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VECINOS. LÍMITES.

SEMEJANTES ATRAEN SEMEJANTES.

No hay en el catálogo de relaciones humanas una más compleja que la vecindad, circunstancial, aleatoria, misteriosa y angustiante, este vínculo se rige por complejos entramados casuísticos.

Ya sea cerca o lejos, arriba o abajo, todos tenemos vecinos, incluso el anacoreta o el ermitaño tienen, por fuerza, vecinos.

Invariablemente, los vecinos son los seres ajenos a nuestra intimidad que más nos conocen, o al menos que más saben de nosotros (más ahora con estas hordas de grupos de whatsapp y estas bardas de plástico), un vecino que desarrolle interés, puede convertirse en un biógrafo bastante confiable.

De todos los vecinos que conozco, los míos y los demás, es justo reconocer a aquellos que se limitaban o limitan a respetar, no juzgan con la mirada, no califican, no invaden espacios, sortean con prudencia los contratiempos y, cuando es necesario, hablan, dialogan, saludan y lo hacen con cordialidad.

Cuando se va a hacer una reparación que pudiera resultar molesta, no solo avisan, solicitan autorización, jamás, ni por error toman algo que no sea suyo, no se exceden en nada, a pesar de disfrutar plenamente su propiedad, esos vecinos, son una bendición. Diría que en ese sentido sería felizmente vecino de mis papás toda la vida.

Si buscan en Ecosia (Por cada 45 búsquedas plantan un árbol) “vecinos” toooodas las referencias son a la serie de televisión mexicana, si buscas en inglés (neighbor) aparecen el significado, la traducción al español y un video juego, tienes que escribir vecinos y biblia o derecho para encontrar alguna referencia. Hay novelas, películas y programas de tele dedicados a los vecinos, buenos y malos.

Si el principio fundamental de las religiones cristianas es “ama a tu prójimo como a ti mismo” parece que ahora le hemos añadido una excepción… “menos a tu vecino”.

Sometidos a convencionalismos sociales, diferentes en formación, educación, cultura, en fin, diferentes, las personas de a lado son nuestro permanente proceso de adaptación a los demás, por ello quizás resulta mucho más sencillo emproblemarse.

En la primera etapa de mi vida, de la que no tengo recuerdos, solo referencias paternas y maternas, por cierto bastante bien narradas, vivimos en un departamento en la contra esquina de la bombonera, un matrimonio mayor nos procuraba a diario, nos compartían hasta el tv comunal, la señora platicaba con mi joven madre y eso hacía más llevaderas las tardes, la vida misma, 2 viejitos paternales y el Toluca F.C. pusieron alta la vara.

Así, tras una breve travesía que incluye 10 mudanzas, he tenido muchos vecinos, algunos se volvieron mis amigos y muchos nos hemos visto pasar sin más en común que el código postal, que debiera por fuerza, hacernos tener más en común.

La vecindad obedece a los límites y estos comienzan en las personas y se continúan a las habitaciones, las casas, las calles, las colonias, los barrios, los pueblos, las ciudades, los estados los países, los continentes y, así podríamos seguir hasta relaciones inimaginables. Los de Obregón y Hermosillo, los de Almoloya y Santa Cruz, los de Coahuila y Texas, los de Israel y Palestina o los de Lomas Altas y Zopilocalco, los de Tlatelolco y Azcapotzalco en la época azteca, los españoles y los catalanes, en fin, vecinos en conflicto que pelean por territorio, bienes naturales, religión o hasta por costumbre.

Al respecto de esta compleja relación humana no hay una clase en la escuela que nos enseñe a sortearla, diría que en todo caso el sentido común, el respeto y la comunicación son fundamentales, no estoy pidiendo que se aprendan el código civil o el manual de Carreño, tampoco que se hagan mejores amigos, los vecinos son la continuación de casa y por lo mismo están expuestos a nuestros mejores y peores momentos, sin embargo no los gobernamos ni nos gobiernan ni creo necesario dirimir en los tribunales cada desavenencia, no, de verdad con respeto, llano, puro y simple, estamos, cada quien en el suyo, del otro lado.

PD. Señora, amarre a su perro, eduque a su escuincle y dígale a su viejo que respete el límite de velocidad y la atienda con mayor acuciosidad y a la brevedad.

GAME OF THRONES

Daenerys se dio gusto rostizando King’s Landing, tanto tiempo en campaña, ganando adeptos, que la seguían ciegamente, para dejarse llevar por sus más bajos instintos, hacer su voluntad y volverse loca, habría que agregarle a todos sus nombres, Pejecita de chairos.

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