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COMPUTADORAS. EL ANTÍDOTO ANTI TODO.

Mi relación con las computadoras se remonta a los lejanos días de la década de los ochenta del siglo XX cuando casi cada domingo acudíamos, en familia, al Aurrera de Toluca, después de visitar a los abuelos en Almoloya Del Río el celebrity blanco conducido diestramente por mi papá, se enfilaba por Pino Suárez e Isidro Fabela a la tienda de autoservicio en la que, cada ocasión yo suspiraba con 2 objetos de mi afecto, las computadoras súper modernas en las que tentoneaba sus teclados y las raquetas, acto seguido y de vuelta en la realidad mi tarea casi siempre era ir a formarme al pan por las 10 teleras que me encargaba mi mamá, mientras ella se formaba por los embutidos. Durante la semana que apenas iniciaba, me encantaba fantasear de vez en cuando con ser un chico computarizado, como en la serie de canal 5 (https://youtu.be/YMVW_dc_g08 )y claro con tener mi raqueta de Jimmy Connors.

No fue sino hasta 1995 que la familia tuvo su primera computadora con Windows, office e impresora láser, un sueño hecho realidad.

Ya para el 2000, había comprado 20 computadoras, incluida mi propia laptop ultra delgada para la aventura que, junto con mis amigos, iniciamos en Internet haciendo páginas para candidatos, después tuve un ciber café y una escuela de computación y también lo perdí todo, errores de novato.

Batallé mucho para volver a tener una laptop, pero eventualmente lo logré, ahora la uso cada vez menos, pues mi compu con todo y su tiburoncito pegado a lado de la manzana, ha pasado a ser parte de la fuerza de ventas thermomix. 🤷🏾‍♂️

En el mundo laboral mi primer trabajo no incluía computadora, apenas y me lograron improvisar un escritorio y una silla -todo para hacerme sentir bien recibido- al lado de la recepción de aquella Unidad Jurídica, la compu vino después, y vaya que le di uso, proyectos de resolución a recursos de revisión e informes circunstanciados a recursos de apelación, juicios de inconformidad, de protección a los derechos políticos electorales del ciudadano y de revisión constitucional electoral, quedaron registrados en aquel equipo.

Con el tiempo en otro de mis empleos, tuve la fortuna de ser el encargado de tecnologías de la información, cuando me plantearon el proyecto de comprar 3000 computadoras, lo primero en lo que pensé fue en los usuarios y sus necesidades, después en los espacios físicos, los gastos colaterales, la infraestructura de conexión (cables, concentradores, etc.) y los recursos humanos para atender cada solicitud de apoyo técnico. Por todos lados era innecesario e inviable.

Mi propuesta fue, crear módulos de trabajo con un gran servidor (era 2008 todavía no teníamos acceso a los servicios de la nube que comenzaba a gestarse), que los usuarios que no ocuparan la computadora como primera herramienta de trabajo, recurrieran al módulo disponible, accedieran a su cuenta, realizarán su trabajo, lo guardarán, imprimieran, etc. diseñé la propuesta con pantallas planas y por cada módulo de 8, una computadora con usb, dvd, bocinas, etc. para cuando era necesario. No era una ocurrencia, como responsable también del área de planeación, sabía que las computadoras eran usadas el 90 por ciento de las veces para escribir textos, solo en las áreas técnicas y periciales se requería de otro tipo de programas y aditamentos. La propuesta representaba un ahorro y una transformación en la cultura laboral del lugar, que por cierto vivía una etapa de modernización en su agencia central, sin embargo no prosperó y tuvimos que continuar con la idea original. Al poco tiempo comenzó a ponerse de moda el arrendamiento de computadoras y sistemas de fotocopiado, con sus pros y sus contras, permitió equipar de buena manera a muchos servidores públicos de todos los niveles y de muchas partes del país.

El presidente amlo ha propuesto que -para empezar- los trabajadores de la Secretaría de Economía reduzcan en un 75 por ciento su equipamiento de cómputo, es decir, por cada 4 equipos existentes y utilizados ahora, pretende dejar solo 1, que si bien es cierto con planeación, organización y estrategia, podría funcionar en algunos casos, la medida, ocurrencia diría yo, no obedece a análisis, estudios o al entendimiento claro del funcionamiento de la dependencia sino más bien a una decisión muy al estilo del mandatario: ¿porqué tantas computadoras?, son muchas, no son necesarias, eso es un despilfarro, ese dinero debe usarse en otra cosa, le diría el presidente a su secretaria de despacho.

Y así, sin entender ni conocer el funcionamiento de la administración pública, la 4T desmantela sin razones justificadas y sin prever absolutamente nada, las instituciones que tardaron décadas en forjarse, toma decisiones que no solo limitan las herramientas, ya de por sí austeras de los servidores públicos, sino que pone en riesgo la viabilidad de los servicios que ofrecen.

Y si, los próceres de la patria no usaron computadoras, por una sencilla razón, porque no había, seguramente de haber existido las herramientas tecnológicas que tenemos hoy, la guerra de independencia hubiera durado unos cuantos días y la consolidación de la República apenas unos años y estoy convencido de que todos hubieran optado por utilizar todo lo que tuvieran a su alcance para lograr sus cometidos, porque en realidad, así fue.

Sin embargo, la comparación irracional e insensata lanzada por el mandatario, vuelve a poner en evidencia que su objetivo no es ser un Presidente de resultados, crecimiento y desarrollo, sino una continuación del candidato que anti todo, pretende ser un antídoto.

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Trump- AMLO. El encuentro que podría cambiarlo todo.

La visita salió bien.

