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EL SEÑOR ÁVILA

A propósito del reciente premio Emmy que ganó esta serie de Lemon Films transmitida por HBO, les dejo un texto de hace poquito más de un año.

EL SEÑOR ÁVILA.

El domingo 25 de septiembre concluyó en HBO mi serie mexicana favorita, no solo porque su protagonista, el señor Ávila, y su interprete,  Tony Dalton me parecen un buen personaje y un buen actor, sino por una lista de factores que van desde los actores y el guion hasta la producción, la música, los efectos especiales, los ambientes sombríos y el tratamiento de un tema que siempre llama mucho la atención: la muerte.

Desde la óptica de la serie, todos los personajes viven desahuciados, en sus vidas todo es incierto, incluso la muerte misma, pues estamos seguros de su suceso, pero no del momento ni el modo, la vida se convierte entonces en una constante de acciones y artimañas para evitar la muerte, si acaso para evitar que esta llegue de manera súbita o dolorosa, hay quienes entonces encuentran gran placer en matarse poco a poco o por lo menos una bella apología para lo poco que les importa vivir.

El Señor Ávila, que al parecer muere en esta tercera temporada, (espero que por tratarse de HBO, le surtan el mismo remedio que a Jon Snow), trabaja, vendiendo seguros y después como administrador de una funeraria, ambas actividades, sirven como pantalla para el verdadero empleo del protagonista, asesino a sueldo.

Durante los más de 30 capítulos que dura la serie, conoces personajes entrañables, que en otro contexto serian material de desecho, apenas extras en otras historias: Iván, Ana, los Chivalsik o Sánchez, seres sombríos, casi de historieta, perfectamente bien interpretados por Carlos Aragón, Camila Selser, Juan Carlos Remolina, Alfonso Figueroa y James Young.

Hay muchas otras figuras a lo largo de la serie: Nailea Norvind, Adrián Alonso, Ilse Salas, Emilio Guerrero, Hernán Mendoza, Joaquín Cosio y María Luisa Flores (bellísima, aunque me peguen); hasta tristes apariciones como las de Adal Ramones y Alejandro Sirvent, que ponen en riesgo la fuerza de la ficción.

En fin, no es el retrato de nada, no contiene elementos de crítica o sátira, es una ficción ambientada en nuestra realidad, sombría, en la que lo más interesante es que se trata de una historia donde no hay buenos, porque hasta los buenos, son muy malos. Se las recomiendo.

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