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De película. Basada en hechos reales.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Cuando esta frase o algunas otras por el estilo aparecen al principio de una película de Hollywood, pueden estar seguros que el término “basada” debe entenderse como la posibilidad de que el filme no se parezca mucho a la realidad.
Por el contrario, nuestra realidad, parece sacada de una película, con malos muy malos y buenos insuficientes, llena de injusticias y de giros inesperados; quizá por eso, quienes estamos influenciados por el cine desde niños, queremos vivir historias de amor, superación, acción o drama como en las pelis.
“De película” estuvieron las vacaciones, el noviazgo o la graduación, el nacimiento de los hijos, (al menos así me lo han hecho saber mis papás) muchas veces recordamos como escenas épicas el campeonato de fútbol, el triunfo robado, el primer beso.

Corría el año 2000 cuando junto a Gerardo Castañeda, Arturo Cid, Jorge Gómez, Toño Galván, Toño Sotelo y Manolin, desarrollamos 165 páginas de internet para  candidatos a múltiples cargos, cada uno de los aspirantes tenía un muro con su foto, sus datos relevantes y publicaciones de su campaña, al mismo tiempo, mandamos hacer un mueble de madera que parecía un cajero automático, al que le metimos un monitor touch screen y podías navegar en las páginas de los candidatos, ese desarrollo lo hizo mi compa Fernando Flores, quien hoy es uno de los mayores productores de cajeros de servicios; cuando dejamos de usar el cajero, Manolin y Cid desarrollaron una interfaz para hacerlo rocola de las más de 7000 rolas que tenían, fue en una de esas noches de ingenio que le platicaron a mi amigo de siempre David Korenfeld, su idea de que todas esas canciones cupieran en un pequeño dispositivo; abrimos cibercafés temáticos, desarrollamos un proyecto de capacitación para el empleo que convertimos en escuela de computación, iniciamos con nuestro amigo “el vano”, una red social llamada desvelados, pensando que a cualquier hora, en alguna parte del mundo había alguien desvelándose… de película, pero real, muy real. 

2016 puede ser el año más fílmico de este siglo, o incluso de la historia, como nunca Facebook se convirtió en otro mundo, virtual y literalmente, a través de esa red podemos distinguir intereses, tendencias y estar prácticamente en vivo en cualquier lugar del mundo, como de película.

Donald Trump ganó y como en la película de alien contra depredador, “perdemos todos”.
Algo tan terrible como el holocausto viven los migrantes sirios que quieren llegar a Europa o a cualquier otra parte del mundo; nada más estremecedor que el accidente aéreo del Chapecoense, con la carga dramática de los que se salvaron porque no pudieron tomar el vuelo que deberían, de película. 
Por mi parte, siempre he pensado (le consta a Manolin) que mi vida es un sitcom en el que las risas no son grabadas y el humor negro, él sarcasmo y el ácido y cáustico pensamiento de nuestra época dan como resultado un programa con altas y bajas de audiencia, a veces aburrido, otras veces estresante, con personajes que en ocasiones el espectador no entiende y otros tan entrañables que recuerdas siempre. 
En vivo y a todo color, “2017” basada en hechos reales, la película de nuestra vida está próxima a un giro, a nuevas aventuras, a enfrentar dramas y retos, a sufrir, a gozar, pero definitivamente, vamos en una sola escena sin repetición naturalmente condenados al mismo fin, al que eso sí, podemos llegar de muy distintas maneras.
No hay botón de reset, ni actualizaciones o nuevas versiones, simplemente somos nosotros intentando aprovechar la oportunidad que se presenta con el inicio de un nuevo año, por mi cuenta, les deseo todo lo que les han deseado, más un poco de paciencia y sabiduría para poder distinguir lo bueno de lo malo y sus consecuencias. ¡Salud!
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BELLEZAS EN MI ENTENDIMIENTO

PARA VALE. (El día que perdió su pulsera)

Vivimos en un mundo material, nuestra era ha sido marcada por el sistema capitalista y el consumismo, “existimos después de tener”. Somos esclavos de poseer, de recibir, de dar, cuando hay un cumpleaños dar o recibir buenos regalos es una satisfacción, de manera opuesta, no poder dar o no recibir regalos genera tristeza, eso no debiera ser.

Las marcas, la moda y nuestro entorno de convivencia definen nuestros gustos, cuando en realidad, en ocasiones no sabemos bien a bien lo que nos gusta y tampoco entendemos o vemos la diferencia entre lo que necesitamos o queremos.