Sabíamos que no tocarían temas álgidos, que amlo no entregaría un ejemplar de su libro, del que seguramente Trump tiene conocimiento, pero ¿qué más da? Para él cualquier publicidad es sensacional, se preveía un escenario penoso, en el que la figura presidencial mexicana saldría abollada, pero no fue así.

Ahí en el legendario jardín de las rosas de la casa ubicada en avenida Pensilvania 1600, los halagos, los agradecimientos y los adjetivos de admiración y respeto fueron lo común, Trump fue dulce, digamos que hasta cariñoso, vale la pena ver cómo miraba a AMLO, seguramente ve al mexicano como alguien fuera de serie, un apóstol, un verdadero luchador social, que combate contra lo peor que le dejaron sus antecesores, un adalid anti sistema, y lo ve así porque se refleja en él, a pesar de las grandes diferencias, los une su gran capacidad de conectar y entenderse con un amplio sector del electorado.

Justo a tiempo, antes de la cena que tendrían con empresarios (esos a los que Andrés desprecia en público pero apapacha y escucha en privado y a los que Trump ve como iguales y por ende en algunos casos aliados y en otros rivales, Business are Business) llegó un regalo directo de la Florida, la detención de César Duarte, el exgobernador de Chihuahua, perseguido por muchas causas penales locales de su estado y una federal, señalado, más allá de su cuantiosa fortuna, de sus interminables ranchos, por haber mochado los sueldos de los funcionarios de su gobierno para, supuestamente, mandarlo al PRI, lo que por cierto le costó la expulsión del Partido.

Así, seguramente en el primer plato, los jitomates de verano con emulsión de ajo negro, ya se hablaba con entusiasmo del tema y el idilio continuaba, promesas de inversión por aquí, promesas por allá, no duden que hasta ya entrado el postre el avión que no tiene ni Obama se hizo presente en la charla. Y ahí, alejados, muy alejados de la dura realidad que viven millones de sus gobernados, sin sana distancia, sin cubre bocas -por supuesto que cada asistente tuvo que pasar el protocolo-, ahí, en la morada más representativa del mundo occidental, aquellos dos, se sintieron cómodos y listos para lo que viene.

Si conectan de hit y Trump atenúa su discurso con los 36 millones de mexicanos que ya están allá y los incluye en la población que quiere proteger de los caminantes más allá del muro, habrá logrado el cometido de llevar, al todavía popular presidente, a recibir elogios, ¿quién sabe?, pero en una de esas, les sale su jugada.

No solo Trump, sino sus estrategas saben perfectamente bien que dividir les funciona y parece que ahora nos va a dividir a los mexicanos, fíjense que curioso, en su territorio buscará el apoyo de los “mexican americans”, a quienes buscará echar en su bolsa izquierda, manteniendo en la derecha a su base, a la que le seguirá hablando como sabe, alabando el muro, grande y bello y exaltando su nacionalismo, 2 discursos, un mismo mentiroso. De este lado, la base de Obrador comenzará a ver a Trump diferente, porque su líder ya no lo ataca, ya son iguales, son amigos.

Mientras tanto el Covid19 siguió su paso aterrador y desolador, Guanajuato siguió violento, la confusión es lo que domina en las reaperturas comerciales, nuestro sistema de salud agoniza, vamos de bajada rumbo a una crisis económica durísima, pero si, la reunión de los presidentes, salió bien.

P.D. Si a todos los simbolismos que envolvieron la visita les hubiera faltado algo, ya de regreso el presidente de México, hará escala ¿en dónde creen? En Miami, donde precisamente ayer detuvieron a Duarte.

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PRETÉRITO PERFECTO.* TWITTER E INDEPENDENCE DAY.

Despedir a un ser querido siempre es difícil, no importa la edad o las condiciones de la partida, la sensación de vacío es irreparable, pero hacerlo en esta época, en la que el duelo no cruza por nuestros tradicionales rituales del velorio y el sepelio, es decir, los servicios fúnebres y el posterior novenario es todavía más difícil porque se convierte en un acto personalísimo que se mezcla con las multitudes de asistentes a las misas virtuales colectivas, que además, dan cuenta de la gran cantidad de personas que, por razones de la pandemia o cualquier otra, se han ido.

Así padecieron mis queridos sobrinos Melanie, Ivor, Edwin y Sidney y mi cuñada Marcela, la partida de su papá y esposo, Carlos Elizalde Sánchez, a quien despedimos la madrugada de un lunes encaminando sus cenizas esa misma tarde, en un recorrido sin carroza, que no estuvo exento de faltas de respeto por algún simio del volante y en un novenario virtual en la página de facebook de la Iglesia de El Ranchito.

Carlos, con quien desarrollé (pretérito perfecto) una buena amistad, consolidada con los favores que solo te hacen los mayores que te aprecian y afianzada con sus consejos, charlas y compañía, me encargó (pretérito perfecto) expresa y tácitamente al buen Ivor, con quien ahora me une, además de nuestro vínculo familiar, una verdadera amistad, somos cómplices, hermanos y contamos el uno con el otro, básicamente por que su papá así lo quiso.

Hoy Carlos ya no está y se ha convertido en pretérito perfecto, para su entrañable familia, para quienes lo quisimos y admiramos y hasta para los que no, porque Carlos, enseñó, ayudó, guió, educó, viajó, disfrutó, cocinó, construyó, ahorró, preparó, cuidó, acompañó, festejó, dialogó, charló, escribió, leyó e hizo, creo yo, todo lo que quiso, tal vez le faltó encaminar a Mella en el altar, pero si supo reconocer en Ulises, su novio, a un buen hombre, desde luego que le quedaron muchos pendientes, pero ahora, ya como pasado perfecto, Carlos pasa al nicho exclusivo de quienes se han ido y han hecho las cosas bien.

