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EL FUTURO DE LA TV. LOS OSCAR.

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Al menos desde una generación anterior a la mía, la TV ya era el medio electrónico de entretenimiento y de información o desinformación más popular; todavía disfruté de los contenidos de radio que la antecedieron, pero como antiguas repeticiones, el radio ya fue para mi, un acompañante en el carro y el ruidoso testigo de las labores cotidianas en infinidad de lugares.

Cuando niño, al menos en mi caso, la tele con control remoto no existía, había entonces que mantenerse en una de las 4 o 5 opciones o estar cerca del televisor (previsiblemente de 21 pulgadas o menos) para cambiar de canal, en nuestro caso alternábamos la novela de mamá con las caricaturas o las series que veíamos mis hermanos y yo, obvio decir que cuando papá estaba en casa, no había necesidad de alternar canales, se veía lo que él decía y cuando el contenido no era apropiado para menores, pues a la cama sin chistar.

En determinado momento llegó el control remoto y el cable, después, el boom de las antenas parabólicas y las pantallas gigantes, reservadas para los ricos, al igual que el automóvil shadow, a decir de mi primate Pepe, para finales del siglo 20 ya teníamos sistemas sofisticados de televisión satelital y una disponibilidad amplia de opciones, aunque en realidad seguíamos siendo asiduos seguidores de los noticieros y los eventos deportivos del 2, tristemente también por razones que escapan a mi entendimiento, seguían transmitiéndose las producciones de Chespirito.

En la tele, nos acostumbramos a los horarios, a los estelares, pero también a la publicidad, las familias del siglo 20, crecimos en la primera mitad de éste al rededor de la radio y, en la segunda, al rededor de la tele; finales, inicios, eventos especiales, eran pretexto para reunir a la familia al rededor de la mítica caja idiota.

Otros usos se le dieron a la tv, a partir de los 80’s comenzó sus transmisiones MTV lo que llevó a una área exclusiva hasta entonces de la radio a la pantalla con el correspondiente cambio que significó ver las historias de los video clips, que dicho sea de paso, fueron unos antes y otros después de Thriller de Michael Jackson.

La compañera ideal de la tele llegó por esos días, la video casetera que en versión de grabadora, permitía programarla para grabar los programas imperdibles, también las cámaras de video portátiles proyectaban los eventos familiares.

El cine llegó a la tele, así vi El Padrino, Lo que el viento se llevó, el Doctor Zhivago y Ben Hur, así también y a base de muchas repeticiones me aprendí de memoria las películas de Pedro Infante y de Cantinflas.

El contenido por un lado, el aparato por el otro, se complementaban y se ayudaban, eran cómplices. Una cosa más, el raiting y los ejecutivos, definían qué, cómo y cuándo veríamos.

Así, la tele básicamente se modeló como el aparato familiar y personal de consumo de entretenimiento con variedades y opciones.

El uso del control remoto está tan arraigado a la tv que hasta las nuevas plataformas digitales de entretenimiento bajo demanda son recorridos más o menos de la misma manera, aunque las interfaces están diseñadas para hacerle creer al usuario que tiene muchas más opciones, que no siempre es del todo cierto.

¿De qué contenidos televisivos hemos platicado por generaciones? dramas, exclusivas, noticieros  y deportes; de este modo, es previsible entender que la tele seguirá siendo tele mientras los consumidores la usemos para ver telenovelas, noticias y deportes y mientras podamos seguir usando a discreción el control remoto.

Entonces ¿cuál es el futuro de la tv, dejarán de existir los icónicos aparatos y los espacios caseros destinados a su cuasi veneración? No, al menos de momento, a pesar de que los teléfonos, las tabletas, las computadoras y los video juegos personales, han abarcado buena parte del consumo multimedia, sobre todo en las nuevas generaciones (lo que hace pensar en el inminente riesgo del aparato), por ahora la pantalla sigue siendo la primera o la única opción de varios sectores demográficos incluso para el consumo de contenidos multimedia.

Por su parte, los contenidos con todo y su publicidad migrarán, de momento a las apps propias pero después, creo yo, se establecerán en donde más tiempo pasa la gente hoy en día: Facebook.

¿Porqué no YouTube por ejemplo? Porque esa plataforma nació como una alternativa y no como un sustituto, a YouTube se entra a buscar y en todo caso puede estar uno suscrito a canales específicos, tutoriales, recetas e infinidad de contenidos que se individualizan en cada caso; por otro lado para el caso de las aplicaciones propias de los canales habituales de tv, estas no permiten el uso del control remoto, lo que en Facebook es plenamente intercambiable por la angustiosa acción de desplazar hacia arriba que tanto distingue a la red social.

Las tendencias las marcarán los likes, los horarios ya no serán impuestos, salvo en todo caso los contenidos transmitidos en vivo, que en Facebook, se aderezan con los comentarios que todos, cualquiera puede hacer.

Ahí están los debates presidenciales, ya vendrán las series, las noticias, los acontecimientos en vivo y el resto del entretenimiento masivo que, para el bien de todos, será eliminado o abrazado en la medida de su calidad, su genialidad y su innovación. 

Ya veremos.

P.D.

El domingo vienen los premios Oscar, mi película favorita para este año es “Nace una estrella” es la película favorita de Oli y Vale, aunque creo que sucumbirá en casi todas las categorías me encantaría que ganaran Bradley Cooper como mejor actor y Sam Elliot como mejor actor de reparto, estoy casi seguro que ganará Shallow como mejor canción.

Roma, que ya vi 3 veces -por si tenían el pendiente- va a ganar muchos premios y la icónica Yalitza habrá alcanzado la cresta de su notoriedad; joven, famosa e influyente, le corresponde honrar una oportunidad única y abanderar cuanta causa válida y necesaria se le presente, larga vida a Yalitza, chula, preciosa, talentosa, etc. etc. etc.

(No vaya a ser… 😉 )

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