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LA MUJER PERFECTA

Existiría si no me hubiera elegido a mi, ese es su único defecto.

Es cada cosa necesaria cuando se necesita, amor, apoyo, comprensión, inspiración, paciencia, valentía y pasión.

Es indomable como su voluntad, como su entusiasmo, cómo su incesante manera de defenderse.

Bella, cautivadora, nadie puede evitar verla, es difícil no buscar su mirada y es imposible no perderse en ella.

La mujer perfecta decidió dejar de serlo por mi, para enfatizar la belleza de su alma y el encanto de su ser.

Tierna brisa, ola poderosa e incesante fuente de suspiros, nada tengo que reprocharle, si acaso el tiempo, que aunque sea todo, no alcanza.

Para Oliva, mi esposa.

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