?

¿Sabían nuestras abuelas consentidoras que darnos ese enorme gusto -y golpe de azúcar- con popote, estaba matando al planeta?

¿Lo sabía Oli, lo comprende la niña becerro, que ha tomado más “chai late venti con deslactosada que agua en su vida?

No.

Durante la etapa consumista de la humanidad, digamos que durante el capitalismo, nuestra vocación de consumo ha superado incluso el entendimiento de los males que provocamos con nuestra explotación desmesurada de todo lo que nos brinda la naturaleza, parece a veces, que somos la plaga que destruirá a este hermoso planeta, en lugar de la especia más desarrollada y entendida que lo conservará.

Y no, no se trata de inventar popotes comestibles y llevarlos al Shark tank, se trata, lo digo así por el énfasis, de dejar de consumir a lo pendejo.

Prometo que busqué otros términos, pero en serio me parece el más adecuado.

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