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OTOÑO. GAVILÁN O PALOMA.

Es mi estación favorita de cada año, tiene el mejor clima y es la mejor época para disfrutar muchas cosas, las cosechas por ejemplo, las caminatas y las vistas.

También es la mejor época de la vida, si consideramos la actual expectativa de vida y los 76 años en promedio como una meta digna para concluir una existencia humana, quienes estamos entre los 38 y los 57 años vivimos el otoño de nuestras vidas, idealmente.

Ha pasado la primavera en donde casi todo florece y el verano donde se hace fuerte, madura y da frutos, es precisamente en la transición del verano al otoño que, ya definido el carácter, se levantan las columnas que sostendrán el resto de nuestra existencia y, quizás, nuestro legado.

Poco queda en el otoño de la primavera, si acaso los colores ya matizados, los árboles que han dado o están dando sus frutos comienzan a deshojarse, por mucho el distintivo más claro del otoño, la hojarasca.

En esta época de la vida se hace más difícil sembrar, no es natural, por eso cosechamos, inicia entonces la aparición de las consecuencias de nuestras decisiones, por ejemplo, las enfermedades, las separaciones, las rupturas. A partir de que el crujir de las hojas se sienten y se escuchan, debemos entender que las personas que siguen aquí, serán probablemente las que continúen el resto del camino, nos tocará juntos terminarlo, unos antes y otros después, pero ahí vamos, juntos.

Los amigos son menos en otoño, hemos perdido la confianza romántica del verano, si bien, mantenemos lazos con los hijos de otras madres, lo que queda para esta parte del recorrido, son si acaso hermanos, así debemos verlos, para quererlos entrañablemente, entenderlos, sufrirlos y perdonarlos, la traición es moneda de cambio en una carrera en la que nadie quiere ser el último.

Mucho podemos y debemos disfrutar del otoño, las lunas de octubre, los días cortos, las mañanas mojadas, los atardeceres pintados; en la vida ya no es una etapa para aguantar, no podemos, no debemos permitirnos menos que lo mejor, el mejor trato, la mejor compañía, darnos gusto que dé gusto.

Vendrá el invierno, muy pronto, ojalá lleguemos, si no es así y el otoño decide que su imagen sea la que quede impresa en nuestra memoria perenne, ha sido un buen recorrido, hemos visto las flores de la primavera y sentido la intensidad del verano, y aún, sin frutos, nuestras hojas caigan y dejemos de ser útiles al cobijo, sonará durante algún tiempo el crujir de nuestra hojarasca bajo las pisadas de alguien más.

GAVILÁN O PALOMA

José José llegó a mi por la radio y los videos de televisa, ni en la casa ni el carro de mis papás hubo discos o casetes del principe de la canción, en casa predominaban Ray Connif, Julio Iglesias, Vicky Kar, Carlos Cuevas y Mario Quintero, en el carro, Guadalupe Pineda, Tania Libertad, Vicente Fernández, Chava Flores y Joaquín Sabina; no había espacio para el Joe Joe.

Vi su película, Gavilán o Paloma y después Sabor a mi, en la primera se interpretaba a él y

en la segunda a Mario Carrillo, de algún modo su lucha con el alcoholismo incluyó esas interpretaciones que sabía se repetirían de por vida, estuviera recuperado o no.

Amnesia es mi canción favorita, almohada que es un delirio, me pone triste, sobre todo si la escucho crudo, la música de José Sosa se convirtió, por morbo o destino en el acompañamiento musical de los borrachos, él mismo fue ridiculizado en memes, todos relacionados al alcohol.

Un audio, de broma, en donde después de agradecer a sus fans grita “salvé el hígado” era la constatación de nuestra falta de respeto y de empatía por una enfermedad que diariamente consume a millones.

Nadie vive ni mucho menos muere feliz siendo alcohólico, a nadie le gusta ser el borrachín de la cuadra ni el más borracho de la fiesta, a nadie le complace que le regalen su whisky favorito ni que hagan chistes de borrachos usando su nombre.

Más allá del magnífico intérprete a quien, supuestamente un día en Tijuana, Frank “the voice” Sinatra le dejara dicho “que se cuide la voz”, está la historia de un hombre que dominado por sus demonios, es la personificación de la triste y frustrante enfermedad de la que es muy aburrido curarse, porque ¿a quién no le han dicho José José haciendo referencia, siempre a la manera de beber y no a la de cantar?