Trabajamos por necesidad, porque trabajar es un medio para subsistir, para cubrir primeramente nuestras necesidades, para ahorrar para los tiempos en los que ya no trabajemos y, también, trabajamos para darnos gusto, para comprar y hacer las cosas que nos divierten.

Pero tener no nos define, lo que nos define es lo que hacemos todos los días, lo que pensamos y cómo lo decimos y convertimos en acciones, nos define la manera en la que tratamos a los demás, a nuestro entorno y a nosotros mismos; nunca permitas que una cosa por valiosa que sea, te haga sentir más o menos que nadie.

¿Te acuerdas cuándo nos conocimos, cuántos relojes tenía? Aunque solo puedo usar uno a la vez, me gustaba coleccionarlos porque de niño le costó mucho trabajo a mis papás darme mi primer reloj, de hecho el primero que tuve me lo regaló una tía y era de niña, ya imaginarás lo que me avergonzaba usarlo. 😅

Cuando tuve que decidir entre conservarlos o venderlos para acompletar el enganche de nuestra casa, no lo dudé y tampoco sufrí mucho cuando me robaron, incluso los más preciados, al final lo que aprecio es el tiempo y sigo siendo puntual.

Te deseo que pronto compremos otra pulsera, pero deseo con más fuerza que cómo lo dijo Sor Juana Inés De la Cruz, hace cientos de años, en bellas e inmortales palabras, lo realmente importante es alimentar el alma y la sabiduría y no enfocarnos en poseer o tener.

(Es un soneto como el que hicimos)

¿En perseguirme, mundo, qué interesas?

¿En qué te ofendo, cuando sólo intento

poner bellezas en mi entendimiento

y no mi entendimiento en las bellezas?

Yo no estimo tesoros ni riquezas,

y así, siempre me causa más contento

poner riquezas en mi entendimiento

que no mi entendimiento en las riquezas.

Yo no estimo hermosura que vencida

es despojo civil de las edades

ni riqueza me agrada fementida,

teniendo por mejor en mis verdades

consumir vanidades de la vida

que consumir la vida en vanidades

Sor Juana Inés De la Cruz.

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LA RAZA. CONVENIENCIAS. FELICIDADES PAPÁ.

El 12 de octubre ha pasado desapercibido, antes, se trataba de un día feriado, con ceremonia y efemérides a Colón “el descubridor de América”.

Para 1992, se realizaron sendos festejos en España y América, programaciones de la radio y la tv comerciales, la Expo Sevilla (que culminó el mero día 12) y hasta las olimpiadas de Barcelona fueron pretexto y marco para conmemorar los 500 años de aquel trascendental suceso para el mundo entero.

Evidentes herederos de mestizaje, los americanos hemos construido nuestra identidad a partir de dos ideas históricas básicas: la conquista y la independencia, ambas dolorosas, complejas y -ciertamente- difíciles de explicar porque ha dependido de la época y sus respectivos líderes para definir la relación de los pueblos con “el encuentro de los mundos”.

Poco o nada hay en mi de español y tampoco soy 100 por ciento nativo mexicano, jamás he sido asiduo a la genealogía y por eso el conocimiento de mis raíces se limita a Almoloya del Río, Santiago Tianguistenco, San Francisco del Rincón y Ciudad Hidalgo, los pueblos natales de mis abuelos, aunque estoy seguro que más allá de la evidente huella española de

mis apellidos Vázquez López, y del Castillo, Arriaga, López, Acosta, López y Cedeño, hay una ruta interesante, como todas, al origen de mis antepasados.

Finalmente los americanos y particularmente los mexicanos lo somos ya de una manera definida y ciertamente en esos modos se vislumbra algo de Europa y algo de la América pre colombina; la lengua extranjera impuesta a punta de espada -de ahí la frase “la letra con sangre entra”- domina hace siglos pero, en nuestro descargo, creo que la lengua española hace mucho, que es mejor utilizada de este lado del océano.

Hoy, con iniciativas legislativas para quitar los monumentos, nombres de calles y escuelas de Cristóbal Colón y todo lo que suene a aquello y con las cartas presidenciales a la realeza española, debemos procurar, primero estudiar y entender y luego transmitir a las nuevas generaciones que somos una tierra mestiza y que nuestra fortaleza deviene de dolor y sufrimiento, pero también de logros y grandes méritos en ambas partes del mundo.