Deja una familia triste, pero unida y fuerte, un Suomi (hijo de Boly) desolado, amigos confundidos pero satisfechos, generaciones y generaciones de alumnos -que fue su vocación- preparados y agradecidos, siempre con algún comentario al margen, duro, fuerte, exigente, pero aprendí (pretérito perfecto).

El pasado perfecto de Carlos es ahora el futuro incierto de Luciana, su nieta, que crecerá con las historias de su abuelo, con quien tendrá muchas fotos y anécdotas que una y otra vez, su abuela, sus papás y sus tíos le repetirán ante su asombro cada vez, por haber tenido la dicha de conocer a su amoroso abuelo.

Que en Paz Descanse, el Doctor Carlos Cebarút Elizalde Sánchez.

*El pretérito perfecto simple (también llamado pretérito absoluto, pretérito indefinido, perfecto simple, pasado simple, pretérito perfecto absoluto, pasado, indefinido y pretérito) es un tiempo absoluto de aspecto perfectivo, pues la acción enunciada se considera terminada o de modo global. Es característico de las lenguas romances, en las que contrasta con el pretérito imperfecto. En los textos literarios, este pretérito presenta los hechos puntuales que hacen avanzar la historia.

TWITTER

Nadie escapa a la maldad de Twitter, esa red social que es la continuación de los medios tradicionales y la arena pública digital en la que padeces por ser tendencia, en la que se te re bautiza con un “#” y en la que cualquiera puede ser linchado, lo mismo político, comunicador, miembro de la farándula o célebre desconocido, quien se mete con la bestia, seguramente saldrá raspado, así lo vivieron en carne propia el Presidente AMLO y su esposa, el mero día de su festejo por el segundo aniversario de su triunfo electoral, ya todos conocemos el detonante y las circunstancias de la noticia, pero vale la pena reflexionar sobre la falta de empatía y la visceralidad de la familia presidencial, que ha resultado ser temperamental y vengativa.

INDEPENDENCE DAY.

Si la invitación a Trump candidato en 2016 fue desconcertante y penosa, el viaje de AMLO a Washington lo es todavía más y no solo porque se trata de un Presidente que no viaja al extranjero sino además, por las condiciones en las que se presenta el viaje, en medio de una terrible pandemia y de las elecciones en aquel país, en cuyas encuestas, Trump parece abatido en casi todos los sectores demográficos -solo gana en los blancos- y en todos los estados clave, incluyendo Texas, California y Nueva York; ya el tiempo dirá si el impulso de la visita es suficiente o solo quedará en la libreta de cuentas por cobrar de los demócratas, lo que si es cierto es que, ni los padres de aquella patria, ni de la nuestra vislumbraron al populismo haciendo de la suya 200 y tantos años después, por lo que ahí radica la grandeza de su lucha, nos garantizaron independencia para poder tener el tipo de gobernantes que quisiéramos, pero también, para poder cambiarlos.

P.D. Happy Fourth of July 🇺🇸

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Se buscan líderes.

México tiene serios problemas, pero no hay gente seria al frente del gobierno federal intentando resolverlos, los mexicanos tenemos muchas preguntas pero hasta ahora no hay nadie que las responda.

Nuestra economía está contraída y se deprimirá en los próximos meses, la inseguridad escala como enredadera sin que nada ni nadie tenga idea de cómo detenerla, nuestro colapsado sistema de salud, que sufrió el peor retroceso de su historia involucionando del seguro popular al INSABI, está en crisis y sometido por la peor pandemia que le ha tocado vivir al mundo conectado y globalizado, el empleo se desangra, la sociedad se deteriora y el actor principal de los shows de la mañana parece feliz ante el resultado de lo que para él es el escenario perfecto, lo que le va “como anillo al dedo”.

Voces lejanas, temerosas, incomprendidas, sin la viralidad y sin la difusión o el apoyo virtual organizado, se escuchan hablando de estos problemas y de muchos más, pero hacen mutis en las propuestas.

Soberanamente algunos gobernadores, se han unido en frente común en la defensa del profederalismo, hacen bien a medias, defienden los qué’s pero no asumen los cómo’s.

Los cientos de legisladores federales, los miles de locales, los miles de alcaldes y los muchos más integrantes de los cabildos viven una especie de sueño profundo y quien se atreve a despertar es recibido con el martillo del sometimiento, con las hordas de chairos, que son el preludio de un ejército que antes atacaba gobiernos, violentaba protestas, rapiñaba tiendas y hoy es la primer línea de defensa de su persistente y terco líder, si su líder, el único que aparece en la escena amedrentando a cualquiera que quiera robarle algo de protagonismo, tan empeñado en cuidar su trabajo, que se le ha olvidado por completo cumplir con su trabajo.

La gente se va con quien le habla, con quien acostumbrado a hacer campaña le dice a sus seguidores las dos cosas que quieren escuchar:
-lo que está mal, y
-a quien echarle la culpa.

Ha llegado el momento de hacer las cosas posibles, de reinventarnos y de olvidarnos de lo que nos hace diferentes y buscar las coincidencias, requerimos de inmediato nuevas soluciones a las situaciones inéditas y grandes respuestas a nuestros graves problemas.

Se buscan líderes, requerimos gente común, haciendo cosas extraordinarias, seres humanos que se equivocan pero que saben reconocerlo y enmendar el camino, necesitamos personas decentes e íntegras, buscamos vecinos confiables, de esos que siempre están dispuestos a ayudar, precisamos de líderes entregados a causas justas.

Necesitamos jóvenes que propongan, ya son muchos los opinadores, no necesitamos que nos expliquen el mundo, necesitamos que nos ayuden a arreglarlo.

