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De la madre.

Este 10 de mayo, los mexicanos festejamos con buena parte del mundo a las madres, pues el festejo generalizado, propuesto por Anne Jarvis en Estados Unidos a principios del siglo 20 y que se institucionalizara en 1914 por el entonces presidente Woodrow Wilson, se lleva a cabo desde entonces el segundo domingo de mayo, mientras que en México, desde 1922, a propuesta del periodista Rafael Alducin, director del periódico Excélsior en esa época y el filósofo José Vasconcelos, entonces primer Secretario de Educación Pública del País, el festejo se fijó para el 10 de mayo y, dicho sea de paso, se ha convertido en un día de consumo, comercio y melosidad absoluta, muy lejos de los deseos originales de la señora Jarvis, que pretendía rendir homenaje a su madre y a la labor que realizó en vida y a los inteligentes mexicanos Alducin y Vasconcelos que supieron leer a la perfección el cosmos de la sociedad mexicana, cuyo origen, centro y motivo, es la madre.

Casi un siglo de festejos.
En mi caso he pasado por las etapas de los festivales escolares, en las que bailé, declamé y dije discursos, por cierto, en este último mi madre y yo chocamos contra un imprudente conductor que entre sus pasajeros llevaba a una madre en ciernes, los festejos de mi mamá a la suya, las idas al panteón a visitar a mis abuelas y los festejos en restaurantes a los que sólo vamos ese día porque ya no había lugar en ningún otro. También me ha tocado ayudarle a Vale a festejar a su mamá, pero eso es materia de un tratado aparte.

Desde la antigüedad algunas culturas humanas, entre ellas nuestros antepasados, veneraban de algún modo a la maternidad, desde Isis, en Egipto, Rea en Grecia o Cibeles en Roma, hasta la Coyolxauhqui con los Mexicas, principalmente se celebraba la fertilidad, pero finalmente por ahí anda el origen del festejo.

Personalmente diario festejo a mi mamá, bueno, siempre le doy lata, diario le digo que la quiero y el 10 de mayo me parece un día propicio para que, todos aquellos que no sean como yo, repongan las desatenciones y la ausencia del resto del año, y claro, para que miles de establecimientos mercantiles apoyados por los medios y la publicidad, vendan mucho.

Este domingo 10 de mayo de 2020 los mexicanos le dimos tregua al virus, pero no creo que el covid19 nos la haya dado a nosotros, ya veremos en unos días las consecuencias de la relajación de los recientes.

La mamá es la fuente inagotable de comprensión y cariño, es un faro, un puerto, una plataforma de despegue, nadie más en el mundo soporta tanto, por tan poco, abnegada, misteriosa (difícilmente nos interesamos en saber qué siente o piensa), sufre de manera lacónica y todo lo hace a cambio de prácticamente nada. Que fregonas son las mamás.

INMUNIDAD DE GRUPO.

Parece que a esto le apuesta -si es que a algo le apuesta- el gobierno federal, al menos en materia de salud, porque queda claro que esta administración federal es un desastre y será un doloroso trance en el que habrá pérdidas humanas y materiales incontables, es un panorama desolador al que, de menos, llegar será única satisfacción. Difícil pensar con la filosofía del Hakuna Matata, sin embargo, además de cuidarnos mucho y cuidar a los demás, tenemos que cambiar la angustia por entusiasmo, negarnos a creer y difundir noticias falsas -como esas del WhatsApp que cómo han hecho daño- y renacer a la nueva vida como mejores seres humanos, unidos a lo que realmente amamos y apegados a lo verdaderamente importante, porque nada de lo que te quitan duele si ya lo dabas por perdido y nada de lo que te dejan sabe si no peleaste por ello intensamente.

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