Yo, nomas por no dejar y para que a la Vale le sea más sencillo entender este “reborujado” mundo, me fui al Liverpool de Toluca (que es parte de nuestras vidas) a echar una cerveza gringa, unas tapas, una tortilla española, unos huevos rotos, un vino mexicano y un cafecito peruano, todo cortesía de mi lideresa thermomix.

CONVENIENCIA.

Siempre he creído que vivir en comunidad nos fortalece, ayudarnos unos a otros, procurarnos y juntos defendernos, es algo tan primitivo y antiguo como la humanidad misma, debiera creo, estar en nuestro ADN.

Algo pasó en nuestro proceso de evolución que a pesar de vivir pegados, estamos separados y, a veces, nos cuesta trabajo hasta saludar a las personas más próximas, ya no se diga llevarnos con ellos.

Al respecto y para evitar que mi querida familia piense o sienta que les impongo algo -Dios nos libre de que haya autoridad paterna- intento con ejemplos prácticos hacerles ver la conveniencia de llevarse con los vecinos: si algo necesitas, si te estás ahogando con un hueso de ciruelo, si te caes en la regadera (caso real), si estás lejos y se ofrece algo en casa, ¿no sería bueno que alguien estuviera a la mano y dispuesto a ayudar?, ¿no estarían ustedes dispuestas a hacer lo mismo?

Predicar con el ejemplo, es lo que me toca hacer, por conveniencia.

Finalmente, la humanidad se hizo convenenciera por conveniencia, y si no me creen, vean el diccionario.

PD. Feliz cumpleaños pá, doy gracias a Dios por tenerte como ejemplo de vida, de congruencia, prudencia, dedicación e integridad y pido porque vivas muchos años más sano y fuerte para seguir haciendo del mundo un lugar mejor. Te quiero mucho.

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REFLEXIONES PARA MIS AMIGOS

ESCRITO EN FEBRERO DE 2018.

MINI HAKUNA

REFLEXIONES SOBRE EL EMPLEO.

No estoy desempleado, tengo muchas cosas que hacer, para los que tienen el pendiente o el morbo simplón e incluso para los burlones.

Tengo un jefe, un proyecto y una serie de metas personales y profesionales que me llenan, soy feliz porque tengo familia y tiempo para ella, vivo y disfruto al máximo el tiempo que puedo compartir con mi esposa e hija, mis papás, hermanos, amigos, ahijados.

Hago ejercicio, escribo, me despierto todos los días entusiasmado y me voy a la cama satisfecho.

Planeo, programo, acompaño y por si fuera poco, estoy ante la grata oportunidad de iniciar o concretar muchos proyectos.

Si se ofrece soy abogado, consultor, sociólogo, escritor, orador, paseador de perros, jardinero, pasante de notario, chalán de vendedora de robots que cocinan, consejero, locutor, analista, cocinero, parrillero, gestor y escuchador atento.

No estoy desempleado, nunca podría estarlo.

Desde hace algunos años estoy convencido de que la vida te regresa lo que tú le das, por eso siempre hay optimismo, confianza, entrega, cariño y sinceridad, porque es lo que la vida y yo nos hemos brindado.

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RENUNCIO

ESCRITO EL 6 DE AGOSTO DE 2012.

Comencé a trabajar el 18 de octubre del 2002, era un viernes y yo sufría de hemorragias constantes por la nariz, fue en un edificio de la calle Morelos en Toluca, que albergaba las oficinas del Instituto Electoral del Estado de México, sin oficina, sin computadora, sin teléfono y con medio sueldo, que me alcanzaba para ponerle gasolina a mi carro dos veces a la quincena, para pagar la pensión en la calle de Pedro Ascencio y para ir al cine, era yo el plancton de la cadena alimenticia del servicio electoral, adscrito a la unidad jurídica como pasante, aprendiz o cualquier otro adjetivo que justificara mi modesta remuneración.


Sin embargo, era feliz, conocí a grandes personas, comenzando por mi jefe, el Licenciado Miguel Salamanca, mi jefe directo, Memo, mis compañeros, Lalo, Mario, Mañon, Ángel, Román, Alfredo, Rommel, Celia y desde luego Lety, Angie y Here, sin olvidar a Blanquita y a Belem. Esa era la tropa que pronto se convirtió en mi familia, me enseñaron a trabajar, a comprar en abonos, a intercambiar las guardias, a organizar una tanda, pronto me aprendí sus vidas y ellos la mía.

 

Me costó trabajo destacar, probablemente las expectativas conmigo eran mesuradas, sin embargo yo quería trabajar ahí y aprender, lo que me ayudó a superarme y a salir del IEEM, 3 años después con un sueldo mucho mejor y con la gran satisfacción de formar parte fundamental de un área fundamental, la unidad de atención a medios de impugnación.