Necesitamos personas que más que saber manejar los medios, sepan decir la verdad, necesitamos personas confiables y no influencers, necesitamos propuestas y no consignas, acciones y no retórica.

Nos urgen servidores públicos que busquen los puestos para servir y que sepan, entiendan y asuman que su retribución es su sueldo y no las comisiones o los negocios, negocios que por cierto es lo que buscan hacer algunos de los empresarios que repentinamente aspiran a cargos públicos.

Lo que no necesitamos es oportunistas, imitadores del retroceso, amantes de si mismos, amargados y rencorosos buscadores de revancha, no necesitamos que el “ci y ou” de una empresa nos use de su espejo de Blanca Nieves, pero si necesitamos a sus trabajadores que son los que en realidad hacen posibles las cosas, no necesitamos inspirados y ocurrentes espontáneos, porque para azuzar a un toro pasándole corriendo por enfrente cualquiera puede hacerlo, necesitamos novilleros y matadores que hagan las faenas completas y que, si al final no escuchan aplausos o salen en hombros, sientan que igual han cumplido con su deber.

Pasar a la acción es bien sencillo:

1. Hagamos lo que nos toca y un poco más.

2. Asumamos nuestros errores, limitaciones y complejos y trabajemos en ellos.

3. Seamos congruentes, apoyemos causas que en realidad nos interesan.

4. Vivamos en la realidad, decorosamente, a quien algo le sobra, entonces ya tiene cómo ayudar a quien algo le falta.

5. Clamemos justicia, jamas volvamos a permitir que se cometan actos de desigualdad, abuso o injusticia en nuestra presencia.

6. Aprendamos cada día a ignorar menos y a entender que nunca vamos a saberlo todo.

7. Entendamos nuestras habilidades, convirtámoslas en virtudes y usémoslas como herramientas para mejorar nuestras vidas y nuestro entorno.

8. Hablemos de lo que nos gusta y pensemos en cómo cambiar lo que no nos gusta, expresemos halagos, cumplidos, palabras de apoyo, callemos todo lo que no aporte ni construya.

9. Seamos persistentes, en creer en nosotros, en amar a los nuestros, en respetar a los demás, en ayudar a quien lo necesita, en defender nuestros ideales, eso alimenta el espíritu, que es lo primero que van a querer quebrarnos.

10. Todo cuesta, nada es gratis ni mágico ni inmediato y la única manera de lograr lo que sea que queramos, es trabajando.

No hay ni habrá regreso a la nueva normalidad, pero si hay un antes y un después, y deseo de corazón que todos trabajemos para que ese después, sea mucho mejor que el antes.

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REGRESO A LA NUEVA NORMALIDAD*

*(Frase utilizada en la mañanera del 13 de mayo).

Por definición, es imposible.

Regresar implica volver, retornar, retomar algo que ya conocemos, entendemos o hicimos, yo no puedo regresar a Paris por el simple hecho de que nunca he estado ahí. Así de absurdo es el concepto de regresar a algo nuevo.

Regresar a la nueva normalidad, es una frase al aire, que no ha sido pensada, que carece de sentido, estructura y profundidad, sin propósito y llena de incertidumbre, ignorancia e inconsciencia y que ni siquiera cuenta con la jocosidad de las frases que acuñaba el popular candidato, vaya, se puede decir que es una frase representativa del modo de actuar del gobierno.

Desde hace varias semanas, y muchos de mis amigos con los que he platicado pueden confirmarlo, estoy convencido de que el mundo es otro, de que estas temporadas de encierro obligatorio serán nuestra cotidianidad, de que a pesar de lo gratos y efectivos que son, daremos menos abrazos y besos, de que veremos feo a los que no tengan la cortesía en la tos y el estornudo o no respeten la sana distancia; mejoraremos y reforzaremos nuestros hábitos de lavado de manos y le haremos el agosto a los productores de gel antibacterial y todas esas chunches que usamos para desinfectar.

Hoy, aunque ya hay vacuna contra la influenza H1N1, hay personas que siguen muriendo a causa de ese padecimiento, vemos con preocupación brotes de sarampión, que se suponía erradicado, sigue sin haber una vacuna para el VIH y existen muchas enfermedades que nos siguen matando, unas más prevenibles que otras, pero que son igual de urgentes de atender; cómo me gustaría que en lugar de cantar, nuestra primera dama le copiara a Michelle Obama y comenzara una feroz lucha contra la comida chatarra que tanto daño hace a los humanos en sus primeros años, pero no va a pasar; como me gustaría que nuestros legisladores, todos, modelaran un sistema legal basado en la prevención, que le cobrarán más impuestos a las bebidas azucaradas y los alimentos con altos contenido de sodio, grasas saturadas, carbohidratos y azúcar, que regularan el
asunto -todo, completo- de la marihuana, pero no va a pasar; como me gustaría que el gobierno estuviera del lado de la solución y no buscando rivales en los molinos de viento, analogía que hasta me parece benévola, porque el ingenioso hidalgo que nos regaló Cervantes, tenía ideales limpios y claros.

Hemos superado casi 60 días de temor, de encierro, de hartazgo, de depresión, de entusiasmo, de carencias, de inventiva, de enojo, de decepción, de frustración, de nostalgia, de despeño digital, pero nadie puede decir que han sido días perdidos o desperdiciados, porque fuimos capaces de pasar por todos esos estados y superarlo, eso nos hace mejores, hemos tenido tiempo de estar con nosotros mismos, de fijarnos que la apariencia no es solo para los demás sino para nosotros, nos descubrimos inventores, cocineros, expertos en cómo pasar el rato, entendimos que el trabajo requiere dedicación, constancia y atención, en el lugar que sea, también aprendimos que de nada vale el precio de la gasolina si no tenemos a dónde ir; aprendimos a valorar la salud, perdimos amigos, seres queridos, ganamos experiencia, paciencia, prudencia, algunos hasta aprendimos a ser auto sustentables aunque sea en una versión muy urbana; entendimos que la disciplina es más fuerte que el hastío y que los pequeños detalles, que nos brindan la luna, las flores, los perros, los sabores, las palabras dulces, la compañía, la solidaridad, la calma, son todo lo que necesitamos para ser felices.

