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PRETÉRITO PERFECTO.* TWITTER E INDEPENDENCE DAY.

Despedir a un ser querido siempre es difícil, no importa la edad o las condiciones de la partida, la sensación de vacío es irreparable, pero hacerlo en esta época, en la que el duelo no cruza por nuestros tradicionales rituales del velorio y el sepelio, es decir, los servicios fúnebres y el posterior novenario es todavía más difícil porque se convierte en un acto personalísimo que se mezcla con las multitudes de asistentes a las misas virtuales colectivas, que además, dan cuenta de la gran cantidad de personas que, por razones de la pandemia o cualquier otra, se han ido.

Así padecieron mis queridos sobrinos Melanie, Ivor, Edwin y Sidney y mi cuñada Marcela, la partida de su papá y esposo, Carlos Elizalde Sánchez, a quien despedimos la madrugada de un lunes encaminando sus cenizas esa misma tarde, en un recorrido sin carroza, que no estuvo exento de faltas de respeto por algún simio del volante y en un novenario virtual en la página de facebook de la Iglesia de El Ranchito.

Carlos, con quien desarrollé (pretérito perfecto) una buena amistad, consolidada con los favores que solo te hacen los mayores que te aprecian y afianzada con sus consejos, charlas y compañía, me encargó (pretérito perfecto) expresa y tácitamente al buen Ivor, con quien ahora me une, además de nuestro vínculo familiar, una verdadera amistad, somos cómplices, hermanos y contamos el uno con el otro, básicamente por que su papá así lo quiso.

Hoy Carlos ya no está y se ha convertido en pretérito perfecto, para su entrañable familia, para quienes lo quisimos y admiramos y hasta para los que no, porque Carlos, enseñó, ayudó, guió, educó, viajó, disfrutó, cocinó, construyó, ahorró, preparó, cuidó, acompañó, festejó, dialogó, charló, escribió, leyó e hizo, creo yo, todo lo que quiso, tal vez le faltó encaminar a Mella en el altar, pero si supo reconocer en Ulises, su novio, a un buen hombre, desde luego que le quedaron muchos pendientes, pero ahora, ya como pasado perfecto, Carlos pasa al nicho exclusivo de quienes se han ido y han hecho las cosas bien.

Deja una familia triste, pero unida y fuerte, un Suomi (hijo de Boly) desolado, amigos confundidos pero satisfechos, generaciones y generaciones de alumnos -que fue su vocación- preparados y agradecidos, siempre con algún comentario al margen, duro, fuerte, exigente, pero aprendí (pretérito perfecto).

El pasado perfecto de Carlos es ahora el futuro incierto de Luciana, su nieta, que crecerá con las historias de su abuelo, con quien tendrá muchas fotos y anécdotas que una y otra vez, su abuela, sus papás y sus tíos le repetirán ante su asombro cada vez, por haber tenido la dicha de conocer a su amoroso abuelo.

Que en Paz Descanse, el Doctor Carlos Cebarút Elizalde Sánchez.

*El pretérito perfecto simple (también llamado pretérito absoluto, pretérito indefinido, perfecto simple, pasado simple, pretérito perfecto absoluto, pasado, indefinido y pretérito) es un tiempo absoluto de aspecto perfectivo, pues la acción enunciada se considera terminada o de modo global. Es característico de las lenguas romances, en las que contrasta con el pretérito imperfecto. En los textos literarios, este pretérito presenta los hechos puntuales que hacen avanzar la historia.

TWITTER

Nadie escapa a la maldad de Twitter, esa red social que es la continuación de los medios tradicionales y la arena pública digital en la que padeces por ser tendencia, en la que se te re bautiza con un “#” y en la que cualquiera puede ser linchado, lo mismo político, comunicador, miembro de la farándula o célebre desconocido, quien se mete con la bestia, seguramente saldrá raspado, así lo vivieron en carne propia el Presidente AMLO y su esposa, el mero día de su festejo por el segundo aniversario de su triunfo electoral, ya todos conocemos el detonante y las circunstancias de la noticia, pero vale la pena reflexionar sobre la falta de empatía y la visceralidad de la familia presidencial, que ha resultado ser temperamental y vengativa.

INDEPENDENCE DAY.

Si la invitación a Trump candidato en 2016 fue desconcertante y penosa, el viaje de AMLO a Washington lo es todavía más y no solo porque se trata de un Presidente que no viaja al extranjero sino además, por las condiciones en las que se presenta el viaje, en medio de una terrible pandemia y de las elecciones en aquel país, en cuyas encuestas, Trump parece abatido en casi todos los sectores demográficos -solo gana en los blancos- y en todos los estados clave, incluyendo Texas, California y Nueva York; ya el tiempo dirá si el impulso de la visita es suficiente o solo quedará en la libreta de cuentas por cobrar de los demócratas, lo que si es cierto es que, ni los padres de aquella patria, ni de la nuestra vislumbraron al populismo haciendo de la suya 200 y tantos años después, por lo que ahí radica la grandeza de su lucha, nos garantizaron independencia para poder tener el tipo de gobernantes que quisiéramos, pero también, para poder cambiarlos.

P.D. Happy Fourth of July 🇺🇸

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