 

Me volví una chucha cuerera para eso de los medios de impugnación, pasé muchas horas proyectando resoluciones, haciendo informes circunstanciados, preparando pruebas o en las oficialías de partes de los tribunales electorales, llegué a decir que si pudiera me dedicaría el resto de mi vida a eso. Cuando mi papá escuchó aquello, por primera vez, solo resopló y continuó con su tema.

 

Cuando entré al gobierno de Enrique Peña, fue como subdirector, tenía a mi cargo como a 20 personas, todos mayores y mucho más experimentados que yo, Tanya, López Camacho, Miguel, Jacinto, Marcos; mi jefe, Ojeda era un tipo del que aprendí mucho y que me ayudó a explorar los límites de mis capacidades, también entonces, en la Procuraduría del Medio Ambiente, dije que podía dedicarme a eso toda mi vida. Mi papá, observó y medio sonrió.

 

Luego, un gran amigo me “rescató” de ir diario a Tlalnepantla y me ofreció trabajo con él, era una decisión difícil, éramos amigos y se convertiría en mi jefe, al final todo resultó muy bien, aprendí y crecí profesionalmente como nunca, conocí a muchas, muchas personas que hoy siguen siendo importantes en mi vida, seguí viniendo al valle de México, pero esta vez a Ecatepec, mi segundo hogar, (a veces parece el primero).

Obvio también dije que me podía dedicar a eso toda la vida.

 

Cuando me invitaron a la Procu, como director general, no lo pensé, ni lo dudé, desarrollé otras habilidades, me reencontré con algunas guardadas y aprendí que la gente decente vale lo que mil indecentes, colaboré en pocos meses a la modernización y humanización de un lugar al que resulta difícil ir, ya sea a trabajar o a denunciar.

Ahí ya no dije que me dedicaría a eso toda la vida.

 

En abril del 2011, recibí la invitación más inesperada y espectacular para trabajar que me había ocurrido hasta entonces, no me iban a pagar y tenía que hacer algo que jamás había hecho en tan solo 60 días, tenía que viajar diario a Neza, Chimalhuacán y los volcanes, es la experiencia personal, laboral y profesional, más nutritiva de mi vida, cada día aprendí más que en toda la vida anterior. Pero no me dedicaría a eso toda la vida.

 

A lo que hago actualmente, tampoco me dedicaría toda la vida, finalmente es la mayor responsabilidad en el servicio público que he tenido hasta hoy y me fue conferida por el mismísimo Gobernador del estado, por ello comprendo que no puede ser para toda la vida, sin embargo, le entrego mi vida porque es lo único a lo que me dedico hoy y es una oportunidad inmejorable para ayudarle a mucha gente.

 

Y de eso se trataban los suspiros de mi papá, él sabía lo que yo quería decir sin que yo mismo lo supiera, soy un enamorado del trabajo, de lo que hago, sea lo que sea y mientras Dios lo permita, trabajaré con amor y pasión todos los días, no se trataba de una postura mediocre o conformista, era mi asunción a la edad adulta, a la convicción de trabajar, a hacerlo muy bien y sentirme satisfecho cada día de pago.

 

Finalmente, que sería de nuestras vidas sin el trabajo, que dignifica, que alimenta, que ocupa, que ayuda, que sirve, que construye, que defiende y que de paso nos da para vivir.



  1. Al cierre de este hakuna México lleva 5 medallas y la selección de fútbol está en semifinales, solo un deseo tengo: escuchar el himno nacional y ver nuestra bandera en lo más alto, a ver si no tengo que auto invitarme a algún inicio de cursos.
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OTOÑO. GAVILÁN O PALOMA.

Es mi estación favorita de cada año, tiene el mejor clima y es la mejor época para disfrutar muchas cosas, las cosechas por ejemplo, las caminatas y las vistas.

También es la mejor época de la vida, si consideramos la actual expectativa de vida y los 76 años en promedio como una meta digna para concluir una existencia humana, quienes estamos entre los 38 y los 57 años vivimos el otoño de nuestras vidas, idealmente.

Ha pasado la primavera en donde casi todo florece y el verano donde se hace fuerte, madura y da frutos, es precisamente en la transición del verano al otoño que, ya definido el carácter, se levantan las columnas que sostendrán el resto de nuestra existencia y, quizás, nuestro legado.