Vimos con decepción a los que están del otro lado, a los que ignoran, a los necios, a los obstinados, hoy son más visibles que nunca, se les nota a leguas hasta en la manera de usar un cubre bocas por abajo de la nariz, pero, hasta a pesar de ellos debemos seguir adelante, ahora que regresemos a las calles, el aislamiento lo debemos aplicar hacia esas personas que no se cuidan y que desde luego representan un riesgo para los demás.

Aprendimos que las maestras y los maestros son mucho más que sólo docentes a quienes delegamos la tarea más importante de la paternidad, enseñar, porque también aprendimos que el carácter, los valores y los modales se inculcan en casa pero se refuerzan y ponen a prueba en el entorno social de la escuela, en donde los profesores son, sin duda, los que saben.

También aprendimos que votar es un acto de mucha consciencia, no solo de rechazo, castigo o apoyo a tal o cual ideología o forma de gobernar; superaremos ahora el voto de castigo, el abstencionismo o el voto emocional, después de la experiencia mundial de los años recientes el voto debe ser por la persona que se vea más sensata que nos garantice que vive en la realidad y que sus revanchas, complejos o bajas pasiones no lo dominarán, quizá eso no exista y también cambie la forma en que decidamos gobernarnos.

Viviremos en crisis, con limitaciones, riesgos, peligros y pesares, con una economía endeble, con inseguridad, bajo el régimen de un gobierno que no se anda con rodeos y calla, descalifica y elimina a lo que no le conviene o le va cómodo, pero viviremos y si algo hemos aprendido los humanos de las crisis devastadoras, es que el renacimiento tiene resplandor, orgullo y fortaleza. Así sea.

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De la madre.

Este 10 de mayo, los mexicanos festejamos con buena parte del mundo a las madres, pues el festejo generalizado, propuesto por Anne Jarvis en Estados Unidos a principios del siglo 20 y que se institucionalizara en 1914 por el entonces presidente Woodrow Wilson, se lleva a cabo desde entonces el segundo domingo de mayo, mientras que en México, desde 1922, a propuesta del periodista Rafael Alducin, director del periódico Excélsior en esa época y el filósofo José Vasconcelos, entonces primer Secretario de Educación Pública del País, el festejo se fijó para el 10 de mayo y, dicho sea de paso, se ha convertido en un día de consumo, comercio y melosidad absoluta, muy lejos de los deseos originales de la señora Jarvis, que pretendía rendir homenaje a su madre y a la labor que realizó en vida y a los inteligentes mexicanos Alducin y Vasconcelos que supieron leer a la perfección el cosmos de la sociedad mexicana, cuyo origen, centro y motivo, es la madre.

Casi un siglo de festejos.
En mi caso he pasado por las etapas de los festivales escolares, en las que bailé, declamé y dije discursos, por cierto, en este último mi madre y yo chocamos contra un imprudente conductor que entre sus pasajeros llevaba a una madre en ciernes, los festejos de mi mamá a la suya, las idas al panteón a visitar a mis abuelas y los festejos en restaurantes a los que sólo vamos ese día porque ya no había lugar en ningún otro. También me ha tocado ayudarle a Vale a festejar a su mamá, pero eso es materia de un tratado aparte.

Desde la antigüedad algunas culturas humanas, entre ellas nuestros antepasados, veneraban de algún modo a la maternidad, desde Isis, en Egipto, Rea en Grecia o Cibeles en Roma, hasta la Coyolxauhqui con los Mexicas, principalmente se celebraba la fertilidad, pero finalmente por ahí anda el origen del festejo.

Personalmente diario festejo a mi mamá, bueno, siempre le doy lata, diario le digo que la quiero y el 10 de mayo me parece un día propicio para que, todos aquellos que no sean como yo, repongan las desatenciones y la ausencia del resto del año, y claro, para que miles de establecimientos mercantiles apoyados por los medios y la publicidad, vendan mucho.

Este domingo 10 de mayo de 2020 los mexicanos le dimos tregua al virus, pero no creo que el covid19 nos la haya dado a nosotros, ya veremos en unos días las consecuencias de la relajación de los recientes.

La mamá es la fuente inagotable de comprensión y cariño, es un faro, un puerto, una plataforma de despegue, nadie más en el mundo soporta tanto, por tan poco, abnegada, misteriosa (difícilmente nos interesamos en saber qué siente o piensa), sufre de manera lacónica y todo lo hace a cambio de prácticamente nada. Que fregonas son las mamás.

INMUNIDAD DE GRUPO.

Parece que a esto le apuesta -si es que a algo le apuesta- el gobierno federal, al menos en materia de salud, porque queda claro que esta administración federal es un desastre y será un doloroso trance en el que habrá pérdidas humanas y materiales incontables, es un panorama desolador al que, de menos, llegar será única satisfacción. Difícil pensar con la filosofía del Hakuna Matata, sin embargo, además de cuidarnos mucho y cuidar a los demás, tenemos que cambiar la angustia por entusiasmo, negarnos a creer y difundir noticias falsas -como esas del WhatsApp que cómo han hecho daño- y renacer a la nueva vida como mejores seres humanos, unidos a lo que realmente amamos y apegados a lo verdaderamente importante, porque nada de lo que te quitan duele si ya lo dabas por perdido y nada de lo que te dejan sabe si no peleaste por ello intensamente.

