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ESCRITORES DE DEDO GORDO

Escribir es una acción que casi todos podemos hacer, de hecho la educación escolarizada está programada para que al tiempo de aprender a escribir aprendamos a leer. Pero apenas es eso la mecanización de un aprendizaje que se irá perfeccionando y puliendo el resto de la vida.

Mamá y nuestro nombre aunque sea Khemvirg o Uvuvwevwevwe Onyetenyevwe Ugwemubwem Ossas (casos reales) son quizá lo primero que aprendemos a escribir; todavía recuerdo cuando descubrí que era zurdo, nunca hasta ese momento me había percatado de ello, fue hasta el maternal en unas mesitas redondas en el Alma Mater de la calle de Eulalia Peñaloza que me topé con el bracito derecho de una infanta que me tumbó hasta los dientes, literal, pues nos incomodamos mutuamente al hacer nuestros dibujos y días después, mientras con mi brazo izquierdo patinaba mi carrito de juguete, gracias a mi insolente negativa de dejarla jugar, recibí tremendo patadón de aquella chamaca, que no era zurda.

Sin embargo hoy escribo con las 2 manos, igual de mal, pero con las 2, porque desde que esta maravilla que tengo entre las manos y la app de notas se volvieron mi libreta compañera de siempre, ya no padezco la falta de papel y pluma cuando aparece la inspiración y la consecuente traducción posterior de lo manuscrito.

Al parecer escribir no se me da mal y en buena medida, le debo a la escritura mi condición actual y con suerte, dedicación y el favor de Dios, continuaré subsistiendo escribiendo; mi primer trabajo fue como abogado investigador que pronto se tornó en proyectista, resoluciones, informes, respuestas, después órdenes de inspección, recursos administrativos, discursos, muchos discursos, proyectos, disertaciones y planes, todos ellos escritos a partir básicamente de cero, a nadie le gusta el copy paste.

Los Hakunas hace 15 años y las cartas de amor al amor, encarnado en diferentes presentaciones, resumido al final en la devoción de mi religión olivateista, que tanto lastimó a mis fervientes admiradoras; y de hace unos años para acá las publicaciones de fb y las conversaciones de whatsapp.

Escribir ya no es exclusivo de bohemios intelectuales que se iban al café de los monotes o que se toman un expreso y un croisant en los campos elíseos, que transitan en las ramblas o en Soho, mientras esperan las citas con sus editores; hoy todos somos escritores en potencia y no es necesario mucho, si acaso respetar las reglas básicas de la ortografía, la verdad y la reputación de los demás y, desde luego, tener algo que contar.

No hacen falta las emocionantes, pero poco prácticas máquinas de escribir, vaya, no hace falta ni siquiera tinta ni buena caligrafía, con tener un par de dedos gordos capaces de seguirle el paso al pensamiento, las ideas y la imaginación tenemos.

Hacer ligero lo pesado, digerible lo indigesto, entendible lo engorroso y atractivo lo aburrido es labor de los escritores de dedo gordo, ¡qué lo expliqué quién lo entienda! Y así el mundo será, el nuestro y el de los que vengan, uno más accesible, ameno y grato, pues de nada nos sirve todo el conocimiento si no somos capaces de interpretarlo, compartirlo y usarlo.

Vendrá la twitteratura, el periodismo de whatsapp, la filosofía de Facebook y la ética de Instagram, los blogs de los eruditos y, seguramente, los clásicos impresos porque ciertamente no hay nada como ese objeto de afecto, que dicho sea de paso no es la peor manera de utilizar los árboles, pero si una bastante evitable.

Todos debemos ser escritores, porque todos debemos de ser lectores, mi hija no lo sabe, pero lee, quizá no a Twain o Rulfo pero si a Alexa y Melanie, que en cualquier momento compartirán algo que despierte su curiosidad y buscará, no en la enciclopedia sino en la wikipedia y verá a través de los Polinesios o Luisito comunica y no de Cousteau, pero conocerá el mundo, de la misma manera que yo intento mostrárselo: a su modo.

Mejores o peores, buenas o malas, las herramientas del futuro de nuestros abuelos son ahora los juguetes de nuestros hijos, que incluso sin conocer el vocabulario todavía, son capaces de usas sus pequeños pulgares para 🙏🏽❤️👎🏽🤔😂y desde luego 💩 o en nuestro antiguo lenguaje, pedir, amar, negar, dudar, reír y desde luego, todo lo escatológico que tardábamos tanto en describir, resumido en una caquita feliz.

Las grandes obras de la literatura permanecerán por siempre, lo mismo los ensayos y tratados que hablan sobre esto y aquello, pero nada nos impide a nadie ser auténticos escritores de dedo gordo y hacer célebre una frase, famosa una historia, arrancar un debate, hacer polémica, incluso atrevernos a hacer poesía o a contar historias de maneras nuevas, porque si son de corazón, valdrán la pena.

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