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GLOSARIO DE UN SISMO MEXICANO I

RESILIENCIA

No solamente es una palabra que amo, por su fonética y su tono, sino por su significado, la uso sin abusar todas las veces que puedo, me parece que es en parte porque la aprendí no hace mucho de alguien a quién admiro y respeto, el Doctor Fernando González; y ahora, la he aprovechado para describir la personalidad de la pequeña Valentina y la de muchas personas o hechos admirables.

Recuperarse de inmediato o casi al instante es un don, lo tienen los perros y los niños, guardada la proporción, ambos seres han sido protagonistas de las historias destacadas de los días recientes, los famosos rescatistas encabezados por Frida, de la que seguro habrá pronto comics y caricaturas y los pequeños víctimas y sobrevivientes del colegio particular Enrique Rebsamen.

La resiliencia es tan sana como necesaria, ahorra tiempo, esfuerzos y sacrificios, perdona en automático, pasa a lo que sigue, recupera a pesar del dolor, es la capacidad que teníamos de niños para reconciliarnos hasta con la bicicleta cuando nos íbamos de bruces; ojalá seamos resilientes como individuos y como sociedad, para levantarnos cuantas veces sea necesario, para sacudirnos el polvo de lo malo y lo destructivo y subir nuevamente y pronto a la bicicleta de la vida cotidiana.

SOLIDARIDAD

 Todo me remite a aquellos días de la gestión de Carlos Salinas de Gortari, que fue capaz de encantarnos a muchos, confieso que mi primer tesina de investigación en la preparatoria fue sobre él, así, 2 semestres completos no solo estudié todo lo que pude al respecto del entonces Presidente, hice cuestionarios, encuestas, estadísticas y documenté la vida y obra de aquel hombre de 1993.

“Trabajando Manuel, trabajando”, es uno de los populares comerciales de radio y tv que difundían el Programa Nacional de Solidaridad, término que además de ser el apellido de municipios, escuelas, calles, etc. Es sin duda una palabra que todavía me recuerda a Salinas.

Seguramente lo escuché antes, en el 85, cuando admiraba a los topos y escuchaba como narraciones de cuentos de fantasías, las experiencias amargas de tantas personas que algo sufrieron o perdieron aquel 19 de septiembre.

Hoy, la solidaridad de la ferretería de la Condesa o de los tacos Pirris de mis queridos Rodrigo y Romy, o el activismo de Gaby Díaz, Merche Gordillo, Maricela Gastelú mi primo Miguel Díaz y tantos y tantos mexicanos que silenciosamente han prestado sus servicios, sus manos, su espalda y que seguramente lo seguirán haciendo, me da la esperanza de darle una nueva dimensión a la solidaridad.

19 DE SEPTIEMBRE

Cada año, los noticieros dan cuenta de los niños del temblor del 85, aquellos recién nacidos sobrevivientes en el hospital que colapsó, este aniversario, el 32, el previsible reportaje fue sustituido por la cobertura de un nuevo terremoto, al que damos adjetivos humanos, trepidante, provocador, furibundo, asesino, pero en realidad no es más que un evento de la naturaleza que nos recuerda que jamás la podremos vencer y que cuando pensamos que la hemos dominado, desequilibra nuestro mundo de tal modo que no lo olvidemos. Amarga coincidencia.

POLÍTICA

 Vocación y actividad cubierta por la denostación, como tinta de calamar, cuando algo adquiere contrastes de política se oscurece, se convierte en motivo de rechazo, si la propuesta de donar las prerrogativas a los damnificados pareció populista, las de renunciar a ellas o cambiar la ley para reorientarlas, sonaron oportunistas, en fin, en esta época -yo creo que en todas- los políticos no quedan bien de ninguna manera. No es que “ningún chile nos acomode”, simplemente la política como actividad y profesión no tiene modo de recuperarse ante la terrible arrastrada que le han dado sus usufructuarios, por el contrario, como ciencia social y oficio, la encuentro útil y hasta necesaria.

RENACIMIENTO SOCIAL

 En 2005 la selección mexicana de futbol me hizo creer que por fin daríamos ese salto a la competitividad, que podríamos enfrentarnos a cualquier equipo del mundo sin miedo y con verdaderas posibilidades de triunfar y de algún modo ha pasado, nuestra selección olímpica ganó la medalla de oro en las olimpiadas del 2012, pero… hemos sufrido para llegar a dos mundiales, ya en la segunda fase hemos perdido, de muchas maneras, pero perdido; en nuestra liga local sigue habiendo corrupción, malos manejos, chanchullos, etc. Muchos jugadores se quedan en el camino, y quienes logran destacar o llegar a jugar en Europa (el ideal de la mayoría) no lo hacen siempre por los motivos correctos o simplemente por sus méritos deportivos.

O sea cambiamos pero no, mejoramos pero no tanto, evolucionamos pero seguimos cometiendo errores o pifias de hace décadas, es decir, algo pasó, pero a la vez no ha pasado nada.

Lamento decir esto en medio de tantos sentimientos encontrados, que si los milenials tomaron las calles, que si el gobierno estuvo a la altura, que si las redes sociales, la solidaridad, las toneladas de ayuda en especie y en dinero, que si los medios jugaron un papel decisivo… si, pero no, apenas la semana pasada nos califiqué como sociedad en general y sigo creyendo lo mismo, somos un ente de muchos rostros.

No creo que en el mundo haya una sociedad que reaccione de manera diferente a como reaccionamos en los días y las semanas pasadas, dudo mucho que ante tal situación no solo emerjan los mejores sentimientos, pues también hemos visto los peores, incluyendo el robo y la mezquindad.

¿Somos mejores?, si, y cada oportunidad lo podemos demostrar, pero también, seguiremos denostando cada propuesta que venga de los partidos políticos, seguiremos criticando a las autoridades, burlándonos como si fuéramos perfectos desde hace 1, no menos, 5 veces. Estamos en tregua, y no porque vivamos en guerra, sino porque ante esta situación no hay ganadores ni vencidos, pero si necesitados y ante ello no podemos ser ajenos.

Ojalá este despertar, esta resiliencia, esta solidaridad y esta amarga coincidencia del 19-S, se manifieste cada vez más en todos los ámbitos de nuestra nación, de momento creo que tardaremos en superar el dolor, que estamos y estaremos sensibles y ocupados, pero deseo, de todo corazón que venga lo mejor, más allá de todo, el respeto, la tolerancia, la prudencia y el auténtico y genuino amor al prójimo. Así sea.

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