Sin categoría

BELLEZAS EN MI ENTENDIMIENTO

PARA VALE. (El día que perdió su pulsera)

Vivimos en un mundo material, nuestra era ha sido marcada por el sistema capitalista y el consumismo, “existimos después de tener”. Somos esclavos de poseer, de recibir, de dar, cuando hay un cumpleaños dar o recibir buenos regalos es una satisfacción, de manera opuesta, no poder dar o no recibir regalos genera tristeza, eso no debiera ser.

Las marcas, la moda y nuestro entorno de convivencia definen nuestros gustos, cuando en realidad, en ocasiones no sabemos bien a bien lo que nos gusta y tampoco entendemos o vemos la diferencia entre lo que necesitamos o queremos.

Trabajamos por necesidad, porque trabajar es un medio para subsistir, para cubrir primeramente nuestras necesidades, para ahorrar para los tiempos en los que ya no trabajemos y, también, trabajamos para darnos gusto, para comprar y hacer las cosas que nos divierten.

Pero tener no nos define, lo que nos define es lo que hacemos todos los días, lo que pensamos y cómo lo decimos y convertimos en acciones, nos define la manera en la que tratamos a los demás, a nuestro entorno y a nosotros mismos; nunca permitas que una cosa por valiosa que sea, te haga sentir más o menos que nadie.

¿Te acuerdas cuándo nos conocimos, cuántos relojes tenía? Aunque solo puedo usar uno a la vez, me gustaba coleccionarlos porque de niño le costó mucho trabajo a mis papás darme mi primer reloj, de hecho el primero que tuve me lo regaló una tía y era de niña, ya imaginarás lo que me avergonzaba usarlo. 😅

Cuando tuve que decidir entre conservarlos o venderlos para acompletar el enganche de nuestra casa, no lo dudé y tampoco sufrí mucho cuando me robaron, incluso los más preciados, al final lo que aprecio es el tiempo y sigo siendo puntual.

Te deseo que pronto compremos otra pulsera, pero deseo con más fuerza que cómo lo dijo Sor Juana Inés De la Cruz, hace cientos de años, en bellas e inmortales palabras, lo realmente importante es alimentar el alma y la sabiduría y no enfocarnos en poseer o tener.

(Es un soneto como el que hicimos)

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi entendimiento

que no mi entendimiento en las riquezas.

Yo no estimo hermosura que vencida

es despojo civil de las edades

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades

Sor Juana Inés De la Cruz.

Estándar