Poco queda en el otoño de la primavera, si acaso los colores ya matizados, los árboles que han dado o están dando sus frutos comienzan a deshojarse, por mucho el distintivo más claro del otoño, la hojarasca.

En esta época de la vida se hace más difícil sembrar, no es natural, por eso cosechamos, inicia entonces la aparición de las consecuencias de nuestras decisiones, por ejemplo, las enfermedades, las separaciones, las rupturas. A partir de que el crujir de las hojas se sienten y se escuchan, debemos entender que las personas que siguen aquí, serán probablemente las que continúen el resto del camino, nos tocará juntos terminarlo, unos antes y otros después, pero ahí vamos, juntos.

Los amigos son menos en otoño, hemos perdido la confianza romántica del verano, si bien, mantenemos lazos con los hijos de otras madres, lo que queda para esta parte del recorrido, son si acaso hermanos, así debemos verlos, para quererlos entrañablemente, entenderlos, sufrirlos y perdonarlos, la traición es moneda de cambio en una carrera en la que nadie quiere ser el último.

Mucho podemos y debemos disfrutar del otoño, las lunas de octubre, los días cortos, las mañanas mojadas, los atardeceres pintados; en la vida ya no es una etapa para aguantar, no podemos, no debemos permitirnos menos que lo mejor, el mejor trato, la mejor compañía, darnos gusto que dé gusto.

Vendrá el invierno, muy pronto, ojalá lleguemos, si no es así y el otoño decide que su imagen sea la que quede impresa en nuestra memoria perenne, ha sido un buen recorrido, hemos visto las flores de la primavera y sentido la intensidad del verano, y aún, sin frutos, nuestras hojas caigan y dejemos de ser útiles al cobijo, sonará durante algún tiempo el crujir de nuestra hojarasca bajo las pisadas de alguien más.

GAVILÁN O PALOMA

José José llegó a mi por la radio y los videos de televisa, ni en la casa ni el carro de mis papás hubo discos o casetes del principe de la canción, en casa predominaban Ray Connif, Julio Iglesias, Vicky Kar, Carlos Cuevas y Mario Quintero, en el carro, Guadalupe Pineda, Tania Libertad, Vicente Fernández, Chava Flores y Joaquín Sabina; no había espacio para el Joe Joe.

Vi su película, Gavilán o Paloma y después Sabor a mi, en la primera se interpretaba a él y

en la segunda a Mario Carrillo, de algún modo su lucha con el alcoholismo incluyó esas interpretaciones que sabía se repetirían de por vida, estuviera recuperado o no.

Amnesia es mi canción favorita, almohada que es un delirio, me pone triste, sobre todo si la escucho crudo, la música de José Sosa se convirtió, por morbo o destino en el acompañamiento musical de los borrachos, él mismo fue ridiculizado en memes, todos relacionados al alcohol.

Un audio, de broma, en donde después de agradecer a sus fans grita “salvé el hígado” era la constatación de nuestra falta de respeto y de empatía por una enfermedad que diariamente consume a millones.

Nadie vive ni mucho menos muere feliz siendo alcohólico, a nadie le gusta ser el borrachín de la cuadra ni el más borracho de la fiesta, a nadie le complace que le regalen su whisky favorito ni que hagan chistes de borrachos usando su nombre.

Más allá del magnífico intérprete a quien, supuestamente un día en Tijuana, Frank “the voice” Sinatra le dejara dicho “que se cuide la voz”, está la historia de un hombre que dominado por sus demonios, es la personificación de la triste y frustrante enfermedad de la que es muy aburrido curarse, porque ¿a quién no le han dicho José José haciendo referencia, siempre a la manera de beber y no a la de cantar?

Vendrán memes, por miles, chistes, carrilla que los borrachos mustios son incapaces de hacer en primera persona y prefieren usar al tomador predilecto de todos, a un hombre que vivió 71 años, de los cuales, estoy seguro fueron más las épocas difíciles, incluso a pesar del éxito.

P.D.

Un país se significa por sus ídolos, somos un país dolido, quebrado, talentoso y fiestero, simpático, burlón, creativo, ingenioso y tomador, muy tomador.

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ESCRITORES DE DEDO GORDO

Escribir es una acción que casi todos podemos hacer, de hecho la educación escolarizada está programada para que al tiempo de aprender a escribir aprendamos a leer. Pero apenas es eso la mecanización de un aprendizaje que se irá perfeccionando y puliendo el resto de la vida.