Vendrán memes, por miles, chistes, carrilla que los borrachos mustios son incapaces de hacer en primera persona y prefieren usar al tomador predilecto de todos, a un hombre que vivió 71 años, de los cuales, estoy seguro fueron más las épocas difíciles, incluso a pesar del éxito.

P.D.

Un país se significa por sus ídolos, somos un país dolido, quebrado, talentoso y fiestero, simpático, burlón, creativo, ingenioso y tomador, muy tomador.

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ESCRITORES DE DEDO GORDO

Escribir es una acción que casi todos podemos hacer, de hecho la educación escolarizada está programada para que al tiempo de aprender a escribir aprendamos a leer. Pero apenas es eso la mecanización de un aprendizaje que se irá perfeccionando y puliendo el resto de la vida.

Mamá y nuestro nombre aunque sea Khemvirg o Uvuvwevwevwe Onyetenyevwe Ugwemubwem Ossas (casos reales) son quizá lo primero que aprendemos a escribir; todavía recuerdo cuando descubrí que era zurdo, nunca hasta ese momento me había percatado de ello, fue hasta el maternal en unas mesitas redondas en el Alma Mater de la calle de Eulalia Peñaloza que me topé con el bracito derecho de una infanta que me tumbó hasta los dientes, literal, pues nos incomodamos mutuamente al hacer nuestros dibujos y días después, mientras con mi brazo izquierdo patinaba mi carrito de juguete, gracias a mi insolente negativa de dejarla jugar, recibí tremendo patadón de aquella chamaca, que no era zurda.

Sin embargo hoy escribo con las 2 manos, igual de mal, pero con las 2, porque desde que esta maravilla que tengo entre las manos y la app de notas se volvieron mi libreta compañera de siempre, ya no padezco la falta de papel y pluma cuando aparece la inspiración y la consecuente traducción posterior de lo manuscrito.

Al parecer escribir no se me da mal y en buena medida, le debo a la escritura mi condición actual y con suerte, dedicación y el favor de Dios, continuaré subsistiendo escribiendo; mi primer trabajo fue como abogado investigador que pronto se tornó en proyectista, resoluciones, informes, respuestas, después órdenes de inspección, recursos administrativos, discursos, muchos discursos, proyectos, disertaciones y planes, todos ellos escritos a partir básicamente de cero, a nadie le gusta el copy paste.

Los Hakunas hace 15 años y las cartas de amor al amor, encarnado en diferentes presentaciones, resumido al final en la devoción de mi religión olivateista, que tanto lastimó a mis fervientes admiradoras; y de hace unos años para acá las publicaciones de fb y las conversaciones de whatsapp.

Escribir ya no es exclusivo de bohemios intelectuales que se iban al café de los monotes o que se toman un expreso y un croisant en los campos elíseos, que transitan en las ramblas o en Soho, mientras esperan las citas con sus editores; hoy todos somos escritores en potencia y no es necesario mucho, si acaso respetar las reglas básicas de la ortografía, la verdad y la reputación de los demás y, desde luego, tener algo que contar.

No hacen falta las emocionantes, pero poco prácticas máquinas de escribir, vaya, no hace falta ni siquiera tinta ni buena caligrafía, con tener un par de dedos gordos capaces de seguirle el paso al pensamiento, las ideas y la imaginación tenemos.

Hacer ligero lo pesado, digerible lo indigesto, entendible lo engorroso y atractivo lo aburrido es labor de los escritores de dedo gordo, ¡qué lo expliqué quién lo entienda! Y así el mundo será, el nuestro y el de los que vengan, uno más accesible, ameno y grato, pues de nada nos sirve todo el conocimiento si no somos capaces de interpretarlo, compartirlo y usarlo.

Vendrá la twitteratura, el periodismo de whatsapp, la filosofía de Facebook y la ética de Instagram, los blogs de los eruditos y, seguramente, los clásicos impresos porque ciertamente no hay nada como ese objeto de afecto, que dicho sea de paso no es la peor manera de utilizar los árboles, pero si una bastante evitable.

