Estado de México, futbol, Sin categoría

UNA TEMPORADA PERDIDA.

(Foto tomada de Seunonoticias.mx)

Terminó la temporada de futbol para el Toluca.

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Con un partido emocionante, con un marcador que hace 18 meses nos hubiera hecho vibrar en aquella final que perdimos contra los mismos Santos de Torreón, el Toluca cerró una de sus temporadas de mayor fracaso.

Como equipo profesional, pero además como un equipo de tradición, pues se trata del tercer equipo más ganador del futbol nacional, después del América y las Chivas, los Diablos Rojos, están obligados a ser protagonistas permanentemente, pues los equipos ganadores de otras décadas son el referente de  la cultura futbolera de la capital y del Estado de México.

¿Qué le ha pasado al Toluca?

Sobre su dueño, Don Valentín Diez, heredero del apasionado Don Nemesio, se dicen muchas cosas, sin embargo no se puede negar su cariño por el equipo y por la ciudad, Valentín, como buen hombre de negocios, proyectó al equipo provinciano y chiquito al nuevo siglo como un equipo con alcances internacionales, al menos así lo hacen ver su estadio, sus contrataciones y su manejo de los medios electrónicos y redes sociales.

También como hombre de negocios, contrató a colaboradores que trabajen por resultados, a los que debió haberles impregnado el amor por la camiseta, pero no lo logró, aquí es donde me pregunto, ¿no hay buenos administradores y gente de negocios que le vayan al Toluca, seguramente dispuestos a dejar sus trabajos en grandes compañías por venir a administrar y gestionar a un equipo profesional de futbol?; incluso, ¿ninguno de los ex jugadores del club se han capacitado para poder prestar esos servicios a la institución?

Durante años, el semillero del club, particularmente la escuela de Jalisco, nos brindó  grandes jugadores, con calidad para hacernos campeones, llegar a la selección y pensar, incluso, en la internacionalización, pero parece que, de la mano de muchas otras canteras, las reglas de la liga y la primera división, han hecho merma en el crecimiento de esos canteranos, muy a pesar de que ha habido algunos debuts de jóvenes con talento, nuestras fuerzas básicas no viven su mejor momento.

Sobre las grandes contrataciones, las figuras del equipo y los entrenadores, es justo mencionar que no todos son malos pero que tampoco todos están hechos para venir al Toluca, nuestro equipo, aunque no es el más rico o el más ganador, si es uno de gran tradición, que merece no solo profesionalismo sino respeto, amor a la camiseta y gratitud con la institución y con la afición, más allá de las mafias y las grillas que, dicho sea de paso, en el futbol profesional son terribles, al Toluca deben llegar jugadores que terminen amando la camiseta, al club y a la ciudad, ¿se puede?, claro, en diferentes generaciones de vecinos, todos conocemos a un ex jugador que se quedó a hacer vida entre nosotros, ¿a poco no?

La afición, la que se abona y canta, la de ocasión y la de closet, incluso la que en algún momento siguió al club por el estilo de juego y por los resultados, que no fueron exclusivos de un técnico o de una sola generación de jugadores, pues desde el de Meza de finales del siglo pasado, con Albarrán, Carmona, Macías, Blanco, Alfaro, Estay, Abundis, Morales y Cardoso, pasando por el de Lavolpe con Cristante, Sánchez, Zinha; el del Tolo con Da Silva, Díaz, Dueñas, los De la Torre, hasta el de Chepo, con Talavera, Romagnoli y Brizuela, incluso los de Saturnino y Cristante, el Toluca daba buenos espectáculos, conseguía las cimas de las tablas de posiciones, hacia pedazos el cociente del descenso y llenaba de trofeos las galerías del club; le vamos al Toluca porque aquí nacimos, pero también porque vibramos con su historia, con los “si se puede”, con las finales memorables, con las golizas históricas, con los records de Cardozo y Hernán, le vamos al Toluca porque es un equipo entregado, con tradición y orgullo que es lo mínimo que les pedimos para mantenernos aquí, en las malas y en las peores, en las sequias, porque hemos sabido esperar años para ver títulos, pero nadie está dispuesto a esperar ni un partido más, sin entrega, sin corazón y sin amor por el equipo que amamos.

 

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