Mamá y nuestro nombre aunque sea Khemvirg o Uvuvwevwevwe Onyetenyevwe Ugwemubwem Ossas (casos reales) son quizá lo primero que aprendemos a escribir; todavía recuerdo cuando descubrí que era zurdo, nunca hasta ese momento me había percatado de ello, fue hasta el maternal en unas mesitas redondas en el Alma Mater de la calle de Eulalia Peñaloza que me topé con el bracito derecho de una infanta que me tumbó hasta los dientes, literal, pues nos incomodamos mutuamente al hacer nuestros dibujos y días después, mientras con mi brazo izquierdo patinaba mi carrito de juguete, gracias a mi insolente negativa de dejarla jugar, recibí tremendo patadón de aquella chamaca, que no era zurda.

Sin embargo hoy escribo con las 2 manos, igual de mal, pero con las 2, porque desde que esta maravilla que tengo entre las manos y la app de notas se volvieron mi libreta compañera de siempre, ya no padezco la falta de papel y pluma cuando aparece la inspiración y la consecuente traducción posterior de lo manuscrito.

Al parecer escribir no se me da mal y en buena medida, le debo a la escritura mi condición actual y con suerte, dedicación y el favor de Dios, continuaré subsistiendo escribiendo; mi primer trabajo fue como abogado investigador que pronto se tornó en proyectista, resoluciones, informes, respuestas, después órdenes de inspección, recursos administrativos, discursos, muchos discursos, proyectos, disertaciones y planes, todos ellos escritos a partir básicamente de cero, a nadie le gusta el copy paste.

Los Hakunas hace 15 años y las cartas de amor al amor, encarnado en diferentes presentaciones, resumido al final en la devoción de mi religión olivateista, que tanto lastimó a mis fervientes admiradoras; y de hace unos años para acá las publicaciones de fb y las conversaciones de whatsapp.

Escribir ya no es exclusivo de bohemios intelectuales que se iban al café de los monotes o que se toman un expreso y un croisant en los campos elíseos, que transitan en las ramblas o en Soho, mientras esperan las citas con sus editores; hoy todos somos escritores en potencia y no es necesario mucho, si acaso respetar las reglas básicas de la ortografía, la verdad y la reputación de los demás y, desde luego, tener algo que contar.

No hacen falta las emocionantes, pero poco prácticas máquinas de escribir, vaya, no hace falta ni siquiera tinta ni buena caligrafía, con tener un par de dedos gordos capaces de seguirle el paso al pensamiento, las ideas y la imaginación tenemos.

Hacer ligero lo pesado, digerible lo indigesto, entendible lo engorroso y atractivo lo aburrido es labor de los escritores de dedo gordo, ¡qué lo expliqué quién lo entienda! Y así el mundo será, el nuestro y el de los que vengan, uno más accesible, ameno y grato, pues de nada nos sirve todo el conocimiento si no somos capaces de interpretarlo, compartirlo y usarlo.

Vendrá la twitteratura, el periodismo de whatsapp, la filosofía de Facebook y la ética de Instagram, los blogs de los eruditos y, seguramente, los clásicos impresos porque ciertamente no hay nada como ese objeto de afecto, que dicho sea de paso no es la peor manera de utilizar los árboles, pero si una bastante evitable.

Todos debemos ser escritores, porque todos debemos de ser lectores, mi hija no lo sabe, pero lee, quizá no a Twain o Rulfo pero si a Alexa y Melanie, que en cualquier momento compartirán algo que despierte su curiosidad y buscará, no en la enciclopedia sino en la wikipedia y verá a través de los Polinesios o Luisito comunica y no de Cousteau, pero conocerá el mundo, de la misma manera que yo intento mostrárselo: a su modo.

Mejores o peores, buenas o malas, las herramientas del futuro de nuestros abuelos son ahora los juguetes de nuestros hijos, que incluso sin conocer el vocabulario todavía, son capaces de usas sus pequeños pulgares para 🙏🏽❤️👎🏽🤔😂y desde luego 💩 o en nuestro antiguo lenguaje, pedir, amar, negar, dudar, reír y desde luego, todo lo escatológico que tardábamos tanto en describir, resumido en una caquita feliz.

Las grandes obras de la literatura permanecerán por siempre, lo mismo los ensayos y tratados que hablan sobre esto y aquello, pero nada nos impide a nadie ser auténticos escritores de dedo gordo y hacer célebre una frase, famosa una historia, arrancar un debate, hacer polémica, incluso atrevernos a hacer poesía o a contar historias de maneras nuevas, porque si son de corazón, valdrán la pena.

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