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LA POLÍTICA EN TIEMPOS DE PANDEMIA.

En 1999, buscando la “certeza política” con otros soñadores mexiquenses.

Los políticos lo somos siempre, hasta dormidos interpelamos a nuestros opositores, vemos la política en cada cosa, en cada caso, no somos oportunistas, somos políticos y así como un músico encuentra en cada oportunidad la manera de expresar su arte o un reportero hace noticia de todo, cada apasionado de las artes, los oficios y las disciplinas humanas, busca siempre la arista que perfile su conexión con lo que pasa en su entorno.

Los políticos somos, por principio de cuentas personas interesadas en los temas públicos, hemos desarrollado desde nuestros primeros años las habilidades mínimas que requiere este oficio, elocuencia -que no es otra cosa que el conocimiento ligado a la facilidad para expresarlo y conmover con ello- , liderazgo, visión y mucho sentido común, además de un instinto previsor ideal para imaginar escenarios.

Hay gente política en todo, una homilía dominical no escapa a la política, la selección de los gerentes de una empresa, la gestión de un club, una asociación de vecinos, un salón de clases, en fin, prácticamente toda actividad humana está sometida a la política.

Entendida como eso, el buen político controla los escenarios, dicta sus reglas, impone sus tiempos y lo hace sin que nadie se percate de ello, el buen político es constructor, tejedor, orfebre, porque va colocando, hilando y moldeando las cosas de tal modo que su visión sea la que impere, el político es por tanto hábil, buen negociador y también está dispuesto a ceder, siempre y cuando aquello que cede, ya lo tuviera perdido previamente.

El oficio se vuelve arte cuando se hace magistralmente, es muy fácil ser chismoso o metiche, pero es muy difícil ser una persona enterada y poseedora de información veraz, oportuna, sistemática y lista para usarse; es muy fácil conspirar, elucubrar e inventar, pero es muy difícil planear, esparcir y concretar; el mal político, que ni siquiera llega a serlo en realidad, es apenas un ser despreciable que se queda sin -casi de inmediato- de lo que se requiere en este medio para permanecer: buena reputación. Por el contrario el buen político construye sus opciones, redes y proyectos a partir de la sólida base de su buen nombre, de su confiabilidad y de su respeto.

Todos tenemos derecho a hacer política, pero no todos somos políticos en este amplio sentido del concepto, si bien podemos desarrollar ciertas habilidades con el tiempo y la experiencia, lo cierto es que el buen político nace y solo se va puliendo, va mejorando con los años, va encontrando nuevas maneras de aplicar sus talentos naturales, incluso, esos políticos son los fundadores de nuevas escuelas de políticos, promotores de nuevas generaciones, tan hábiles que logran construir para ellos y para los demás, dejando incluso que -cómo es natural- los rebasen o los traicionen.

Hoy vemos en las redes sociales a personas que han sido candidatos o han tenido cargos de elección popular, hacer esfuerzos pautados, producidos y asesorados mostrando su lado humano y enalteciendo sus virtudes, tristemente no se dan cuenta que las redes sociales personales no son para auto promocionarse, en todo caso deberían de tener páginas hechas por sus seguidores, lo que ha dejado claro que además de oportunistas, son, por decirlo en términos cariñosos, medio bodoques.

El covid19 nos ha domesticado, en el amplio sentido del término y nos ha hecho híper sensibles, ya nada es políticamente correcto, ya cualquier publicación que no exprese solidaridad y admiración es considerada frívola y nuestras percepciones de la realidad se distorsionan con el paso de los días y el distanciamiento social.

Hacer política hoy, no parece oportuno, incluso podría ser considerado más frívolo que mi video del pollo a la cerveza o que las recetas de cocina Gourmet publicadas sin sonrojo por funcionarios de alto nivel, pero no hacer política, también es una manera de hacer política; superada la pandemia veremos pues, quien esta haciendo política y quien, nada más por no dejar, hizo como que hacía.

Finalmente, una reflexión, recordemos que cada red social es distinta, está diseñada por algoritmos que nos entienden y aprenden de nosotros, no sería extraño que estemos consumiendo lo mismo que nosotros aventamos al Leviatán digital.

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Súper héroes, súper hombres y súper mercados 2. Nuestro poder.

Referencias anteriores:

http://gusvazquezlopez.blogspot.com/2012/07/superheroes-superhombres-y-supermercados.html?m=1

Los ciudadanos del mundo y los mexicanos, casi sin excepción, siempre queremos ser poderosos, decidir a veces de maneras subversivas sobre nosotros mismos o nuestro entorno, esa autodeterminación es la base sobre la que se construyen las democracias desde la Grecia antigua.

Nunca como hoy la vida nos había presentado de manera tan amplía la posibilidad de ser tan poderosos, y de qué manera y a qué costo, pues nos brinda el privilegio del poder hacer el bien y evitar el crecimiento de una pandemia que ha matado a miles en el mundo, desde nuestros hogares, lo que sin duda es un privilegio para quienes lo hemos podido costear hasta ahora, pero que por lo mismo se ha convertido en un gran sacrificio revestido de resignación y, en algunos casos, heroísmo.

