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ME NEITHER. GOT.

Banalidades o cuestiones existenciales inexplicables, lo que se sobre las mujeres lo he aprendido o demasiado tarde o a destiempo, ahora que tengo una hija, amigas, cuñadas, primas, entiendo más a las mujeres de mi juventud o de mí niñez, hoy veo lucidamente que debí ser distinto con mi mamá, con las niñas que me gustaban o sencillamente con las mujeres de aquella época.

De mis figuras masculinas, aprendí que independientemente de cómo sea uno, del grado académico, oficio, afición o nivel de alcohol en la sangre a la mujer se le venera, aprendí cómo amar y cuidar a la madre, cómo proveer el hogar de la esposa, cómo ser maestro o paternal con las “niñas” del trabajo, también viví cómo ser hermano de hermanas, aunque eso no me es práctico.

El principio fundamental de no golpear, ofender, maltratar o faltar al respeto o a los límites, está precargado en mi software de fábrica, aunque he de decir que en ese sentido aprendí más de las mujeres de mi vida, fueron ellas, mi madre, abuelas, tías y parejas, las que me decían cómo tratar a una mujer.

He fallado muchas veces, más de las necesarias para aprender, simplemente no logro controlarme cuando la hostilidad invade la esfera de la pareja; me da pavor el trato laboral, me cuesta mucho, me duele regañar a las mujeres que trabajan conmigo, siento que en alguna parte de la evolución laboral la mujer, así en general, se quedó cómodamente instalada en el espacio en donde sentirnos mal por llamarles la atención es singularmente adecuado.

En el plano amistoso me ha costado todavía más forjar verdaderas amistades femeninas, sin embargo las que tengo son auténticas y puras, mi hermana (de otros papás) mis comadres y ex compañeras de trabajo dan cuenta de ello.

En el caso de Valentina me parece que juntos aprendimos a cómo tratarnos mutuamente, no sólo soy en extremo cuidadoso de su espacio vital y emocional sino que ella es la única mujer que sabe cómo tratarme, sin control ni manipulación, solo auténtico trato, aunque en abono de la verdad, ya también sabe manipularme. 😜

Nunca he creído en el trato igualitario y dudo que llegue a creerlo, dudo que algún día el piso sea parejo y las condiciones equitativas, la mujer siempre tendrá ventaja por ello y no está mal, así nos toca a los hombres de ahora.

No habrá “hombrecidios” como lo dice un legislador de esos de los que hay cientos, maleta, y no porque no los haya; no habrá “metoo” para denunciar el acoso de una jefa o una compañera, y no porque no los haya; no habrá marcha atrás en la injusta paridad de género de nuestro sistema político, y no porque sea mala, pero tampoco es buena.

Armando Vega Gil, tomó una decisión radical, supongo que pensó que lo había meditado suficiente, pero creo, respetando su decisión, que no lo hizo, que debió aguantar y a pesar de lo injusto que le parecía, superar el escarnio público, que está lejos de ser un juicio, por carecer precisamente de lo que caracteriza a un juicio, la búsqueda de justicia.

Hoy, trato, como siempre, a las mujeres, con respeto, que no con miedo, como seres humanos como yo, con una ventaja sobre mi, pero al final como yo, que creo, es el único principio de igualdad que opera sin distingo de sexo para toda nuestra especie: trata a los demás como te gustaría que te traten a ti y, en el buen sentido, cómo te tratas tu mismo.

Feliz domingo, inicia el ansiado final de Game of Thrones, pero ni se apuren, HBO se caracteriza por hacer finales que no dejen feliz a nadie y, en este caso, seguramente vendrán, precuelas, side storys y una larga e interminable fila de repeticiones. Valar morghulis.

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