Todos debemos ser escritores, porque todos debemos de ser lectores, mi hija no lo sabe, pero lee, quizá no a Twain o Rulfo pero si a Alexa y Melanie, que en cualquier momento compartirán algo que despierte su curiosidad y buscará, no en la enciclopedia sino en la wikipedia y verá a través de los Polinesios o Luisito comunica y no de Cousteau, pero conocerá el mundo, de la misma manera que yo intento mostrárselo: a su modo.

Mejores o peores, buenas o malas, las herramientas del futuro de nuestros abuelos son ahora los juguetes de nuestros hijos, que incluso sin conocer el vocabulario todavía, son capaces de usas sus pequeños pulgares para 🙏🏽❤️👎🏽🤔😂y desde luego 💩 o en nuestro antiguo lenguaje, pedir, amar, negar, dudar, reír y desde luego, todo lo escatológico que tardábamos tanto en describir, resumido en una caquita feliz.

Las grandes obras de la literatura permanecerán por siempre, lo mismo los ensayos y tratados que hablan sobre esto y aquello, pero nada nos impide a nadie ser auténticos escritores de dedo gordo y hacer célebre una frase, famosa una historia, arrancar un debate, hacer polémica, incluso atrevernos a hacer poesía o a contar historias de maneras nuevas, porque si son de corazón, valdrán la pena.

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SEPTIEMBRE. TELEVISA. PAPÁ SOLITO

El 1 de septiembre de 1986, Miguel De La Madrid Hurtado, daba su cuarto informe de gobierno y los niños mexicanos comenzábamos el ciclo escolar con el primer día, sin clase. Así es, durante muchos años, el primero de septiembre era el día del Presidente y del inicio oficial del ciclo escolar; ese día, contrario a su costumbre mi mamá nos dejó a Manolin y a mi salir a jugar en bici en la cuadra, en la calle de Ramón Rayón entre constituyentes y Gómez Farías en la colonia Morelos de Toluquita la bella, cuando más feliz y confiado estaba, un tapón de sidra que pisé con la llanta delantera de la cleta, me hizo perder el control y estrellarme con la llanta de una guayin y el piso, sangre, raspones y chichones; ese año me presenté a mi primer día de clases de cuarto de primaria con la maestra Lucha caracterizado como el hombre elefante, lo que no hubiera pasado si el primer día de clases, hubiera tenido clases. Así es México, nos pasa cada cosa que pudimos haber evitado solo haciendo las cosas bien, que creo que en nuestro ADN nacional está esa predisposición a volverlo todo un poco más complicado, por aquello del sazón y sabor a la vida.

Un año antes, el 19, un terremoto espantoso nos marcó como generación, 32 años después, el mismo 19, nos volvimos a sacudir, durante esos 32 años crecí en un país que aprendió de protección civil, prevención de desastres, pero sobre todo de solidaridad, de mi cama en Ramón Rayón 104 a mi oficina en Argentina 28, experimenté 2 tipos de miedo muy distintos, el del 85 fue novedoso, pero a pesar del susto me sentí protegido por mi papá, que vestido de tenista vino a incarse entre las camitas gemelas que se hacían litera mientras veíamos cómo las puertas del closet se azotaban de un lado a otro; 32 años después, experimenté por segundos una sensación de muerte inminente, de fin del camino, de cero alternativa y también una gran desolación por no poder hacer nada, en el momento más tenso, en la escaleras del viejo edificio de la SEP, pensaba en Valentina, otra evidencia casuística que da cuenta que el amor paternal es mucho más fuerte que un simple proceso biológico, por más bello y perfecto que sea.

Cada septiembre adornamos de tricolor, ondeamos banderas, damos el grito, dónde sea, pero lo damos, algunos van a Las Vegas a un concierto o una pelea de mexicanos, recordamos a los cadetes de Chapultepec, que murieron siendo niños defendiendo la soberanía nacional en una batalla perdida, comemos mucho, es la época de los chiles en nogada (gracias hermano Manolin por la foto) tomamos mucho y nos regodeamos de nuestra lucha de clases en el zócalo o plaza y adentro del palacio u oficina de cualquiera de los miles de eventos idénticos que se dan en todo el país y en otras partes del mundo a la misma hora.