En otros extremos del aislamiento muchos héroes, por ejemplo, mis amigos que le hacen la vida bella a sus pequeños hijos que recordarán estos días como las vacaciones padres que pasaron en casa porque no pudieron ir a la playa; en otro extremo de mi corazón, el más afligido, están mis seres queridos que tienen la necesidad de trabajar, que siendo parte del sector vulnerable, como millones de mexicanos productivos no pueden darse el lujo de cerrar, mantener nómina, pagar impuestos y mantenerse; en un extremo más allá, mi mamá, sana y fuerte pero ciertamente cercana a los sectores más vulnerables; mis suegros, viejecitos, que han pasado sus cumpleaños en la soledad, tuvieron que salir por sus pensiones y sus apoyos sociales para sortear esta situación; finalmente yo, que he decidido ser mi propio héroe, encerrado primeramente conmigo mismo, a quien debo de controlar y modular el ánimo y el carácter, en la compañía de una esposa enérgica y una hija adolescente, con la grata presencia de 2 perritas hogareñas y cariñosas, heroicas todas ellas, por el simple hecho de hacer equipo, de ser comprensivas y de reforzar nuestro amor.

Nuestro poder, que se diluye conforme nos alejamos de nuestras fortalezas y nos aproximamos a las multitudes (en la viga no hubo héroes) es sobre nosotros mismos, es el control, la devoción y el amor que sentimos por nosotros, que con el tiempo, conforme encontremos la paz interior podremos transmitir a los demás, pero por el momento, basta con ejercerlo en nosotros, esa es la gran responsabilidad.

En las versiones impresas y del celuloide de la historia de Spiderman, el súper héroe personal favorito de su creador, Stan Lee, y el menos mío, la reflexión al poder es la misma: “todo gran poder conlleva una gran responsabilidad” y diría yo, mucho sacrificio, que es una frase puesta en la voz del tío Ben inspirada por Franklin D. Roosevelt quien la pronunció el 11 de abril de 1945 en el que sería su último discurso a sus compatriotas, pues moriría 2 días después. Hoy a 75 años de distancia retumba la frase del estadista que llegó a las masas de las generaciones que consideramos al cine como cultura, a través de un personaje breve pero permanente en la historia de un súper héroe que tiene que madurar a la mala y que en su camino no toma las mejores decisiones, como buen adolescente o cómo cualquier presidente mañanero.

Desde muy niño, sentado en mi sillón verde frente a la tele Phillips a color en la recámara de la casa de mi madrina y tía Tuta, en Santiago Tianguistenco y en todas las ocasiones posteriores que repetí la historia, “el síndrome de Spiderman” (no detener al ladrón que mataría a su tío) me azora invariablemente cuando no me hago responsable de alguna acción que pudiera reaccionar en cadena dañando lo que es más importante para mi. Reconozco que no es la mejor causa para actuar, pero con el tiempo la he ido revistiendo de otras cualidades que me van pareciendo más nobles.

Así, con el poder de evitar contagiarme y portar el virus, me he reencontrado con mi lectura, que es casi siempre la fuente de mi escritura, con espacios olvidados en el diván de la memoria, con telarañas que limpiar y con cosas por hacer, seré un héroe personal que me llevará a la siguiente aventura, porque definitivamente en esta esquina no me quiero bajar.

Ustedes también pueden ser héroes, desde el egoísmo de su válida preocupación por ustedes mismos, desde el aislamiento, desde la inacción, con nuestras publicaciones en redes sociales, viviendo nuestros reality shows en búsqueda de un like, o mejor aun, sean los súper héroes que sobreviven a una dura prueba y lo hacen más fuertes, más sabios y más conscientes.

No se cuánto nos quede de encierro y apenas puedo imaginar cómo será el mundo después, hoy más que nunca hacen falta humanos que crezcan espiritualmente, que aprendan a usar las manos, a producir lo necesario para el auto consumo, a valerse de cabo a rabo por nosotros mismos; vislumbro sociedades más pobres, pero más conscientes, ojalá más igualitarias y respetuosas del planeta, quiero pensar que seremos un mundo de mejores seres humanos, que expuestos a nosotros mismos, habremos entendido que si empezamos por nosotros, será más fácil ser solidario con los demás.

PD. El súper.
Mis excursiones al súper han terminado, desde que el Gobernador del Estado de México ha recomendado el uso de cubre bocas al salir, mucha gente sigue sin usarlo, “no hay”, “regálemelo usted”, me responden cuando respetuosamente, poniendo mi mano derecha sobre mi corazón les explico la recomendación de la autoridad y sin darse cuenta de que lo pueden improvisar desde casa; así que, como para curar locuras e inconsciencias todavía no tengo poderes, mis únicas y aventuradas salidas, han quedado suspendidas. Dios los bendiga y los ilumine.

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Cómo adelgazar y no engordar en el intento.

Soy gordo desde casi siempre, tal vez durante los primeros 7 u 8 años de mi vida no, pero ya para quinto de primaria me ponía los pantalones de mi papá y en la secundaria me desarrollé antes que la mayoría de mis compañeritas, de ahí mi manía por estirarme la prenda de ropa que me cubra el torso, de la que Jorgito Gómez hace perfecta burla.

Mi mamá confiaba en que adelgazaría durante la adolescencia, como le había ocurrido a sus hermanos, pero no pasó, o sea que para 1994 comenzó nuestro tour de dietistas y nutriólogos y una buena variedad de regímenes alimenticios bien distintos entre ellos, todos incómodos, difíciles y estresantes, pero al final los resultados lo valían, pude terminar la prepa no tan gordito, podía comprar mi ropa en tiendas comerciales y hacía mucho deporte, curiosamente fue la época de mi vida que más burlas y apodos recibí, sin duda yo pesaba mucho, pero mis compañeros de prepa fueron más pesados.

