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EL PALADÍN MEXICANO. CAMINITO DE LA ESCUELA 2. A JUICIO.

El Ingeniero de los teléfonos ha dado una vez más la nota y se vislumbra como el héroe mexicano y, aunque de cierto modo lo será, no está cumpliendo con nada menos de lo que le corresponde por ser un hombre tremendamente rico en un país tremendamente pobre.

En otras latitudes, más al norte por ejemplo, los grandes billonarios han renunciado a la mayor parte de sus fortunas para financiar sendas fundaciones dedicadas a la salud, el medio ambiente, el combate a la pobreza y la educación, lo mismo Bill y Melinda Gates que Warren Buffett, Mark Zuckerberg, Elon Musk (Sudáfrica) o Jeff Bezos vivirán y heredarán apenas unos cientos de millones de dólares, donando el resto de su fortuna a las causas que consideran son importantes para la humanidad.

En México los multimillonarios tienen apenas rostros conocidos, muchos recordamos al banquero secuestrado en los 90, al “Tigre” de la TV, a la dama de la cervecera, a Salinas el de la otra TV, si acaso algunos menos saben de los de FEMSA, el Palacio de Hierro o los grandes explotadores de las minas, pasando desde luego por los excéntricos banqueros – tortilleros – casineros y, tristemente, los capos del crimen.

Muchos otros, menos millonarios, pero también muy influyentes, confluyen en prácticamente los mismos negocios, que tienen que ver si o si con el gobierno, pero todos parecen seguir la sombra, que no los pasos, del Ingeniero de los tecolotes, quien es una referencia de nuestro país y
de muchas cosas en él, buenas y malas, Slim es la impactante presencia de un hombre rico que lo mismo financia películas que carreras de coches o videos escolares y que lo mismo participa en los negocios de la construcción, la salud, el entretenimiento, las telecomunicaciones, el comercio electrónico, la energía o las importaciones; pero ¿qué gana Slim aportando el capital de riesgo de la producción -ciertamente anticipada- de la vacuna contra el Covid 19?, ¿recuperará su inversión?, ¿se hará más rico? las respuestas son, ablución, si acaso el antídoto para la culpa de los que tienen demasiado; si y si, no olvidemos que la gran virtud del fan número uno de Sophia Loren es ver oportunidades donde otros ven problemas, y aunque las vacunas se vendan al costo de producción, las acciones de todos los involucrados, seguramente prosperarán en el alejado mundo de las bolsas de valores.

CAMINITO DE LA ESCUELA 2.

Los mexicanos que cursan la educación básica y que acompletan alguna de las alternativas de la educación media superior, acuden durante 2 años de pre primaria, después 6 años de primaria, 3 de secundaria y 3 más de bachillerato en casi todas sus modalidades, es decir 14 años, ahora que, si ya encarrerados optan por la educación superior, digamos básica para ser ingenieros, contadores o licenciados en algo, pasarán 5 años más, divididos en semestres, o sea 10 niveles más.

24 niveles educativos en los que aprendemos a desarrollar habilidades cognitivas y de destreza que nos permitan aprender a leer y escribir y aprender todo lo que se puede aprender en el periodo de la vida destinado para la instrucción; durante décadas, nadie había cuestionado la duración de la educación, hasta ahora que la propia SEP ha definido que la educación preescolar y primaria se impartirá por 3 canales y la secundaria y preparatoria por 1 canal cada una; por lo que -si los chicos permanecen pegados todo el día a la TV, lo que era impensable en mi época de estudiante- se podría atender los 5 canales planteados en 5 años.

Obviamente que la madurez requerida para cursar algunos grados rebasaría a la niña o niño de 8 o 9 años que ya ha visto los 3 canales de primaria, o ¿quién sabe? tal vez el eterno dilema de la escuela y su duración, así como de su utilidad y asertividad, se ha quedado atrás, antes de que la pandemia nos mostrara al mundo y nuestras vidas, cómo no habíamos querido verlas.

Lo que es innegable es que esto de la educación por TV requiere de más canales que el paquete premium de DirecTV y que la SEP sigue dando tumbos, sacrificando la instrucción y sometiendo a un estrés mayor el futuro de millones de estudiantes, porque por más que digan que la tele y el radio tienen más alcance, lo cierto es que el Internet tiene más futuro.

¿Se acuerdan de Francisco Labastida y sus propuestas de campaña? Computación, internet e inglés para todos, era entrar a tiempo al siglo 21, pero la cosa era “el cambio” les aseguro que hoy, hoy, hoy, muchos dirían, “quédese con su cambio”. Bueno al menos de aquella contienda, dos protagonistas envejecieron con dignidad y manteniendo sus reputaciones, mientras que el otro canta mañanitas y organiza fiestas anti pandemia. 🤷🏾‍♂️

A JUICIO.

García Luna en USA y Lozoya en México son el circo mediático que el presidente arma en torno a algo realmente más crítico, la corrupción y el despilfarro endémicos en los gobiernos que le antecedieron. Aunque, lamentablemente, AMLO utiliza estos males a su modo y parecer, administrando incluso a Lozoya como un recurso aparentemente inagotable lleno de misterios y dudas que deben tener con insomnio a varios, no podemos perder de vista que, estos juicios son el escrutinio de lo que la sabiduría popular de los mexicanos lleva sabiendo muchos años; por ello y ante la disyuntiva de defender lo indefendible o dar un paso de costado, ha llegado el momento de que se deslinden responsabilidades, que se someta a juicio a las personas y que todas aquellas instituciones agraviadas por las distorsiones que impusieron a sus funciones algunos cuantos, puedan limpiarse, sacudirse y desempolvarse la abollada prisencia y, entonces si, buscar el reencuentro con sus millones de simpatizantes.

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