2019 será el primer septiembre de la 4T en el poder, dudo que los papeles se inviertan y que los ricos y poderosos, los influyentes y gobernantes salgan al zócalo y que sus lugares sean tomados por el pueblo; creo simplemente que en palacio habrá austeridad y gente representativa de la población del país y en el zócalo estarán decenas de miles de fieles seguidores del Presidente que no presume, vitoreando sus nuevos vivas que seguramente incluirán a nuevos personajes de la historia y a conceptos morales de su ideología. Veremos.

Finalmente, lejos de aquí, en Flushing Meadows en Nueva York, se realiza el último torneo de Grand Slam del año, he visto partidos memorables, he llorado incluso de la emoción de ver la

pasión y la entrega de Sampras y Agassi o los triunfos sorpresivos de Del Potro.

En septiembre nuestros presidentes han llorado, mentido, exagerado, aguantado vara en pos de la República, los mexicanos nos hemos reinventado, yo me he repuesto y reprogramado y los aficionados al tenis nos deleitamos con el mejor del mundo.

Por si fuera poco, una de mis rolas favoritas “september” de Earth, Wind and Fire, que menciona al 21 me hace recordar que a pesar de los bochornos del primero, las farsas del 13 las fiestas del 15 los desfiles y las crudas del 16, los homenajes y simulacros del 19, siempre habrá un 21 para volver a intentarlo. Venga pues mes de los huracanes y los viajes baratos, ¿qué traes ahora?

TELEVISA

Desde las icónicas telenovelas, los noticieros, el fut, los programas de comedia y el acceso doblado al contenido gringo, televisa es parte de México, la fama de sus dueños, sobre todo del “Tigre” y los Alemán, el también famoso “catálogo televisa”, siempre en domingo, el cablevisión, etc.

¿Cómo olvidar esas noches de desvelo de mis papás y mis abuelos viendo a Ricardo Rocha los viernes o la mala noche no de Vero Castro?

En cierta medida este grupo de medios y de contenidos fueron, durante décadas opio de masas y comparsa de los intereses del estado, ¿qué mejor herramienta que la tele para cumplir con la máxima Romana de “al pueblo pan y circo”?

A partir de la era del Internet la empresa comenzó a luchar entre conservar el status quo o convertirse en algo diferente a “la fábrica de sueños”, incursionaron sin éxito en el Internet y la guerra de portales en el 2000 con esmas.com y a partir de ahí, lo han intentado casi todo; hoy su plataforma digital Blim, no tiene más abonados que los de IZZI, sus intentos por llevar a sus estudios programas que en otros lugares si funcionan han sido un fracaso, tal vez, su fuerte sigan siendo los noticieros, el fut (cada vez menos), uno que otro programa de comedia y, por su puesto la rosa de Guadalupe, que no se ve en las redes, pero de repente alcanza notoriedad viral, al menos de burla.

Muchas empresas, otrora poderosas han desaparecido, otras han logrado transformarse, reinventándose y habituándose a las nuevas audiencias, televisa, lucha ahora por acoplarse no solo a las nuevas y exigentes audiencias, sino también al muy característico estilo de gobernar de MALO, aunque creo que a eso se adaptarán rápido, pues en los tiempos de Díaz Ordaz y Echeverría, jamas tuvieron problema, Carlitos Loret puede dar testimonio de ello.

A partir de septiembre “la fábrica de sueños” re estrena sus éxitos de culebrón con formatos más parecidos a las series que tanto han atrapado la atención de todos, protagonistas nuevos, incluida Paz Vega como Catalina Creel, situaciones que hoy deben tocarse para ser políticamente correctos y una serie de ingredientes que creo no les darán resultados, yo por mi parte solo espero la fecha de estreno de Rubí 😍 para seguir adorando a Camila Sodi y aborreciendo al José Ron.

PD.

Oli se fue de viaje, casi toda la semana escolar, -la primera de este ciclo- y me tocó ocuparme de Vale en su versión adolescente y de mis locas peludas, como en otras ocasiones la pasamos bien a pesar de que el jueves me enfermé y la nena se rifó con los cuidados, pero esta vez ya me pegó el cambio propio de la edad de la conejita come zanahorias, respuestas monosilábicas, caras de fuchi a la menor provocación y una permanente presencia en el whatsapp y el Instagram, lo que la ausenta de mi; recuerdo mis años en la secundaria, también prefería estar solo y hablaba lo suficiente y obvio hubiera alucinado que alguien lo ventilara, afortunadamente para mi, mis papás no tenían un blog. Muajaja

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