En 1997 había recuperado mi peso y ya era un gordo consagrado, mi amigo Tanis me hacía la ropa, muy padre por cierto, seguía jugando mucho frontenis, me levantaba temprano para la escuela y siempre almorzaba fuerte, comía bien, vasto y variado -comer en casa de mi mamá es además de una bendición, una delicia- casi todos los días comía palomitas de maíz hechas en olla y cenaba mucho. Para el año 2000 pesaba 138 kilos, el peso más grande del que tengo registro.

Sin embargo en esa época estar gordo no me representaba problemas, era joven y sano, me movía bien, tenía novia y pretendientas y un par de arquetipos más gordos que yo, así que ser “el gordo” era cool.

En 2004 pesaba 113 kilos, sin dieta ni nada, tal vez el cambio de hábitos por la dinámica de la vida me ayudó a perder mucho peso, aunque seguía siendo grande y ya casi no hacía ejercicio.

En 2007 cuando el segundo de mis arquetipos gordo decidió dejar de serlo -el otro ya no lo era- me animó a seguirle el paso y comencé a ir con sus nutriólogas, nos fue muy bien, baje hasta los 90 y para 2009 por ahí me mantenía, en esa época ya me echaba mis chelas o mis vodkas franceses y comenzó mi estrecha relación con el Macallan.

Compré mi caminadora, en la que he recorrido miles de kilómetros en fijo y visto miles de horas de series y películas. Recuperé peso, la caminadora cambió su vocación y se hizo tendedero y volví a la ropa de tallas extras y a los trajes hechos a medida, prácticamente todo 2010 y 2011 me dediqué al hedonismo, comí bien y sabroso, pero ya comenzaba a sentirme fatigado.

Así llegué a la madre de todas las dietas, la cetosis, un proceso metabólico en el que al suprimir el consumo de carbohidratos, el cuerpo comienza a utilizar la grasa acumulada para generar energía y eso, sumado a buenas dosis de actividad física ayuda a perder peso muy rápido, es la base de las famosas dietas keto, tan de moda en estos tiempos.

En 3 meses bajé 30 kilos,
no comía nada, solo tomaba licuados de proteína, llegué a dar un discurso en el aniversario de la clínica de nutrición del ABC y consumía mis mañanas y noches en el gimnasio, comencé a hacer carreras de 5 y 10 kilómetros y pude hacer un par de triatlones en sitio, era mi ídolo.

En 2013 agotado el tratamiento de “los licuados” me inscribí al 54D, un entrenamiento riguroso de una hora diaria, 6 días a la semana, durante 9 semanas, pase de ser un flacucho a un señor fortachón, eso duró muy poco.

Para finales del 2014 había disminuido mi intensidad en el ejercicio y había adquirido placer por las sobremesas, tanto que el cardiólogo en determinado momento de recomendaciones, entre otras me dio la de levantarme temprano, a lo que respingué de inmediato, “doctor yo siempre me levanto temprano”, “de la mesa” dijo el galeno.

En 2015 comencé a trabajar en el centro de la capital, 2 horas de ida, 90 minutos de regreso, horarios prolongados y decenas de alternativas culinarias tentadoras me llevaron a la cumbre del rebote, 125 kilazos llegué a pesar hasta diciembre del 2018, cuando por recomendación médica y después de que le expliqué a ese doctor todas las veces que había bajado y subido de peso, acudí al bariatra para someterme a la cirugía de by pass gástrico, que afortunadamente no me hice pues de entre todos los especialistas que tuve que ver por esos días visité a una joven endocrinóloga e internista, que de buen modo, me llevó en cuestión de meses a alcanzar un equilibrio maduro y consciente, gracias a la constante y permanente revisión de mis niveles de glucosa, aprendes lo que ya sabes, pero te vuelves consciente de lo que te provocará el arroz chino, la pasta, los postres o el chupe, también aprendes a usar la actividad física en tu favor e incluso a docificarte los gustos.

En esas ando ahora, decenas de dietas después, lo que tuve que haber aprendido de niño y que hubiera sido toda la diferencia, era a comer bien y ¿qué es comer bien? Pues sencillo, el plato del bien comer y vivir bien, y ¿cómo es vivir bien? Con disciplina, con equilibrio, sin excesos.

Entonces, es lógico que en esta aciaga cuarentena, esté perdiendo peso, pues me he ceñido a 2 filosofías de vida que me han servido mucho siempre: crear hábitos después de repetir 21 días seguidos la actividad deseada y la práctica de una vida virtuosa de Benjamin Franklin. (Les comparto los links)

Me levanto temprano, me informo mientras me libero, (if you know what I mean) me ejercito, me baño, me medico, desayuno, voy a mi despacho y estudio, escribo, leo, planeo, busco ser útil desde casa, ayudo a quienes han tenido ideas creativas a ejecutarlas y llevarlas a cabo, tomo una colación sana, bebo mucha agua, como en paz con mi familia, a veces con una cerveza o un vinito, y por la tarde me relajo leyendo, viendo tele y ayudo a Vale con las tareas, meriendo muy ligero y me voy a la cama sin ver noticias, y volvemos a empezar.

Suena aburrido pero no lo es, cada día es distinto, veo algo distinto mientras me ejercito, como diferente, me enfrento a nuevos retos, platico de cosas diferentes, ayudo a Vale con nuevas tareas, leo páginas nuevas, veo un nuevo capítulo de alguna serie, en fin, en la simpleza de la rutina casera, en la que debemos ser pacientes, prudentes y respetuosos he logrado la armonía y el equilibrio tan necesarios en este difícil momento.No deseo predicar, no podría pues mi lucha con el sobrepeso continúa, pero espero que de algo le sirva mi experiencia a quien pasa lo que yo, o mejor aun a quienes siendo niños o jóvenes todavía, pueden evitar este duro y pesado recorrido.

https://hakunamatata.guru/2017/10/13/virtudes/

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